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Luisa Sánchez, la abogada que cambió la toga por un delantal en Salas: "Soy partidaria de una cocina familiar"

Integrante del Club de Guisanderas, regenta el restaurante Casa Ricardo, en Cornellana

Luisa Sánchez, del Club de Guisanderas y propietaria de Casa Ricardo, en Cornellana (Salas). | A. R.

Luisa Sánchez, del Club de Guisanderas y propietaria de Casa Ricardo, en Cornellana (Salas). | A. R. / Ángeles Rodríguez

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Ángeles Rodríguez

Cornellana (Salas)

De la cálida burbuja forjada por las paredes de piedra, las vigas de madera oscura y las antigüedades colgadas de las paredes, emerge Luisa Sánchez con su delantal. Negro sobre blanco, se aprecia en ella el genio de quién a golpe de cuchara ha dado de comer miles de personas, en los años que lleva al frente de la cocina de Casa Ricardo, en Cornellana. Parecía destinada a ser abogada, pero cambió la toga por los fogones.

"No tenía tradición familiar hostelera, la verdad. Sí ayudaba a mi madre con las elaboraciones que hacía en casa, por ejemplo de repostería, que me gusta mucho. Pero yo estaba estudiando Derecho. Y cuando terminé vine para la cocina", explica Sánchez, de 46 años. De madre naviega y padre moscón, reivindica sus raíces de Grado, aunque Salas es desde hace ya muchos años su casa. Un concejo que presume de la cocinera como la primera del municipio en formar parte del afamado Club de Guisanderas. "No me lo había planteado antes, pero me animaron y me aceptaron y entré hace dos años. Yo soy partidaria de una cocina familiar, vale más hacer menos y bien. Y la cocina tradicional sigue gustando mucho", apunta la chef.

Manitas de cerdo, cocido, fabada, callos o repollo relleno de ternera, son algunas de las elaboraciones que más salen de la cocina de Casa Ricardo. "La gente llama directamente para preguntar si ese día hay pote, por ejemplo. Ahora está como en auge. Hay gente más vanguardista pero, en general, vienen buscando lo de siempre. Lo que muchas veces no tienen tiempo de hacer", destaca la guisandera.

La falta de preparación o mimo está, eso sí, siempre fuera del menú en Casa Ricardo. Aquí los postres son caseros –frixuelos, arroz con leche, barreña (cuajada), tarta de queso, de la abuela...– y en temporada de pesca, "el repollo va relleno de salmón", añade la cocinera.

El de los pescadores es, junto al de los peregrinos, uno de los gremios protagonistas en el restaurante de Cornellana. Casa Ricardo cuenta con "Plato de Oro" y también es "Embajador permanente del Desarme". "No podemos quejarnos. Es un sitio muy familiar y está funcionando bien. Pero estar en el Club de Guisanderas es, por supuesto, un impulso importante. Es muy positivo que exista, para mantener la tradición. Lo crearon con mucho esfuerzo, las que empezaron lo hicieron muy bien", reconoce Sánchez.

Formar parte de este selecto grupo de cocineras asturianas le ofrece además "momentos de desconexión y de encuentro con otras compañeras".

En pie desde 1901, Casa Ricardo es en la actualidad muy diferente a lo que era, si bien ha logrado mantener su esencia casera. La antigua cuadra, "donde se hacían a veces cenas de cazadores", es ahora un amplio comedor "del día a día". Y el espacio del chigre originario, se ha convertido en los apartamentos Puerta de Occidente, que Luisa Sánchez y su marido, Juanjo Pico, gestionan desde hace dos años.

"Aunque ya estaba habilitado como restaurante cuando lo cogimos en 2001, Juanjo hizo reformas. Él sí trabajó antes de camarero y siempre estuvo vinculado a la hostelería", explica la guisandera sobre el otro 50 por ciento del equipo ganador de Casa Ricardo.

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