"Lo que más me gustaría es que hubiese más gente joven; hay muchas casas vacías"
"Estamos a cinco minutos de Oviedo y cinco de Mieres, ¿qué más queremos?"

Servando Fernández.| Pablo Solares
Vecino de 77 años de Soto de Ribera, y jubilado de la construcción, Servando Fernández cuenta una vida entera ligada al mismo lugar en el que nació: El Polleo, en Soto de Ribera, "frente al colegio", puntualiza. Conoció a su mujer en Oviedo, "ella era de la calle Doctor Casal" y, tras casarse en la capital asturiana, se trasladaron a vivir al concejo riberense. Viudo desde hace tiempo, Fernández defiende la tranquilidad de su pueblo, el río que por fin baja limpio y la buena ubicación –a cinco minutos de Oviedo y de Mieres– y solo pide una cosa para el futuro: que vuelvan los guajes y se llenen las casas hoy vacías.
Recuerdo a mi tío Sergio, que era un paisano de lo mejor que hay; decía una palabra y valía como un testamento
Padre de dos hijos y feliz abuelo de dos nietos, Fernández habla con calma, como quien lleva toda la vida mirando el mismo paisaje y no se cansa de él. Y con esta calma y cierta nostalgia, recuerda los partidos de fútbol entre El Polleo y La Rampa, "cuando había más equipos y más guajes, y el río bajaba negro de carbón". Hoy celebra verlo limpio y sentirse " a un paso de algunas de las principales ciudades de la región", pero sin renunciar a la tranquilidad de su pueblo. Agradece el trabajo del Ayuntamiento y del alcaldes que, dice, "mira mucho por los vecinos". Para el futuro, su deseo es simple: más gente joven y más vidilla en las casas vacías. Entre los recuerdos que más guarda de sus casi ocho décadas de vida, destaca la figura de su tío Sergio, "un paisano de lo mejor, cuya palabra valía como un testamento".
–¿En qué zona de Ribera de Arriba vive y desde cuándo?
–Vivo frente al colegio, en Soto de Ribera. Nací aquí, me casé en Oviedo pero vinimos a vivir aquí, a una casa nueva que yo mismo contruí. Ahora estoy viudo, pero sigo viviendo en la casa familiar con mi hijo. También tengo una hija y me cuidan mucho, ella me trae comida dos o tres veces a la semana.
«Toda la vida trabajé en Oviedo, donde me casé, pero mi casa siempre estuvo aquí; para mí, como este pueblo, no lo hay»
–¿Qué es lo que más le gusta de su pueblo?
–Yo siempre dije que en este pueblo solo faltaba que bajase el río limpio. Antes bajaba lleno de carbón y ahora ya baja limpio. Estamos a cinco minutos de Oviedo y cinco de Mieres, ¿qué más queremos? Toda la vida trabajé en Oviedo pero no me gusta para vivir; para ir a trabajar y volver luego para casa, sí, pero para mí, como este pueblo, no lo hay. Aquí se está muy tranquilo y muy bien.
–¿Qué recuerdos guarda con más cariño de su vida en Ribera de Arriba?
–Me acuerdo que, cuando yo era chaval echábamos partidos de fútbol los de mi zona, El Polleo, contra La Rampa, más abajo, en Soto. Eramos un montón de chavales y ahora ya no hacen un equipo entre los dos sitios. La gente va muriendo y guajes no nacen ahora, nacen muy pocos... es así la vida.
Donde vivo yo sólo quedamos "cuatro viejos". Éramos seis hermanos y ya murieron tres, yo soy el más pequeño. Menos una, que ya murió y que vivía en Gijón por el trabajo de su marido, el resto nos quedamos todos aquí. De mi familia recuerdo a un tío que era hermano de mi madre, Sergio. Era un paisano de lo mejor que hay, buena persona, honrado, y si él decía una palabra era como si lo afirmase en un testamento. De esos ya no hay, ya no existen.
Cuando yo era chaval echábamos partidos de futbol los de El Polleo, contra La Rampa; ahora ya no hacen un equipo entre los dos sitios
–Si fuera alcalde de Ribera de Arriba por un día, ¿qué cambiaría o qué mejoraría?
–La verdad, ahora mismo yo no tengo queja, es muy competente este alcalde. Yo también trabajé para el Ayuntamiento y trabajé con él, con Tomás, y me parece un hombre muy competente. Ahora no tenemos queja, es muy atento, y todo muy bien.
–¿Qué cree que hace especial a Ribera de Arriba frente a otros concejos asturianos?
–Yo conozco esto nada más. Bueno, también Gijón y Oviedo, que es donde trabajé toda la vida, pero ya te digo que para vivir no me gusta, para ir atrabajar y luego volver a casa, perfecto. Aquí en Soto, uno está muy tranquilo; tienes el río, la naturaleza, y a la vez estás cerca de todo.
– ¿Qué deseo de futuro le gustaría ver cumplido para Ribera de Arriba?
–Que hubiese más gente joven, que vengan paa aqui que la mayoría de las casas de la zona está vacías.
–¿Y para usted?
–Que me tocase una lotería, pero es asi imposible. Son muchos números.
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