Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

"Bueño ha tenido una influencia total en mi obra"

"Nunca aprendí de nadie, aprendí de todos, porque yo iba a muchos exámenes y veía cómo trabajaban los demás"

César Fernández Pello «El Xastre», con algunos de sus cuadros en su casa de Bueño. | Cedida a Lne

César Fernández Pello «El Xastre», con algunos de sus cuadros en su casa de Bueño. | Cedida a Lne

E. C.

César Fernández Pello, "El Xastre", uno de los grandes artistas del concejo, reflexiona sobre su pasión por el arte y su influencia en su vida y en su labor de sastre.

¿Cómo y cuándo comenzó su interés por el arte?

Desde nenu. Tuvimos un maestro de Puerto y, cuando tenía 12 o 13 años, lo escuché hablando con mi padre sobre lo bien que dibujaba y le decía que me mandara a Bellas Artes, que él se encargaría en el primer año y, si sacaba buenas notas, se encargaría de llevarme a Artes y Oficios. Al final nada, porque no teníamos a nadie en Oviedo que pudiera atenderme mientras estudiaba, pero él ya dijo que sería artista. Y así fue, además de tener mi oficio de sastre.

¿Qué influencias artísticas marcaron sus primeros pasos en el arte?

A mi me gustaba mucho dibujar y, ya estando de sastre en Oviedo, un amigo de mis cuñados que iba mucho a la sastrería vio mis dibujos y me recomendó un libro del catalán José María Parramón, del que tenía dos cuadros. En el libro vi lo que tenía que comprar, lo pedí a Barcelona y así fue como empecé a pintar, sin que nadie me enseñara nada. Nunca aprendí de nadie, aprendí de todos, porque yo iba a muchos exámenes y veía cómo trabajaban los demás, Un día el periodista Rubén Suárez vio mi pintura y me dijo "Cesarín, esto no vale para nada. Para parir hay que estar preñado". Me dejó libros que hablaban de otra forma de ver el arte. La lectura que este hombre me dio me llevó a donde yo quería llegar, porque yo ya estaba cansado de pintar hórreos, árboles y vaques

¿De qué manera influyó Bueño, en su sensibilidad artística?

Más que Bueño, me influyeron mis padres. Mi madre, que sólo tenía estudios primarios, era una artista con las agujas. Y luego, cuando mi padre salió de la cárcel,que ya tenía yo ocho años, vino con unas maletas cargadas de materiales y de herramientas y puso una zapatería allí en casa, en el hórreo donde dormíamos, y se puso a trabaja de zapatero, pero no de remendón, sino de zapatos a medida. Él mismo los dibujaba, de ahí me viene a mi lo del arte, pues mi padre era un gran dibujante.

¿Cómo logró compaginar su trabajo como sastre en Oviedo con su faceta artística?

Fue muy sencillo. Empecé a trabajar para Rafael Valdés haciendo ropa para su casa, pero al año, cuando su hijo terminada Arquitectura en Madrid, tenía que irme a trabajar con Javier Martín. Me dijo que al año de trabajar con él, me enseñaría a cortar trajes. Y así fue. En cho días, dos horas por la noche con él, aprendí a cortar. Lo que ese hombre ya tenía en la cabeza me lo metí yo en la mía en una semana. Así fue como aprendí a terminar el oficio.

¿Encontraba alguna conexión creativa entre la sastrería y la pintura?

Totalmente. Yo me ponía a cortar un traje, a dibujar un traje para cortarlo, y yo ya estaba viendo la prenda hecha como cuando estaba pintando un cuadro.

¿Qué importancia tiene Bueño en su vida y en su obra artística?

En mi vida, total. A los seis meses de nacer en Avilés, con aquella maldita guerra, vine para Bueño, de donde era mi padre, y mi madre de la Zorera. Entonces, la importancia que tuvo Bueño creo que fue mucha, Yo siempre estuve enamorado de la naturaleza, y en este ámbito Bueño, su entorno, tiene una gran riqueza, tanto en visión como en color, aunque hay gente que está aquí y no lo ve. A mí me gusta hasta el olor que dejan las vacas.

Tracking Pixel Contents