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Diego García

Cuando el fútbol también se juega en la pantalla

Una imagen del choque entre Oviedo y Leganés.

Una imagen del choque entre Oviedo y Leganés. / Mario Canteli

El fútbol profesional hace tiempo que dejó de jugarse únicamente sobre el césped. El partido sigue teniendo jugadores, árbitro, dos porterías y noventa minutos, pero alrededor de esos elementos se ha construido un producto audiovisual cada vez más sofisticado. Esta temporada 2026/27 será un buen ejemplo de esa transformación.

Las novedades anunciadas para esta campaña —Balón Conectado, RefCam, realidad aumentada, minidrones y nuevas herramientas audiovisuales— no son únicamente mejoras tecnológicas. Algunas afectan directamente al arbitraje y otras modifican la manera en que el espectador consume e interpreta el juego. Todas responden a una misma realidad: el fútbol profesional también compite por ofrecer el mejor producto audiovisual posible.

La novedad con mayor interés desde una perspectiva jurídica es, probablemente, el Balón Conectado. Esta temporada estará presente en todos los partidos de LALIGA EA SPORTS y permitirá determinar con precisión la posición del balón y el instante exacto de cada contacto. Desarrollado junto a PUMA y KINEXON, y en colaboración con el Comité Técnico de Árbitros, pretende aportar mayor objetividad a determinadas decisiones arbitrales.

Aquí aparece una cuestión de fondo: cuando la tecnología entra en una decisión deportiva, ¿sustituye al criterio humano o lo complementa? La respuesta es clara: la tecnología proporciona información, pero la decisión continúa correspondiendo al equipo arbitral. Sin embargo, cuanto mayor sea la precisión de la información disponible, menor será el margen de incertidumbre en determinadas jugadas.

Y esto tiene una consecuencia jurídica importante: la tecnología aumenta también la exigencia de transparencia. Si una competición utiliza herramientas tecnológicas para fundamentar decisiones, resulta necesario que se conozca qué información proporcionan, cómo se utiliza y cuáles son sus límites. La innovación no puede desligarse de las garantías que deben acompañarla.

Algo parecido sucede con la RefCam, que estará presente en un partido por jornada. El espectador podrá contemplar el encuentro desde la perspectiva del árbitro y acceder también a contenidos relacionados con su preparación y sus interacciones antes de los partidos.

El árbitro pasa así de ser únicamente quien dirige el encuentro a convertirse en una parte más del relato audiovisual, es un cambio relevante, en una actividad sometida a una enorme exposición pública.

Pero también plantea una cuestión que no debería ignorarse: el límite entre la transparencia y la exposición. No todo aquello que sucede alrededor de un árbitro tiene necesariamente que convertirse en contenido audiovisual. La explotación de estas imágenes debe convivir con las reglas que protegen la intimidad, la propia imagen y la seguridad de quienes participan en la competición.

La transformación alcanza también a la propia retransmisión. Los nuevos gráficos de realidad aumentada permitirán mostrar estadísticas, zonas de ataque, mapas de calor y nuevas métricas, adaptándose además a la imagen y al idioma de cada operador. Los minidrones aportarán nuevas perspectivas en aquellos estadios donde no puedan utilizarse las cámaras aéreas tradicionales.

La inteligencia artificial (IA) también empieza a ocupar un espacio propio en las retransmisiones. LALIGA HYPERMOTION incorporará esta temporada Smart Insights, una herramienta desarrollada junto a Sportian capaz de analizar en tiempo real los datos del partido y generar automáticamente contenidos y narrativas para enriquecer la emisión. La tecnología, estrenada en los últimos play-offs, permite incluso comparar determinadas situaciones del encuentro con acontecimientos históricos de LALIGA. El salto es significativo: ya no hablamos únicamente de utilizar datos para explicar lo que sucede en el terreno de juego, sino de utilizar inteligencia artificial para ayudar a construir el propio relato audiovisual del partido,la IA no está sustituyendo al periodista si no que se convierte en una herramienta de producción de la narración deportiva.

Los derechos audiovisuales ya no pueden entenderse exclusivamente como el derecho a emitir las imágenes de un partido. El valor económico del producto se encuentra también en los datos, las estadísticas, los contenidos adicionales, las cámaras especiales y las nuevas formas de explotación audiovisual.

No es casualidad que LALIGA haya convertido la innovación en una pieza estratégica. Los derechos audiovisuales constituyen una de las principales fuentes de ingresos del fútbol profesional y su explotación afecta directamente a la economía de los clubes. Mejorar el producto audiovisual significa, por tanto, mejorar un activo esencial para la sostenibilidad del sistema.

Tecnología, normativa y explotación audiovisual están cada vez más conectadas. El fútbol sigue siendo un deporte, pero también es una industria audiovisual, tecnológica y de datos. Y cuanto mayor sea esa dimensión, mayor será la necesidad de establecer reglas claras.

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