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El viaje de Diego Lara e Irene Escolar de Madrid a La Rodriga para hacer vidrieras y recibir peregrinos

"La vida en Salas es distinta, mucho más tranquila; era lo que buscábamos", apunta la pareja responsable del albergue Roca Madre

Irene Escolar y Diego Lara muestran algunas de sus creaciones.

Irene Escolar y Diego Lara muestran algunas de sus creaciones. / T. Cascudo

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La Rodriga (Salas)

Diego Lara e Irene Escolar dieron un vuelco a su vida poco antes de la pandemia. Dejaron atrás Madrid y buscaron un sitio tranquilo donde desarrollar un nuevo proyecto vital. Encontraron su lugar en La Rodriga, una pequeña localidad del concejo de Salas y allí abrieron el albergue a donativo Roca Madre. Ahora compaginan la acogida de los muchos peregrinos que atraviesan el concejo con la elaboración artesana de vidrieras. "La vida en Salas es muy distinta a Madrid, mucho más tranquila. Buscábamos salir de la ciudad y estamos contentos", relatan.

Su primer proyecto fue en torno al Camino de Santiago y centrados en la acogida tradicional de los caminantes. Rehabilitaron una casa en La Rodriga y, después del confinamiento, abrieron las puertas del albergue, el único de La Rodriga. Cuenta con doce camas y está operativo entre el 15 de marzo y el 31 de octubre. "El 2024 fue un año muy bueno en cuanto a peregrinos", cuentan. Las reseñas del establecimiento en Google no pueden ser mejores y los peregrinos dan cuenta de un lugar con "alma" y de la hospitalidad de sus responsables.

Algunas de sus piezas.

Algunas de sus piezas. / T. Cascudo

De manera paralela a la construcción del albergue, Diego Lara, que trabajaba en Madrid como fabricante de rótulos corpóreos, cumplió su deseo de aprender a hacer vidrieras. Se formó en la comarca Oscos-Eo y muy pronto creó su propio taller bajo el nombre "Leuk", dedicado a la elaboración de vidrieras por encargo. "Diego es muy manual y él quería aprender. Después me enseñó a mi y la verdad es que me gustó. Hacemos piezas de diferente formato y técnica", resume Irene Escolar, forestal de formación y con vínculos con Asturias.

Trabajan desde piezas pequeñas como unos pendientes o espejos para decoración hasta creaciones de gran tamaño como ventanas para iglesias y otros inmuebles. De hecho, están ultimando un encargo que les hace mucha ilusión para la capilla de Santa Ana, en la localidad salense de Casazorrina. Esta pasada Navidad también llamó la atención un pequeño belén elaborado con cristal y sujeto en una peana de madera. Fue una de las joyas artesanas que presentaron en la primera edición del mercado navideño "Merkasalas". "Fue el segundo mercadillo en el que participamos, ya que nos estrenamos en el de Pola de Allande", cuentan, satisfechos con la acogida del público. La pareja demuestra que, con ilusión y ganas, es posible reinventarse.

Las creaciones expuestas en el mercadillo "Merkasalas".

Las creaciones expuestas en el mercadillo "Merkasalas". / T. Cascudo

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