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Volvió el fútbol, volvió el Tartiere: la opinión sobre la actualidad del Real Oviedo

Hay equipo. Hay futbolistas. Hay entrenador. Y, sobre todo, siguen estando los de siempre: 21.500 oviedistas en pleno 15 de agosto

Así fue el partido entre el Real Oviedo y el Granada

Así fue el partido entre el Real Oviedo y el Granada / Miki López

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Pelayo Botas García-Barrero

Hay algo especial en el primer partido de Liga. Da igual de dónde vengas, lo que hayas sufrido el año anterior o cuántas veces te hayas prometido no ilusionarte. Llega agosto, vuelve a rodar el balón en el Tartiere y el oviedista vuelve a creer. Y el pasado sábado había ganas. Muchas. Más de 21.500 personas un 15 de agosto dicen muchísimo de lo que es este club. En plenas vacaciones, con media Asturias pensando en playa, fiestas o escapadas, el Tartiere volvió a presentar aspecto de grandes tardes. Quizá nos hemos acostumbrado, pero no deberíamos hacerlo. Lo de esta afición sigue siendo una barbaridad. En lo deportivo, el 0-0 ante el Granada dejó sensaciones mejores de lo que refleja el marcador.

Sobre todo durante una primera parte en la que vimos un Oviedo con ritmo, intención y bastante más fútbol del que suele ser habitual en una primera jornada. Y también pudimos empezar a comprobar algo que se intuía durante el verano: hay calidad en los fichajes. El club ha cambiado muchísimo la plantilla y hay futbolistas con capacidad para marcar diferencias. Nos faltó el gol. Y nos faltó también mantener el ritmo.

Tras del descanso, el partido cambió. El Oviedo perdió ese punto de energía de los primeros 45 minutos y el Granada empezó a sentirse más cómodo. Nos faltó fuelle, piernas y continuidad desde el banquillo para mantener la intensidad. Estamos en agosto y es absurdo sacar conclusiones, pero Segunda no espera a nadie. Es larguísima y tremendamente igualada y muchas veces los partidos se deciden cuando aparecen el cansancio y los espacios. Sobre el Granada, no pude evitar sonreír viendo a Pacheta en su banquillo. Quien le ha visto y quien le ve. En Oviedo le recordamos como un equipo directo, que se resumía en balón arriba, segunda jugada y a correr. Ahora uno ve a su Granada intentando iniciar desde atrás, asumir riesgos y jugar prácticamente todos los balones. ¡Cómo cambian los entrenadores! Y no es una crítica. Al contrario. El fútbol evoluciona, los entrenadores también. Quizá Pacheta haya cambiado. Quizá haya cambiado el fútbol. Probablemente, las dos cosas.

El empate nos deja con la sensación de haber podido ganar, especialmente por lo generado antes del descanso, aunque también Aarón tuvo que evitar el disgusto casi en el minuto 90. Pero me quedo con otra cosa. Hay equipo. Hay futbolistas. Hay entrenador. Y, sobre todo, siguen estando los de siempre: 21.500 oviedistas en pleno 15 de agosto. Empieza otra vez el camino. Y después de todo lo vivido, ya sabemos que en Oviedo los caminos nunca son sencillos. Pero también sabemos una cosa: este escudo siempre obliga a volver a intentarlo.

¡Hala Oviedo! n

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