Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El Astur que formó a Cazorla: esta es la historia de El Mago de Llanera en el club carbayón

Un año en División de Honor bastó para que el Astur potenciara el talento del doble campeón de Europa que después conquistaría los corazones de los amantes del fútbol

Los jugadores del campus del Astur, ayer, en el Hermanos Llana

Los jugadores del campus del Astur, ayer, en el Hermanos Llana / Miki López

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Celia González

Oviedo

Santi Cazorla dejó una huella profunda en el fútbol español, pero uno de los capítulos más singulares de su carrera ocurrió lejos de los focos, junto al Parque del Oeste en La Argañosa, vestido con la camiseta del Astur. Allí, en el club que también vio pasar a los internacionales Manu García y Joaquín Alonso, Cazorla vivió un año decisivo que moldeó al futbolista que después enamoraría al mundo.

A finales de los años 90, cuando El Mago apenas tenía 14 o 15 años, el Oviedo decidió que aquel chico ambidiestro necesitaba minutos, confianza y un entorno donde seguir creciendo. En un momento dado, dejaron de contar con él y lo cedieron al Astur, que competía en División de Honor.

Allí, en la temporada 1999–2000, integrado en el Cadete B, Cazorla encontró lo que necesitaba. Su visión de juego, su golpeo con ambas piernas y su capacidad para decidir partidos hicieron que el Oviedo lo repescara al finalizar el curso. Había demostrado que estaba preparado para volver al club de su vida.

El Astur presume de un legado único: solo tres jugadores que han pasado por sus filas han llegado a ser internacionales con España. Joaquín Alonso, Manu García y Santi Cazorla representan tres generaciones distintas pero un mismo punto de partida.

Ese espíritu sigue vivo hoy en el club, especialmente cada verano, cuando el Astur organiza sus campus de tecnificación. A ellos acuden más de 110 niños, repartidos entre una primera semana dedicada a los porteros y dos semanas centradas en los jugadores de campo Este año, muchos niños quisieron sumarse a la oleada de despedidas que inundó España tras el anuncio de la retirada del llanerense.

Sus palabras reflejan la admiración y el cariño que despierta. Roberto Fernández, de diez años, preguntaba con inocencia. "Por qué se retira Cazorla si Cristiano con 41 años sigue jugando". Izan Fernández, de doce, confesaba que le gustaba mucho Cazorla y que le daba pena que se retirara. Martín González, de once, recordaba que su abuelo solo tenía una camiseta del Oviedo, la de Cazorla, y que juntos iban al Tartiere. Iyán Alonso, de once años y aficionado del Sporting, reconocía que también le daba pena su marcha, mientras explicaba que en el campus entrenan, entre otras cosas, tecnificación de porteros, caídas laterales, blocajes y anclaje. A todas estas voces se sumaba Diego Menéndez, de nueve años. "A mí me gusta entrenar aquí porque dicen que Cazorla también jugó en este campo".

Cazorla se retira, sí, pero su legado continúa en cada niño que corre por el campo del Astur, en cada golpeo con la izquierda o la derecha, en cada mirada que busca el pase perfecto. El club mantiene viva la esencia de aquel cadete que un día llegó cedido, brilló y volvió al Oviedo para iniciar una carrera recordada por todos . Y cada verano, cuando el campus vuelve a llenarse de ilusión, el espíritu de aquel chico de quince años sigue presente en el Hermanos Llana, recordando que incluso las grandes estrellas nacen en campos modestos. n

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents