Jazz "del Bueño"; de nuevo, al fin

La localidad riberana cumple con su cita anual, los "Zimmermans" visitan a Dylan y la sesión vermú abre el abanico a todas las edades

Tres asistentes a la sesión vermú de ayer en el Festival de Jazz de Bueño.

Tres asistentes a la sesión vermú de ayer en el Festival de Jazz de Bueño. / Juan Plaza

Miguel Á. Fernández Fdez.

Para algunos, el verano no comienza hasta que en Bueño suena el jazz. Ya sea en los últimos días de junio o en los primeros de julio, como esta vez, se vienen celebrando –ya veintiún ediciones antes de la del pasado viernes– los encuentros del jazz entre los hórreos de un pueblo ejemplar que es un refugio para tantas cosas y cercano a la ciudad. Ir a Bueño es en cualquier tiempo una buena idea. Pero ir a celebrar una música que une y deja lugar a la imaginación es celebrar una especie de (bendita) antiverbena. La más llamativa y la que encierra la apertura de un período estival en el que la música al aire libre es uno de los mejores entretenimientos.

noche de música y gentío. La primera noche del Festival Internacional de Jazz de Bueño no defraudó. En la foto, el concierto del grupo asturiano «The Zimmermans», que con su homenaje a Bob Dylan deleitó al público. Frente al escenario de la Central Artística de Bueño se dieron cita unas mil personas. | LNE

noche de música y gentío. La primera noche del Festival Internacional de Jazz de Bueño no defraudó. En la foto, el concierto del grupo asturiano «The Zimmermans», que con su homenaje a Bob Dylan deleitó al público. Frente al escenario de la Central Artística de Bueño se dieron cita unas mil personas. / LNE

Este año, el festival entre hórreos se alejó un poco de la plaza en la que se desarrolló en los años precedentes y se instaló en la Central Artística de Bueño. Un cambio a mayor comodidad y mejor espacio, tanto para los músicos como para el público, ganando en todos los sentidos. El programa ofreció dos espectáculos distintos y distantes, pero en la diferencia estuvo el atractivo de la noche. Comenzó "Nitta Quintet", la banda liderada por la contrabajista Anja Gottberg, ofreciendo una atractiva alternancia en los diálogos de saxo alto (Michael Murray) y trompeta (Antonio Moreno) o los de guitarra (Siebren Smink) y la líder de la formación. Composiciones imaginativas de largo recorrido que ayudaron a subrayar el ambiente íntimo y tranquilo de la noche, y a convencerse de que ese es un buen lugar en el que hay que estar para ser un poco más feliz.

Una actuación de la sesión matinal de ayer. | Juan Plaza

Una actuación de la sesión matinal de ayer. / Juan Plaza

La segunda actuación estaba reservada para "Los Zimmermans", o lo que es lo mismo, una banda de músicos de aquí que recorre algunas de las canciones de Bob Dylan. Y ese recorrido nos lleva desde los comienzos y la cercanía al blues, dibujando un repertorio más oscuro ("Cocaine blues", "Tomorrow is a long time") hasta la cercanía al country ("I’ll be your baby tonight") o piezas que beben del Rythm’n blues o que se van por el rock más aplicado ("All along the watchtower" o "Like a Rolling Stone"). La banda, solvente y con rocosos cimientos como Julio Gilsanz en la guitarra y J. C. Vega en el bajo, Borja Sauras -cantando con gusto y autoridad- en la batería y José Ramón Feito con su magisterio en los teclados, aporta visiones que ilustran bien por qué Dylan se merece cualquier tipo de estudio u homenaje. Y lo hacen bien gracias al buen gusto y mejor didáctica de Tete Bonilla.

La temperatura fue excelente. La noche, por tanto, mágica. El espacio, otro éxito para la organización, la Asociación Cultural de Bueño. Llevan años obrando el milagro de hacer del jazz y sus aledaños un refugio vital y cultural por el que merece la pena luchar.