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Chris Ramos, su rol en el Oviedo y un repaso a su carrera: "¿Los goles? Soy un futbolista de equipo, más allá de los números"

"Aún no he tocado mi techo, aún puedo explotar más mis virtudes"

"Si Dios quiere, si no tengo lesiones, va a ser un año muy bueno, porque estoy en un buen lugar para hacerlo y, sobre todo, porque tengo confianza en mí"

Ramos, en El Requexón. | MIKI LÓPEZ

Ramos, en El Requexón. | MIKI LÓPEZ

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Nacho Azparren

Nacho Azparren

Oviedo

Cuentan que cada vez que Chris Ramos (Cádiz, 1997) salía a la calle en Cádiz tardaba una hora en regresar. Aunque su misión fuera la más breve, siempre se dilataba por la cantidad de gente que se paraba a hablar con él. Rostro reconocible del último Cádiz en Primera, ahora es la referencia de un Oviedo al que llegó por el enamoramiento futbolístico de Jesús Martínez y una aventura diferente en Brasil. De cobrar 150 euros en el San Fernando a cumplir su sueño y el de su abuelo Pedro en Primera. Oviedo es la siguiente parada en una carrera diferente.

Lo primero, ¿cómo está de las molestias?

Bien, bien. Salí con un par de golpes el otro día. Uno, cuando el portero me hizo la entrada, que me dio fuerte en la rodilla. Lo noté en seguida, y cuando me vi la sangre supe que le había dado con los tacos. Y además otro golpe en una acción con su defensa, en la que me sacan amarilla. Sin un futbolista que siempre va al límite, a todas, y a veces te llevas estos golpes, pero es normal convivir con molestias.

¿Cómo vio al Oviedo estas dos jornadas?

No nos he visto tan mala como dicen los puntos. El primer partido merecimos más. En los dos tuvimos el dominio y que nos acercamos al equipo que quiere el míster. Un equipo con juego directo, con intensidad, agresivo...

¿Irá a más?

Claro. Al principio aguantas 45 minutos a ritmo, luego 60… Hay que ir alargándolo. Le metemos un ritmo alto y es difícil aguantar los 90 minutos. Pero la idea la tenemos clara, creemos en ella. Llegarán los resultados.

¿Tiene la sensación de que Segunda cada año va a más?

No sé cómo son las segundas divisiones en otros países pero dudo mucho que se vea lo de España, con esta igualdad y el nivel. Hay 7 u 8 equipos candidatos y además 2 o 3 que siempre dan la sorpresa. Al final, luchan 10 por ascenso.

¿Por qué volver a España? ¿Por qué el Oviedo?

Me seducía volver y el Oviedo es un histórico. Su afición es muy famosa a nivel nacional y por supuesto influye el proyecto que me presentaron tanto Jesús (Martínez) como el míster. Yo soy un futbolista con mucha hambre, con ganas de crecer, de ganar. Por eso no lo dudé.

"Mantengo relación con Jesús Martínez desde hace algún tiempo. Desde Lugo, he hablado alguna vez, ha tenido contacto con mi agente y conmigo… Eso también es importante"

¿Le llamó Jesús Martínez?

Sí, sí. Mantengo relación con él desde hace algún tiempo. Desde Lugo, he hablado alguna vez, ha tenido contacto con mi agente y conmigo… Eso también es importante. Demuestra cariño y confianza. Sabes que eres una apuesta suya.

Vamos con sus inicios. ¿Cómo empezó con el fútbol?

Como todos los niños. Con una pelota a todos lados, en la plazoleta, en el cole. Era el último en llegar del recreo, por quedarme más tiempo jugando. Luego ya creces y vas entrando en clubes, formándote.

¿Cuándo llega al Cádiz?

En infantil, y estuve hasta cadete, que tengo un problema con un entrenador y como que se me quita la pasión por esta allí. Y me voy al equipo de mi barrio, a jugar con mis amigos. Aguanté los juveniles allí, y esa parte de mi vida también es clave para estar hoy donde estoy. Jugaba con mis amigos, no en una cantera clásica, digamos. Pero disfrutando mucho. Lo veía como una pasión, no una obligación.

Su ídolo de pequeño.

Ronaldo Nazario. Y, bueno, y Robinho. Me impresionó aquel debut en el Carranza, el sombrerito, el caño… Me impactó.

También hizo baloncesto y natación.

Y se me daba bien, la verdad. Con 7 u 8 años entrenaba a las tres cosas, con el basket querían llevarme con la selección a Madrid, pero mi madre dijo que no. Y con la natación estaba en un club, gané medallas en competiciones en Andalucía, era bastante sacrificado, y hubo un momento que me mi madre me dijo que había que elegir. Y a mí lo que me apasionaba era el fútbol.

Lo del basket por parte paterna me imagino (su padre fue jugador de baloncesto).

Mi padre fue jugador, sí. No tuve relación con él hasta los 7 años, luego nos distanciamos y ahora, cosa de hace 2 o 3 años, mantenemos una relación cordial. No le tengo ningún rencor.

Su abuelo Pedro. ¿Cuál fue su rol en todo esto?

Mi abuelo ha sido mi padre, realmente. Ha hecho de las dos cosas. Y para que pudiera jugar ha sido fundamental, porque me llevaba a los partidos, a los entrenamientos, de aquí para allá. Era su sueño que yo fuera futbolista. Mi madre, por ejemplo, no se imaginaba que pudiera llegar. Pero mi abuelo, sí. Teníamos juntos ese sueño.

