Un dique de tierra y recuperar un canal histórico, la receta del Estado ante las riadas de Bueño
El borrador el proyecto de Confederación cuestionado por los vecinos por su «falta de eficacia» genera recelos al conllevar expropiaciones, aunque valoran que atienda demandas como mejorar el saneamiento

Inundaciones en Bueño provocadas por el desbordamiento del río Nalón en una imagen de archivo. | Miki López / J. L. S.
El plan de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para proteger a Bueño, Palomar y Ferreros de las crecidas contempla una inversión de 7,7 millones de euros y varias actuaciones combinadas que buscan proteger las viviendas sin modificar en exceso el comportamiento del río. La propuesta incluye construir una mota de tierra como barrera de protección entre el Nalón y las zonas habitadas, recuperar antiguos recorridos naturales del agua, mejorar el sistema de drenaje y saneamiento y reorganizar algunos espacios del entorno fluvial para facilitar que el agua tenga salida en caso de riada. Un paquete de medidas que los técnicos del organismo estatal consideran la mejor solución, pero que no convenció a los vecinos asistentes a una reunión mantenida el jueves en Bueño. «La primera impresión es mala porque no resuelve el problema real», indicaron a la salida de la reunión, mostrándose más partidarios de soluciones más económicas como limpiar a fondo los cauces y debajo de los puentes sobre el río a su paso por el concejo.
La actuación principal es la creación de una mota de tierra, un concepto técnico que en la práctica puede entenderse como un pequeño dique elevado construido con tierra compactada, similar a un talud o una defensa natural que se coloca entre el río y las zonas vulnerables. Su función es sencilla. Cuando el Nalón aumenta de caudal por lluvias intensas, esta elevación dificulta el desborde hacia casas, fincas y caminos.
No se trata de un muro de hormigón ni de una estructura artificial cerrada, sino de una defensa integrada en el terreno y adaptada al paisaje, con pendientes suaves y vegetación. La Confederación defiende esta solución porque considera que levantar barreras rígidas o encauzar en exceso el río puede provocar que el agua gane velocidad y termine trasladando el problema a otras zonas.
Junto a esa mota, el proyecto contempla una «recuperación hidromorfológica». Un término que básicamente significa ayudar al río a recuperar parte de su funcionamiento natural. Con el paso de los años, el Nalón y su entorno fueron modificados mediante rellenos, canalizaciones y cambios en el terreno que redujeron el espacio disponible para el agua en momentos de crecida.
Lo que ahora se plantea es corregir parcialmente esa situación recuperando antiguos canales o recorridos históricos del agua. Es decir, zonas por las que antes circulaba el río o parte de sus desbordamientos y que hoy están parcial o totalmente bloqueadas. La idea es que, cuando llegue una avenida, el agua disponga de más caminos para circular. Sin embargo, esto tampoco termina de convencer a los lugareños. «Partirá la vega de Bueño en dos» alertan.
Otra medida es la permeabilización de masas de sedimentos. Esto significa que en algunos puntos del entorno se han acumulado durante años materiales como arena, grava, barro o restos arrastrados por el propio río, formando barreras naturales que dificultan el paso del agua. Lo que se propone es modificar esas acumulaciones para que el agua pueda filtrarse o circular mejor y no encuentre obstáculos que provoquen retenciones.
La Confederación considera que uno de los principales problemas actuales es precisamente que el agua no sale con facilidad cuando el caudal aumenta. Existen zonas bajas y estructuras que ralentizan el flujo, haciendo que el agua se acumule y termine extendiéndose por la vega y hacia áreas habitadas. Por eso otra línea de actuación es mejorar el drenaje, es decir, facilitar la evacuación del agua acumulada mediante canales, tuberías y puntos de salida mejor diseñados.
En este apartado aparece una de las medidas mejor valoradas por los vecinos. La construcción de un nuevo colector hacia Las Caldas. Un colector es una gran conducción subterránea que recoge aguas residuales y pluviales para transportarlas fuera de la zona. En este caso permitirá separar mejor las aguas fecales y parte del agua de lluvia, evitando sobrecargas en momentos críticos y mejorando además el saneamiento.
Antes de seleccionar la solución final, la Confederación asegura que estudió nueve alternativas, utilizando programas informáticos de simulación hidráulica. Recrearon digitalmente distintos escenarios de inundación para comprobar cómo reaccionaría el agua según se aplicase una u otra solución. Entre las opciones estudiadas hubo diferentes tipos de motas, aperturas de nuevos pasos para el agua, desvíos de caudal e incluso túneles.
Finalmente se optó por la mota situada en una posición intermedia entre el río y el núcleo urbano porque, según los técnicos, ofrece el equilibrio más razonable entre protección, coste, impacto ambiental y viabilidad constructiva. Otras opciones fueron descartadas porque, aunque podían mejorar ligeramente la situación local, también empeoraban el comportamiento del agua en otros puntos.
Por ejemplo, una de las alternativas consistía en levantar una defensa más próxima al borde del espacio protegido del río. Sin embargo, las simulaciones concluyeron que esa opción podía provocar mayores problemas aguas arriba.
El proyecto no está exento de impacto sobre los vecinos, ya que requerirá expropiaciones en determinados terrenos de la vega. Este es uno de los aspectos que más preocupación genera entre algunos propietarios, tanto por la pérdida de superficie como por la incertidumbre sobre la valoración de sus parcelas.
También se contempla la reorganización del entorno con senderos y elementos de integración paisajística que en la presentación se vincularon a la mejora ambiental del tramo fluvial. Algunos vecinos consideran que esta parte ornamental tiene demasiado peso dentro del conjunto, mientras que la Confederación insiste en que ordenar el espacio del río también forma parte de la prevención.
La justificación técnica del organismo se apoya además en el marco legal vigente. La normativa europea y estatal limita actuaciones como dragados intensivos o modificaciones agresivas del cauce por entender que, a largo plazo, suelen empeorar el comportamiento de los ríos. Por eso la estrategia actual apuesta más por dar espacio al agua que por canalizaciones duras.
En resumen, el proyecto no busca impedir completamente que el Nalón se desborde en circunstancias extremas, algo que los propios técnicos consideran imposible, sino reducir de forma importante el riesgo de que el agua alcance viviendas y zonas sensibles en crecidas frecuentes o moderadas.
Ese planteamiento técnico, sin embargo, aún debe superar el examen social. Los vecinos analizarán ahora la documentación completa para presentar sus alegaciones y valorar si la solución propuesta responde realmente al problema que llevan años denunciando. Porque, más allá de modelos, simulaciones y criterios hidráulicos, en Bueño la cuestión de fondo sigue siendo una sola. Vivir sin miedo cada vez que el Nalón sube de nivel.
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