"No quiero que tiren la chimenea de la térmica"
"Cuando me quedé viuda hace dos meses, los vecinos me arroparon en todo; eso no hay dinero que lo pague"

Fina Llaneza. | Pablo Solares
Fina Llaneza, de 81 años, dejó Tudela Veguín hace casi seis décadas para instalarse en las casas de la central térmica de Soto de Ribera, donde crió a sus tres hijos y vio crecer a los 72 niños que vivián en las 28 viviendas de Las Segadas. Viuda desde hace dos meses, se confiesa "encantada" con sus vecinos, con el Ayuntamiento y con una central que, dice, les dio trabajo, casa y estudios a sus hijos. Animadora incansable del movimiento vecinal y de las amas de casa, alumna fiel de cursos de cocina y ahora integrante de un coro de musicoterapia, Fina Llaneza defiende la memoria de la central: no quiere que tiren la chimenea porque es el símbolo de todo lo que les dio. Con tres hijos y tres nietos muy vinculados al concejo, su deseo es sencillo: que todos sigan bien, que no falte la salud y que Ribera de Arriba continúe tal y como está.
–¿En qué zona de Ribera de Arriba vive y desde cuándo?
–Yo soy de Tudela Veguín, Mi esposo vino a trabajar a la central térmica de Soto Ribera y va a hacer 58 años que vivo aquí, y estoy encantada, tanto con los vecinos como con el Ayuntamiento. Vivo en Soto Ribera, en Las Segadas, los chalets de los empleados de la térmica. Mi marido falleció hace dos meses, tengo tres hijos: una hija y dos hijos. Mi hija vive en Oviedo, un hijo trabaja en la central térmica y el otro hijo, que es cocinero, vive pegado al Ayuntamiento de Soto Ribera. A mi es que siempre me gustó mucho la cocina Tenía 14 años cuando hice el primer curso de cocina en La Felguera y durante 35 años, hasta que vino el COVID y el sitio cerró, estuve yendo los miércoles a cocina a Oviedo.Y ahora, en el Ayuntamiento de aquí, siempre que haya algo de cocina en diciembre, la primera que se apunta soy yo.
–¿ Y nunca se dedicó a ello?
–No, no, no trabajaba en cocina. Cuando estaba soltera si que trabajé en La Cumbre y en algún sitio más, pero ya sabes que cuando te casabas lo dejabas todo. Pero estoy muy contenta aquí, estoy encantada; de hecho, soy viuda y de aquí no voy a marchar.
–¿Qué es lo que más le gusta de su pueblo en Ribera de Arriba?
–Aquí los vecinos todos éramos de la central térmica, pero ahora mismo quedan dos personas solas y seis viudas. En este año, de abril a diciembre, se vendieron cinco casas y además muy rápido. Entonces ahora lo que tenemos es gente joven, y esa gente joven trabaja, pero cuando llega del trabajo son un encanto. Cuando me quedé viuda me apoyaron muchísimo y se ofrecieron a ayudarme en todo. Cuando venía del hospital, porqe mi maido estuvo en la UCI 23 días, siempre me preguntaban y me arropaban, y eso no hay dinero que lo pague La gente que vino al entierro de mi marido pensaba que estaban en la Catedral de Oviedo. Hubo un señor que leyó el Evangelio, mis nietos estuvieron colaborando también en la misa y unos chicos músicos que viven aquí desde hace dos años, tocaron también. Yo pertenezco a un coro de musicoterapia y también todos mis compañeros cantaron en la iglesia. Fue precioso. Y bueno, yo aquí es que estoy feliz. Nunca hemos tenido ningún problema, las mujeres estábamos juntas y nuestros maridos eran compañeros de trabajo. Yo es que más contenta no puedo estar: cojo mi carrito y voy a comprar; voy al tren a las diez y a las once estoy en casa..camino mucho, ando como una moto.
Llevo casi 58 años en Las Segadas; aquí me crie a mis tres hijos, vi crecer a 72 niños y todos siempre fuimos como una familia
–¿Qué recuerdos guarda con más cariño de Ribera de Arriba?
