Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La única planta de carbón que continuará abierta en la España peninsular está en Asturias y este es el motivo por el que se ha pospuesto su cierre

La planta de EDP seguirá funcionando para apuntalar la seguridad del suministro mientras se refuerza la red de alta tensión

Vista general del complejo energético de EDP en Soto de Ribera, con dos ciclos combinados (gas natural) a la izquierda y las instalaciones de la térmica de carbón en el centro de la imagen. | J. S.

Vista general del complejo energético de EDP en Soto de Ribera, con dos ciclos combinados (gas natural) a la izquierda y las instalaciones de la térmica de carbón en el centro de la imagen. | J. S.

Luis Gancedo

Luis Gancedo

Oviedo

La térmica de Soto de Ribera, de EDP, será la última de carbón que permanecerá activa en la España peninsular en pocos meses, en cuanto se clausuren, como está previsto, las otras dos que formalmente todavía no han echado el cierre, ambas asimismo propiedad de la multinacional portuguesa: el grupo 1 de Aboño, también en Asturias, y la central de los Barrios, en Cádiz. Soto 3, denominación oficial del último grupo generador alimentado por carbón que queda en Ribera de Arriba, seguirá disponible y sin fecha de clausura a la vista, para reforzar la seguridad del suministro en el área central de la región, según informaciones recabadas en el Ministerio de Transición Ecológica y en el sector energético.

El carbón tiene a estas alturas un papel residual en la dieta eléctrica de España. Las térmicas que lo utilizan como combustible aportaron en el último año menos del 1% (unos 5.000 gigavatios/hora) de la cobertura del consumo. Expulsadas del mercado ordinario por los sobrecostes derivados de sus niveles de emisión de dióxido de carbono (CO2) y otras desventajas respecto a los ciclos combinados (gas natural), lo poco que han funcionado las centrales carboneras ha sido por lo común adscritas al servicio de "restricciones técnicas", el conjunto de ajustes que a diario decide el operador del sistema (Red Eléctrica) para apuntalar la garantía de suministro en aquellos puntos donde resulta necesario.

"Restricciones técnicas". El área central de Asturias, muy intensiva en demanda de energía al solaparse la requerida por las principales poblaciones con la de las grandes industrias, es una de la zonas del país que de manera cotidiana precisan de los citados refuerzos de seguridad. Y ese rasgo estructural de la región está detrás de la decisión sobre la continuidad de Soto de Ribera por un tiempo indeterminado. Soto 3, explicaron fuentes de Transición Ecológica a preguntas de este diario, "se mantiene por restricciones técnicas locales, que son independientes de la operación reforzada del sistema que aplica Red Eléctrica".

El Ministerio que dirige Sara Aagesen corrobora así que la térmica asturiana continúa siendo necesaria como una especie de reserva eléctrica de emergencia: estrictamente no supone que Soto 3 vaya a producir electricidad de manera habitual, pero sí que debe estar disponible para entrar en funcionamiento si fuera preciso. Soto gana relevancia como refuerzo ante eventuales fallos eléctricos cuando está muy próximo el cierre definitivo del grupo 1 de la térmica de Aboño, en Carreño. Su clausura está en trámite y ya no volverá a funcionar, mientras que el número 2 produce de manera casi continua tras haber sido reconvertido para abandonar el carbón y quemar una mezcla de gas natural y gases siderúrgicos procedentes de las instalaciones de ArcelorMittal.

El "anillo central". Fuentes al tanto de la situación de la central de Soto explicaron que la decisión de mantenerla activa está conectada a las limitaciones de la red de transporte eléctrico en el corazón de Asturias, pendiente de inversiones en un conjunto de nuevas líneas, subestaciones y otras obras conocido como "anillo central". A la espera de que se desplieguen esas infraestructuras, cuya entrada en servicio está programada entre 2026 y 2029, el grupo generador de Ribera de Arriba permanecerá activo (disponible, en términos más precisos) hasta una fecha por ahora incierta.

También están por precisar las condiciones técnicas y económicas en las que Soto 3 desempeñará esa función. El grupo, en servicio desde 1984, tiene ahora una potencia nominal de 350 megavatios y su caldera se alimenta de carbón, utilizando gas natural como combustible auxiliar desde una reforma que en 2017 eliminó el uso de gasoil y fueloil. ¿Seguirá Soto 3 con el carbón en su nuevo papel? Las fuentes consultadas no descartan que EDP acometa algún cambio tecnológico, pero no hay una decisión tomada. Es verosímil que, al menos a corto plazo, conserve su condición actual. Más considerando que está por resolver otra cuestión no menor: Soto, ahora con una producción ínfima, está en pérdidas, y la expectativa de funcionamiento en su papel de reserva de emergencia hace presumir que su cuenta de resultados seguirá en negativo a no ser que las autoridades y EDP concierten algún tipo de retribución extra.

La "operación reforzada". Como queda reflejado en la respuesta de Transición Ecológica, la continuidad de Soto 3 está vinculada a "restricciones técnicas locales" y no al modelo de la "operación reforzada" que Red Eléctrica está aplicando desde el apagón nacional del 28 de abril. Fue un hecho insólito que ha obligado, entre otras medidas, a incrementar la participación de centrales eléctricas convencionales (en especial, de los ciclos combinados de gas) para reducir la vulnerabilidad del sistema ante las oscilaciones de tensión y frecuencia en la red de transporte de electricidad (a su vez relacionadas con la alta penetración de plantas renovables no gestionables) que, según una opinión extendida entre los expertos, estuvieron en el origen del "cero energético".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents