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El Palacio y el Alimerka OCB, los cimientos para soñar

Aguantar el ritmo de la liga desde Pumarín era misión imposible; dar el salto al Palacio de los Deportes era la única salida para que el Oviedo no perdiese su plaza en la segunda categoría del baloncesto nacional

Inicio del partido entre Alimerka OCB y Estudiantes, en el Palacio de los Deportes de Oviedo.

Inicio del partido entre Alimerka OCB y Estudiantes, en el Palacio de los Deportes de Oviedo. / Lne

R. S.

Cuando el Alimerka OCB supo que iba a comenzar la temporada 25/26 en el Palacio de los Deportes la ilusión por estrenar la instalación de 5.400 espectadores aunaba la expectativa de estar a la altura. Hoy, con la friolera de 3.450 abonados y una media de asistencia que supera los 4.500 espectadores por partido se puede decir que ni los más optimistas contaban con unas cifras similares que suponen poner los cimientos para el crecimiento del club en la exigente Primera FEB.

La histórica LEB Oro se ha convertido en una liga de una exigencia económica y estructural brutal. Las normativas pedían un aforo mínimo que Pumarín, con apenas 1.250 asientos, no podía cumplir. El OCB había tocado un techo de cristal muy peligroso. Sin capacidad y sin espacio físico para ofrecer a nuestros patrocinadores el retorno que merecen, y sin opciones de multiplicar los ingresos por taquilla, el Alimerka Oviedo Baloncesto se asfixiaba. Aguantar el ritmo económico de la liga desde Pumarín se había vuelto una misión imposible. Dar el salto al Palacio de los Deportes no era un capricho de grandeza, era la única salida real para que Oviedo no perdiera su plaza en la segunda categoría del baloncesto nacional.

Un éxito arrollador: La Marea Azul inunda el Palacio

La respuesta de la ciudad ha pulverizado cualquier duda de que en Oviedo y en Asturias había ganas de baloncesto en una instalación a la altura. Alcanzar la histórica cifra de 3.450 abonados ha supuesto el mayor éxito social de nuestra historia. Por fin cabemos todos. Por fin esos niños y niñas de la cantera, y esas familias que antes se quedaban en la puerta, tienen su asiento asegurado.

Pero la locura no se detiene en los abonos. Ver que cada fin de semana se registran medias de asistencia superiores a los 4.500 espectadores supone un aldabonazo a la labor del club. El Palacio de los Deportes de Oviedo no es una instalación gigante y vacía; es una caldera inmensa. El crecimiento social sin precedentes comienza a dar oxígeno necesario para consolidar una plantilla competitiva y brindar un espectáculo a la altura de lo que exige la Primera FEB.

El alma del OCB nunca estuvo en los ladrillos de un polideportivo, sino en las personas que visten nuestra camiseta cada jornada y quienes los alientan desde la grada. Hoy somos un club un poco más grande, pero seguimos siendo la misma familia de siempre. Simplemente ahora tenemos una casa mucho más grande, con los cimientos más anchos y profundos. Nos vemos en el próximo partido. Nos vemos en el Palacio.

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