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El primer bofetón de Segunda: derrota de un mal Oviedo ante un Leganés con uno menos (0-1)

Los azules se vieron superados por el rival en el inicio y trataron de reaccionar tras la roja visitante a los 22 minutos

Solo en el último cuarto llegaron los de Calero, con Isfan como el más activo

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Nacho Azparren

Nacho Azparren

Se le está atragantando este inicio de Liga al Oviedo. La Segunda no es la categoría más gentil del mundo con los nuevos, da igual que vengas de otro vecindario más lujoso como es el caso. Aquí, o te adaptas rápidamente o nadie te va echar un cable. Lo sabe de sobra el Oviedo tras dos jornadas de Liga. Un punto de seis es un botín escaso para un aspirante al ascenso. Hacerlo tras dos partidos en casa lo hace aún más preocupante. El segundo tropiezo en el Tartiere fue mucho más sonado que el primero. Por el resultado (0-1), pero sobre todo por la imagen. Ni rastro del juego rápido y con llegadas de la primera mitad ante el Granada. Todo ello acentuado por un rival con uno menos desde el minuto 22. La acumulación de llegadas en el último cuarto, la más clara en la cabeza de Isfan al travesaño, suponen un pobre saldo para un equipo que está montado para ser ambicioso.

Real Oviedo
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0 1
Leganés
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0-1, min. 19: Gharbi.

Alineación Real Oviedo

Aarón (1); Nacho Vidal (0), David Costas (1), Dani Calvo (1), Juan Cruz (0); Youness (0), Reina (1); P. Sáenz (1), Villahermosa (1), Jacobo (0); Chris Ramos (1).

CAMBIOS

Aisar (1) por Vidal, Samu (1) por Cruz e Isfan (1) por Youness, min. 56. Carlos Fernández (1) por Ramos y Mingo (1) por Sáenz, min. 79.

Alineación Leganés

Raúl F. (0); Naim (1), Lalo (2), Miquel (2), Marvel (2), Tejero (1); Zico (1), Atienza (3), Kechta (1); Gharbi (3), Soko (1).

CAMBIOS

Luca Zidane (3) por Kechta, min. 25. Millán (1) por Soko y Dani Rguez. (1) por Gharbi, min. 60. Peña (1) por Naim, min. 85.


Gorka Etayo (comité del País Vasco). Roja a Raúl F. (min. 22). Amarillas a los locales Chris Ramos, Isfan y Reina y a los visitantes xxxx.

Carlos Tartiere: 20.649 espectadores, según datos oficiales del club.

El partido no tardó en quedar condicionado por dos acciones, una en cada área. Pero hay que ser justos: hasta entonces, el Leganés había sido claramente superior. Se le atragantó a los de Calero el sistema con tres centrales y carrileros invertidos (el zurdo en la derecha y el diestro en la izquierda). El Lega siempre mostró tenerlo más claro y, además, jugó de forma maravillosa en los primeros 20 minutos, haciéndose con el balón, jugándolo con criterio y llegando.

Ya había aparecido Aarón con una mano magistral ante el intento de Zico cuando los de Albés tocaron y tocaron, siempre en movimiento, siempre hacia adelante, hasta que aparecieron las rendijas. Culpa también del Oviedo, que llegó tarde a cada acción. El balón le llegó a Gharbi en la frontal y con un tiro con rosca superó a Aarón, que no pudo advertir la trayectoria. Ese 0-1, la primera acción que sacudió el choque, proponía un escenario complicado para el Oviedo. Por el rival, por su plan sobre todo, pero también por la obligación de responder cuanto antes ante su gente.

De una pelota en largo a la carrera de Ramos, argumento más repetido en el primer tiempo, nació la segunda acción importante. El gaditano ganó la carrera a su par y Raúl Fernández le arrolló en su abrupta salida. Tocó balón el meta, sí, pero también se llevó a Ramos por delante. El juego brusco no fue advertido por el colegiado, pero sí por el VAR, que le advirtió para valorarlo a cámara lenta. Ahí ya no hubo dudas: roja al portero y un nuevo horizonte para el Oviedo. Un atajo a la remontada. O eso se suponía.

Con uno más, la tuvo y la tuvo el Oviedo. Pero en ningún momento lograron los de Calero despojarse de esa sensación de aletargamiento en su juego. Todo costaba un mundo, cada control, cada pase, cada giro. No había desborde y la acumulación de defensores del Lega cerca de su área le cerraba a Ramos cualquier vía de escape. Enjaulado el nueve, la única opción fue centrar desde la banda, una circunstancia que tampoco se dio a menudo, hay que señalar.

Sáenz inició el nuevo partido en la misma falta de la roja intentando sorprender por bajo a Luca Zidane, meta que había ingresado, pero el hombre tumbado repelió con el cuerpo. A partir de ahí, mucha posesión y pocas llegadas. Una película de sobremesa sin escenas de acción, que es justo lo que pedía el respetable.

Los únicos amagos de exigir a Luca fueron un rebote que se encontró Vidal y estampó en el lateral de la red, un zurdazo lejano de Sáenz y un cabezazo desviado de Ramos. Lo más preocupante fue que los llamados a marcar diferencias no aparecían. Reina lo intentó y asumió el peso, pero siempre lejos del área enemiga. Al descanso, el Oviedo se fue con 0 tiros a favor entre los tres palos. Fatal presagio. A Calero le tocaba mover piezas.

No tocó nada en el descanso, pero sí a los 10 minutos de volver. Un triple cambio que prometía revitalizar las alas –con Aisar y Samu– y que incluía pólvora –Isfan–. Intensificó su dominio el Oviedo ante un Lega al que el partido se le estaba haciendo largo, ya no salía casi nunca, pero que veía cómo se acercaba poco a poco a la orilla. Y todo esto, sin que Luca tuviera que lucirse.

A los 68, al fin una clara. O al menos eso parecía cuando el centro desde la derecha viajaba hacia la bota de Jacobo, ya en el área. Pero el extremo pifió una definición que no parecía complicada. Al menos espabiló el Oviedo. De seguido, Isfan disparó ante Luca y este despejó bajo la meta. Por fin había intervenido el meta visitante.

Pablo Sáenz le dio continuidad al intento de asedio, pero su zurdazo, cuando estaba solo, se fue muy desviado. Había algo en cada toque de los azules que dejaba entrever que no era el día de más finura. La siguiente también fue clara: envío de Samu y Reina, de cabeza, se quedó cerca de la escuadra. Había tardado, pero el Oviedo, al fin, estaba haciendo lo que todo el mundo se esperaba tras la roja a Raúl.

La más clara del choque fue a los 84, con un gran cabezazo de Isfan que superó a Luca. Pero se fue al larguero. Ni una pizca de suerte estaba de cara. Mingo lo intentó de chilena en el rechace, pero salvó Marvel.

El partido murió cerca del área pepinera, como no podía ser de otra forma, pero seguían viéndose síntomas de que no era la tarde de los azules, pequeños detalles, gestos técnicos que nunca salían bien. Las dos últimas fueron un derechazo de Aisar al que respondió firme Luca, y otro testarazo de Isfan, el más activo, que salió centrado. El primer bofetón de la competición deja al Oviedo con dudas en un inicio mucho más duro de lo que todos esperaban.

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