Poder estar en Primera con el Cádiz y mi abuelo viéndolo en la grada fue un sueño hecho realidad. Me vio en el Camp Nou, en el Bernabeu, marcar goles… "

Antes de fallecer, le vio con el Cádiz en Primera.

Fue muy bonito, el sueño de los dos hecho realidad. Poder estar en Primera con el Cádiz y él viéndolo en la grada. Me vio en el Camp Nou, en el Bernabeu, marcar goles…

¿Cuándo se da cuenta de que puede vivir del fútbol?

El año del San Fernando. Ahí es cuando empiezan a llamar los representantes, los rumores sobre equipos que te quieren… Aunque yo siempre me lo tomé todo como un profesional, ¿eh? Cuando jugaba con mis amigos, tendríamos 16 años, el día antes del partido ellos salían y yo me quedaba en casa cenando arroz con salmón. Siempre me he creído futbolista, desde pequeño, y esa mentalidad me ha hecho llegar.

En el San Fernando le llamaban John Carew (espigado delantero del Valencia de comienzos de siglo).

Eso fue cosa de Toni Doblas (exportero del Betis, entre otros), él me lo puso (risas). Y yo, "pero, ¿quién es ese?". Tuve que entrar en Youtube a ver cómo era Carew. Sí que podemos parecernos en algo, por la altura, la zancada... Igual yo un poco más rápido, ¿no?

¿Notó el choque con Primera cuando firmó con el Valladolid?

Claro. Jugué el primer partido en Girona. Fue como pasar de la ESO a la Universidad. Quizás no hay tanta diferencia en el juego, en el fútbol en sí, pero en experiencia, en movimientos… Yo no había jugado en un filial y me faltaban cosas. Estaba un poco perdido, de ahí las cesiones.

Se establece en el Lugo.

Ahí me fueron bien las cosas. Empecé como extremo, me adapté bien, y el segundo año ya de delantero. La que yo creo que es mi posición.

Y le llama el Cádiz.

Un sueño cumplido, como te decía. Siempre había soñado, desde niño, con jugar en el Carranza. Había sacado mucho partido a mi fútbol, por eso logro el salto a Primera, pero creo que aún no he tocado mi techo. Todavía puedo explotar más mis virtudes, lo mejor está por llegar.

¿Cree que tiene un paso más?

Sí, sí lo creo. Cada año me encuentro mejor físicamente y la experiencia ayuda mucho. Por eso creo que si todo va bien, si Dios quiere, si no tengo lesiones, este año va a ser muy bueno, porque primero creo que estoy en un buen lugar para hacerlo, tengo la ayuda de todo el mundo y sobre todo tengo confianza, que es lo más importante.

"El delantero vive de los goles, está claro, pero creo que yo aporto más cosas. Soy un incordio para los centrales, ayudo a que otros marquen"

¿Cuántas veces le han dicho que tiene poco gol?

Se ha dicho, sí. Pero también genero mucho, ¿no? El delantero vive de los goles, está claro, pero creo que yo aporto más cosas. Soy un incordio para los centrales, ayudo a que otros marquen. Me considero un futbolista de equipo, más allá de lo goles y las cifras. El que entiende de fútbol suele valorarme mucho. Si no, no habría pagado tanto el Botafogo por mí.

¿Le afectaba antes más estar sin marcar?

Mucho más. Todos los delanteros fallan goles, es algo natural. Y han tenido meses sin marcar. Hay algunos delanteros, en cambio, que viven por una temporada o dos buenas nivel de goles. Yo prefiero darle importancia al día a día, a aportar al grupo, a jugar para mi entrenador y compañeros.

En Cádiz surge esa bonita relación con Marco, el niño que pasó una enfermedad. ¿Cómo le llega?

Me pidieron un video para un niño que estaba malo, y esta vez también me hicieron llegar su reacción. Cuando lo vi, dije que quería conocer a Marco, si a su familia le parecía bien. Y desde el primer momento hubo conexión. Tanto que ahora es como un hermano pequeño para mí. Todo lo que yo hacía con mi abuelo, que había fallecido semanas antes de conocer a Marco, lo empecé a hacer con él. Eso me lo explicó mi psicóloga, yo no me había dado ni cuenta. Afortunadamente ya está recuperado, tiene que seguir con un tratamiento pero gracias a Dios va todo muy bien y para el partido contra el Burgos estará en Oviedo.

¿Cómo fue la experiencia en Brasil?

Muy enriquecedora y diferente. Fue muy distinto a lo que había vivido. Siempre piensas que su Liga será un nivel más bajo pero ya desde el primer día aluciné con la técnica que tienen allí, ya en los reducidos y en las posesiones se veía. Quizás son algo más desordenados tácticamente, pero los partidos son de ida y vuelta, exigentes.

¿Y el ambiente?

Mira, en el segundo partido que jugué, en la Copa, tocó contra el Vasco de Gama y allí la Copa se vive muchísimo. Tevenet, que estaba de segundo entrenador, me dijo: “Chris, vas a flipar al salir al campo”. Y cuando salgo… Nunca había escuchado un estruendo igual, y todo con fuegos artificiales. No podías ni hablar con el de al lado. Alucinante.

¿Confía en un final feliz con el Oviedo?

Sí, sí. Es que yo creo en este equipo. Hay muy buena plantilla y entrenador. Es cuestión de tiempo que el trabajo se refleje en los resultados.

Sus planes para el futuro.

Buff, no tengo ni idea qué pasará. Ojalá pudiera responderte, pero de verdad que no lo sé. Si me dicen hace 6 meses que estaría en el Oviedo, no lo hubiera creído. El fútbol es impredecible. Solo me centro en disfrutar de esta experiencia, porque creo que va a ser un gran año.

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