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Los vecinos de Ribera de Arriba alertan de que el plan contra inundaciones de la CHC "acabaría con la vega de Bueño"

La comisión formada para intentar modificar el proyecto plantea una alternativa "más eficaz y que cuesta la mitad" de una intervención que actualmente está presupuestada en 7,7 millones de euros

Consecuencias de una de las grandes riadas en la vega de Bueño

Consecuencias de una de las grandes riadas en la vega de Bueño / LNE

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Félix Vallina

Félix Vallina

Los vecinos de Palomar, Ferreros y Bueño se reunieron este sábado en asamblea para hacer frente común contra el proyecto propuesto por la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para proteger a estas localidades de Ribera de Arriba de las inundaciones provocadas por las crecidas del Nalón, un plan que en su opinión serviría "para hacer desaparecer buena parte de la vega de Bueño".

Los habitantes del concejo no rechazan que se actúe para contener las amenazas del río, que ya les ha hecho jugar malas pasadas. Al contrario. Lo que defienden es que la intervención prevista por el organismo estatal no resuelve el problema real y que existe una alternativa menos agresiva con el territorio, más ajustada a las necesidades de la zona y también más económica. Frente a los 7,7 millones de euros y los 30 meses de ejecución que contempla el borrador de la CHC, los vecinos sostienen que sus propuestas podrían ejecutarse por aproximadamente la mitad, estiman que las actuaciones que defienden podrían suponer una inversión de unos 4 millones.

La asamblea, celebrada en la casa de la cultura de Bueño, sirvió para poner en común las preocupaciones generadas por un proyecto que, según los asistentes, amenaza con transformar de forma irreversible la vega. La idea ahora es elaborar un documento consensuado que será remitido al Ayuntamiento de Ribera de Arriba para que, a su vez, lo traslade a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico con las alegaciones y alternativas vecinales.

Víctor Tresguerres, integrante de la comisión creada para seguir este asunto, explicó a los asistentes el contenido de la reunión mantenida el pasado 30 de abril con la presidenta de la Confederación, Bárbara Monte Donapetry, que vino a Ribera de Arriba acompañada por dos técnicos del organismo. Según les explicó Tresguerres a los asistentes, el planteamiento oficial "cojea mucho" y responde más a un "proyecto de despacho" que a un conocimiento detallado del terreno. Como ejemplo, los vecinos señalaron que en la documentación se manejaban niveles de agua que, según ellos, no se corresponden con lo ocurrido en la gran riada de 2010. "Decían que el agua había alcanzado un metro, cuando hubo casas en las que llegó a tres", defiende Tresguerres.

El rechazo principal de los vecinos se centra principalmente en la recuperación del antiguo recorrido del cauce planteada por la CHC, que vendría acompañada de la habilitación de una playa fluvial. Los técnicos defienden esas medidas como forma de darle salida al río en caso de avenida, pero los vecinos, entre otras cosas, las ven como una amenaza directa para la vega. "La parte en dos", asegura el presidente de la Asociación Cultural del pueblo, Belarmino Fernández, que también fue protagonista durante la asamblea de ayer y forma parte de la comisión creada para tratar de reconducir el proyecto que maneja CHC. Los integrantes de dicha comisión temen que las expropiaciones, los movimientos de terreno y la reorganización del espacio fluvial acaben afectando a fincas, usos tradicionales y al propio paisaje de Bueño sin garantizar una protección suficiente frente a nuevas crecidas.

Las alternativas

La comisión vecinal asegura contar con el asesoramiento de Juan José Tielve, ingeniero de caminos y exconsejero de Fomento, conocedor del comportamiento del Nalón por estudios realizados en la zona. Con ese apoyo técnico, los vecinos defienden una batería de actuaciones concretas que consideran más eficaces para reducir el riesgo de inundación. Entre ellas figuran la limpieza del cauce bajo los puentes nuevo y viejo de Palomar, la eliminación de obstáculos vinculados a antiguas estructuras de los pozos de agua, el refuerzo de escolleras en puntos sensibles como La Barquera, Rebolón y la vega de Palomar, así como la limpieza del río Barrea y el encauzamiento de aguas en el ramal del río en Ferreros.

También proponen prolongar el ovoide desde Llosalín hasta Rebolón, una actuación que consideran clave para mejorar la evacuación de agua en episodios de crecida. A su juicio, el problema no se soluciona ocupando más terreno de la vega, sino limpiando, reforzando y corrigiendo los puntos que históricamente han provocado embalsamientos y desbordamientos.

Los vecinos insisten en que su posición no es inmovilista. "Queremos que se actúe, pero bien", resumieron durante la asamblea. De hecho, valoran positivamente algunas medidas incluidas en el proyecto de la Confederación, como la mejora del saneamiento y la construcción de un nuevo colector hacia Las Caldas. Lo que cuestionan es el conjunto de una intervención que, consideran, introduce obras de gran impacto sin atender suficientemente a la experiencia acumulada por quienes viven junto al río y han sufrido las inundaciones. El objetivo de la asamblea fue, precisamente, cerrar filas antes de que el proyecto avance. Los asistentes coincidieron en que la unidad vecinal será clave para que sus alegaciones sean tenidas en cuenta. "Si el pueblo está unido, tendrán que escucharnos", fue una de las ideas repetidas durante el encuentro.

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