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El Alcalde de Ribera de Arriba confía en lograr un consenso sobre el plan contra las riadas

«Hay un dinero que debemos aprovechar», dice el regidor, que sugiere combinar los puntos fuertes del proyecto de Confederación con limpiezas en el cauce

Inundaciones de Bueño

Inundaciones de Bueño / MIKI LOPEZ

Lucas Blanco

Lucas Blanco

El alcalde de Ribera de Arriba, Tomás Fernández, confía en lograr un gran consenso sobre el proyecto de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para prevenir nuevas riadas en Bueño. El regidor cree que «hay buena sintonía entre todos» los actores y reafirma su compromiso de tomar decisiones de acuerdo al deseo mayoritario de los riberanos. «Lo que hagamos será siempre contando con los vecinos, que son quienes lo sufren», garantiza el regidor. Fernández es partidario de explorar una solución intermedia que combine las actuaciones del borrador con mejoras adicionales en el mantenimiento del río. Tras la reunión celebrada el jueves con vecinos y técnicos del organismo estatal, el regidor considera que todavía hay margen para ajustar el proyecto y hacerlo más «eficaz y lo menos agresivo» posible para propietarios y usuarios de la vega.

Fernández subraya que la existencia de una inversión prevista de 7,7 millones de euros supone una oportunidad que el concejo no debería desaprovechar. «Ahí hay un dinero importante para hacer mejoras», resume el alcalde, convencido de que el debate no debe centrarse únicamente en rechazar o aceptar el plan tal y como está redactado, sino en estudiar qué partes pueden compatibilizarse con demandas históricas del municipio. Entre ellas sitúa una vieja reclamación vecinal. La limpieza de márgenes, depósitos y acumulaciones existentes en el Nalón.

El regidor admite que buena parte de los afectados considera que bastaría con limpiar el río y elevar ligeramente algunas defensas ya existentes, «especialmente en la zona próxima a la térmica». Sin embargo, recuerda que la normativa ambiental europea limita de forma severa actuaciones de dragado o alteraciones profundas del cauce. «El margen de maniobra que tenemos para tocar el río es limitado», sostiene.

La filosofía que marca ahora este tipo de proyectos, insiste Fernández, parte de una idea clara. Los ríos tienden a recuperar su cauce natural y las intervenciones deben adaptarse a eso. Aun así, el alcalde considera compatible el proyecto con otras actuaciones complementarias. Entre ellas cita la limpieza en puntos concretos como el puente de Palomar y la retirada de sedimentos acumulados, una cuestión sobre la que asegura haber recibido predisposición por parte de la Confederación si se obtiene el visto bueno ambiental.

Otro de los aspectos que más preocupa, explica, es la afectación a fincas y propietarios, tampoco lo ve insalvable. Fernández recuerda que el borrador reserva más de un millón de euros para expropiaciones y sostiene que la propuesta es compatible con la concentración parcelaria prevista. «Van a tener entradas a todas las fincas», asegura, matizando que fuera de la zona del canal los terrenos podrán seguir utilizándose mientras no haya episodios de avenida.

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