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Finaliza en Cantabria la obra que inspiró el proyecto contra las riadas que se va a desarrollar de Bueño

El alcalde tiene previsto mantener una reunión con los vecinos "antes de que finalice este mes" para presentarles el proyecto definitivo, que está en el Ayuntamiento desde febrero

La intervención llevada a cabo en la comunidad vecina supuso una inversión de 9 millones de euros, un montante similar al que se prevé para la que se va a ejecutar en Ribera de Arriba

El cartel con el proyecto de recuperación junto al río Saja  a su paso por Cabezón de la Sal (Cantabria).

El cartel con el proyecto de recuperación junto al río Saja a su paso por Cabezón de la Sal (Cantabria). / EFE

Félix Vallina

Félix Vallina

Ribera de Arriba ya tiene un espejo en el que mirarse. La Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) ha dado por finalizadas las obras de mejora ambiental y de defensa frente a inundaciones del río Saja a su paso por los municipios cántabros de Cabezón de la Sal, Mazcuerras y Reocín, una actuación que supuso una inversión de nueve millones de euros y que se asemeja a la que se va a llevar a cabo en Bueño para hacer frente a las riadas que afectan a dicha localidad y a otras aledañas cuando hay crecidas del río Nalón. El proyecto, que lleva dos meses en el Ayuntamiento riberano, incluye una playa fluvial que, además de servirle de «escape» al río, está llamada a convertirse en un espacio para el ocio y disfrute de los vecinos y visitantes del concejo.

La zona en la que se va a desarrollar el plan previsto para blindar a Ribera de Arriba contra las riadas está situada en la margen derecha del Nalón, aguas abajo del complejo deportivo de Bueño. A grandes rasgos, el proyecto contempla sanear la orilla, ampliarla y darle más espacio al agua para que se expanda de forma natural y sin causar problemas en el pueblo en caso de crecida. Es decir, habilitar una «zona de escape» más amplia y segura que la que existe actualmente para tratar de evitar las inundaciones que siempre han castigado al municipio. La última de estas riadas, que llegó a meter el agua en las casas y a provocar serios daños en el concejo, se produjo en 2010.

Algunos expertos consultados por este diario sostienen que la opción más segura para controlar las embestidas del Nalón sería elevar la escollera que hay en esa zona del río y limpiar la vegetación y los sedimentos que se acumulan en ese punto, pero la normativa europea no permite este tipo de actuaciones y por eso se ha optado por el modelo cántabro. Las políticas medioambientales actuales se centran en mantener intacta la naturaleza de los ríos para que la flora y la fauna recuperen su ámbito biológico y se evite al máximo la intervención humana, es decir, evitar canalizaciones, trasvases, diques o cualquier otra actuación de esta índole. Aunque la inversión que se va a realizar en Bueño aún no se ha hecho pública, el alcalde del municipio, el socialista Tomás Fernández, aseguró en su día que la intervención supondrá «nueve o diez millones de euros».

La reunión

Tomás Fernández, aseguró este miércoles que tiene previsto organizar «antes de que acabe este mes» una reunión con las comisiones de vecinos constituidas en los pueblos de Bueño, Ferreros y Palomar para presentarles el proyecto definitivo que llegó en febrero al Ayuntamiento de manos de la Confederación Hidrográfico del Cantábrico. Fernández también hará público ese día un informe elaborado por el arquitecto municipal sobre el impacto que tendría la inversión para la seguridad de la zona frente a las riadas. El regidor asegura que la propuesta tiene, a priori, «buena pinta», pero considera que han de ser los vecinos los que deben tener la última palabra para decidir si esa es la solución técnica que se necesita.

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