–Éramos 28 parejas de vecinos; para tener niños éramos 26, porque hubo dos que no tuvieron. Y se criaron aquí 72 niños. Las madres no podíamos enfadarnos porque los maridos estaban juntos la jornada de ocho horas.Éramos como familia, siempre lo fuimos, pero con el tiempo la gente se fue muriendo, fueron marchando... Cuando vinimos para aquí fue cuando empezó esto de la central térmica, y al principio no había ni teléfono, así que cuando pasaba cualquier cosa o tenían que daros un recado, venía un empleado. Para mí todo fueron ventajas y no quiero que la tiren: la térmica nos dio trabajo, nos dio casa, estudiaron los hijos y ahora mismo que estoy viuda pues quedé con una paga. Por eso no quiero que tiren la chimenea, quier abrir la puerta y verla, es un recuerdo de todo lo que vivímos.
También tengo buenos recuerdos de cuando llevé lo de Amas de Casa, que estuve 26 años,. Mi marido me apuntó y, aunque tenía tres niños y la casa, ahí estuve. Yo nunca paré ni un minuto, y tampoco quiero hacerlo ahora. .Mira, desde 2001 hago una comida con las que fuimos a la escuela cuando éramos niñas. La organizo yo y la hacemos siempre en el Hotel Barceló, porque trabaja el hijo de una amiga y una niña de Soto Ribera. Éramos veintitantas, ahora ya somos diecisiete porque la gente va fallando. La mayor soy yo. Las que viven fuera de Asturias lo dejan todo y vienen. Eso también dice mucho de la manera de ser de la gente. Yo digo siempre que ‘la casa no cae por mí’. Siempre que tengo algo, pongo el playero y carretera, me gusta mucho tener contacto con la gente.
–Si fuera alcaldesa de Ribera de Arriba por un día, ¿qué cambiaría o qué mejoraría?
–Cuando llevaba lo de Amas de Casa, que lo deje en 2017, siempre que fui a pedir una subvención al Ayuntamiento me atendieron, nunca he tenido ningún problema. Ahora tenemos el centro social, que se llama La Caballería, voy a musicoterapia y tenemos muchas asociaciones como la de jubilados, que la llevaba tres personas y una era mi mardio; y también actividades. Una vez al mes hacemos una excursión, cada 15 días hay lotería para la gente mayor..yo siempre ayudo en lo que puedo...aquí estamos encantados y no nos podemos quejar. Si quiero ir a Oviedo, cojo el tren aquí y en cinco minutos ya estoy en la calle Uría. Una maravilla.
–¿Qué cree que hace especial a Ribera de Arriba frente a otros concejos asturianos?
–Bueno, esto es una zona muy acogedora. Cuando vine aquí no conocia a nadie, luego empecé a bajar a Soto y fue cuando mi marido me apunto a lo de Amas de Casa y empecé a conocer a la gente . Y después, con lo de los jubilados , empecé a conocer a la gente del Caleyu y de ptros pueblos de Soto Ribera como Palomar Fresneo o Sardín, y tengo que decirte que toda la gente, maravillosa. La gente se apunta a las cosas y están muy contentos.Yo nunca tuve ningún problema con nadie, encajé bien con todos.
–¿Qué deseo de futuro le gustaría ver cumplido para Ribera de Arriba?
–Para elpueblo no tengo nada que pedir porque lo tenemos todo, aunque una cosa que sí que me gustaría es que no tiren la chimenea ni tiren nada de la Térmica.
–¿Y para usted?
–No tengo nada especial que pedir, que todo siga bien, que mis hijos no tengan ningún problema y poder seguir viviendo sola sin molestarles. A mis 81 años no tomo ninguna pastilla, no estoy enferma. Mi madre murió aquí, en esta casa conmigo, a los 98, sin tomar medicamentos también. Entonces pido a la vida que todos vayamos hacia adelante.
- La DGT alerta del temporal y pide a los asturianos evitar desplazarse en coche
- Multado con 200 euros por llevar la baliza v-16 pero no tener el otro elemento obligatorio en la guantera en caso de avería: la Guardia Civil vigila los coches asturianos
- Accidente ferroviario en Asturias: un convoy de cercanías se estampa contra un desprendimiento de tierras
- Entrega del bote de Pasapalabra: Antena 3 modifica así el horario del esperado momento para Manu
- Nuevo incidente en el AVE: Los viajeros de un tren de Asturias a Madrid, obligados a cambiar de convoy y a retroceder en el viaje
- Los usuarios de los patinetes bendicen la nueva norma municipal de Oviedo: «Ganamos en seguridad, las multas ayudan a que la gente cumpla»
- El inesperado regalo de la Seguridad Social: hasta cinco años extra cotizados si empezaste a trabajar antes de 2011
- Consecuencias de la borrasca Ingrid en Asturias: la DGT cierra el Huerna y Pajares al tráfico para camiones