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La pequeña quesería en el polígono de La Espina donde se hacen “uno a uno” los mejores quesos de España (más de 100.000 al año)

El "Tronco Rebollín" de la fábrica artesanal Agrovaldés logró hace unas semanas la medalla de plata en Salón Gourmets de Madrid

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Ángela Rodríguez

Ángela Rodríguez

La Espina (Salas)

Si se suele decir que en las pequeñas empresas la plantilla de trabajadores es como “una gran familia”, en la quesería artesanal de Agrovaldés la afirmación cobra todo el sentido. Con trabajadores que llevan casi treinta años en la cooperativa, el cariño y la entrega dan forma a los quesos bajo la marca "El Rebollín". Unos quesos que, además de ser únicos, están muy buenos.

Así lo afirmó el jurado de GourmetQuesos, el Campeonato de los Mejores Quesos de España 2024, que otorgó hace unas semanas la medalla de plata al "Tronco Rebollín" de queso de cabra. “No perseguimos demasiado los premios, pero nuestros quesos tienen varios galardones y, la verdad es que se agradece el reconocimiento al trabajo”, explica Cristina González, responsable del grupo lácteo de Agrovaldés. 

Licenciada en Químicas, y nacida en Salinas en 1980, lleva vinculada a la Cooperativa Agrovaldés desde 2005. Primero trabajó en la fábrica de piensos, en el campo de calidad y medio ambiente. Hasta que, en 2008, se fundó la quesería artesanal. “Y en 2010 se hicieron las primeras pruebas”, destaca. 

Una subvención entonces para producir Afuega 'L Pitu marcó el camino. Y el equipo de la quesería lo labra desde hace décadas con mucho mimo y trabajo. “La Cooperativa siempre tuvo recogida propia de leche, se vendía a Danone o a la Mantequeria, por ejemplo… La quesería nació para dar valor añadido. A ella llega hoy una parte de la leche que recogemos de ganaderos de Salas, Valdés, Tineo, Cudillero y Las Regueras, entre otros, y el resto lo vendemos”, explica González. 

Cada mes gestiona, aproximadamente, entre 25.000 y 30.000 litros de leche, con las que se elaboran las diferentes variedades de quesos. El pasado año, salieron de la quesería salense más de 100.000 unidades. Y, aunque el Afuega’L Pitu (blanco y rojo) es el “rey”, y supone alrededor de 70.000 de esas unidades, la quesería elabora también queso de cabra, con coagulación láctica, queso sin lactosa, queso de vaca y con sidra. 

“Este último fue medalla de plata en el mundo. Me empeciné, porque me gusta mucho la sidra. Tenía claro que no quería un queso solo bañado en sidra, quería que supiera a sidra. Así que la mezclo con la leche para que coja bien el sabor”, detalla González. 

En la quesería de Agrovaldés todo se hace a mano. La única mecanización es para el lavado de los moldes. La envasadora al vacío solo procesa cuatro o cinco quesos a la vez. Y las etiquetas… una a una. “Llevamos dos años creciendo mucho. En los meses de agosto se pueden vender unos 9.000 o 10.000, por ejemplo”, explican en la quesería. 

Además de las grandes superficies y supermercados, la cooperativa vende sus quesos en tienda online, a distribuidores, tienda y restauración en Oviedo, Gijón y Avilés. “También llegamos a Levante, Madrid, Cataluña… y hacemos algunas ferias, claro”, detallan. 

Desde la cámara de maduración, González explica los diferentes procesos de maduración de los quesos y maneja los datos con soltura. “El Afuega L´Pitu tarda como una semana, alguno de los otros unos quince días. 1.800 litros de leche dan, aproximadamente, para unos 700 quesos. Y la pasteurización se hace a 74 grados durante 15 segundos”, relata. 

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