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Alimentos del Paraíso: un delicioso viaje gastronómico por la región

Queso, vino de Cangas, carne de ternera, sidras, chosco de Tineo, vino miel, frutas como el arándano y repostería, forman parte de la selecta lista de la marca impulsad por el Principado de Asturias

Alimentos del Paraíso Natural.| |  LNE

Alimentos del Paraíso Natural.| | LNE

R. S.

"Alimentos del Paraíso Natural" es una marca de garantía, titularidad del Principado de Asturias. Tiene como finalidad distinguir en el mercado determinados productos agroalimentarios y pesqueros destinados al consumo humano, que producidos y elaborados en el Principado de Asturias, reúnan unas condiciones y cumplan unos requisitos que garanticen a los consumidores unos productos únicos y exclusivos elaborados en Asturias.

Alimentos del Paraíso Natural.| |  LNE

Alimentos del Paraíso Natural.| | LNE

Quesos, vino de Cangas, sidras, carne de ternera, miel, frutas como el arándano, chosco de Tineo y elaboraciones dulces forman parte de una propuesta que conecta producto, tradición y cocina contemporánea. Si hay un plato que simboliza la cocina asturiana es la fabada. Elaborada con la suave y mantecosa faba asturiana —amparada por la Indicación Geográfica Protegida—, este guiso combina compango (chorizo, morcilla y panceta) en una cocción lenta que transforma ingredientes humildes en una experiencia reconfortante. En ciudades como Oviedo y Gijón, la fabada es protagonista tanto en casas familiares como en restaurantes de alta cocina que reinterpretan la tradición sin perder su esencia.

Pero la faba no solo vive en la fabada. También se utiliza en potajes con almejas o en ensaladas contemporáneas que muestran la versatilidad de este producto estrella.

Asturias es una potencia quesera. Se producen más de cuarenta variedades artesanales, cada una ligada a un valle, una cueva o una tradición ganadera concreta. El más internacional es el Queso Cabrales, un queso azul intenso que madura en cuevas naturales de los Picos de Europa. Su sabor fuerte y ligeramente picante lo convierte en imprescindible para los amantes del queso.

Otro nombre singular es el Afuega’l Pitu, que alude a su textura densa y seca. Puede presentarse natural o con pimentón, y es un claro ejemplo de cómo la tradición campesina ha sabido aprovechar la leche de vaca para crear productos únicos.

No se puede entender Asturias sin su sidra. Esta bebida, elaborada a partir de manzanas autóctonas, forma parte del paisaje cultural tanto como las montañas o el mar. El ritual del escanciado es todo un espectáculo. El camarero eleva la botella por encima de la cabeza y deja caer la sidra en el vaso desde lo alto para que "rompa" y se oxigene, liberando sus aromas.

La sidra no solo acompaña comidas; es excusa para la reunión y la conversación. En fiestas y romerías, el brindis con culines de sidra simboliza hospitalidad y celebración.

La costa asturiana aporta una riqueza marina excepcional. El Mar Cantábrico ofrece pescados y mariscos de gran calidad: merluza, pixín (rape), bonito del norte y oricios (erizos de mar) forman parte de la dieta local. En los puertos pesqueros, las lonjas subastan cada día capturas que terminarán en parrillas y guisos tradicionales. Uno de los platos más celebrados es la merluza a la sidra, donde el pescado se cocina suavemente con esta bebida emblemática, combinando lo mejor del mar y del manzano. El interior montañoso favorece la ganadería, especialmente la de vacuno.

La Ternera Asturiana cuenta con Indicación Geográfica Protegida y es apreciada por su jugosidad y sabor. En muchos pueblos, las parrilladas y los guisos de carne siguen preparándose como antaño, con recetas transmitidas de generación en generación.

También destacan los embutidos artesanales y el pote asturiano, otro guiso contundente que combina berzas, patatas y compango, ideal para los inviernos húmedos del norte.

La repostería asturiana es deliciosa. El arroz con leche, cremoso y caramelizado en su superficie, es un clásico omnipresente.Otros dulces como los carbayones —pasteles de hojaldre rellenos de almendra— nacieron en Oviedo y hoy son símbolo de la ciudad. Cada bocado resume la sencillez y el cariño que caracteriza la cocina asturiana.

En los últimos años, jóvenes cocineros han reinterpretado estos productos del paraíso con técnicas modernas, sin renunciar a la materia prima local. El respeto por el producto, la estacionalidad y el origen sigue siendo la base de la cocina asturiana, incluso en propuestas innovadoras. Asturias demuestra que su título de Paraíso Natural no solo se refiere a sus paisajes. También alude a una despensa privilegiada, donde mar y montaña dialogan en cada plato. En cada faba, en cada queso madurado en cueva, en cada culín de sidra, late una forma de entender la vida: pausada, auténtica y profundamente ligada a la tierra.

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