Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Inés Castro engrosa la lista de grandes mujeres de Salas por su "esfuerzo, trabajo constante y sacrificio"

El consistorio entrega el galardón Mujer del Año a esta vecina de 80 años que sacó adelante a una familia de diez hijos

VÍDEO: Salas entrega su premio Mujer del Año a Inés Castro

Tania Cascudo

Salas

Arropada por su extensa familia, Inés Castro recibió este sábado la distinción de Mujer del Año en Salas. Se mostró agradecida y emocionada con el homenaje del consistorio que reconoce, en palabras de la concejala Ana Pérez, su "esfuerzo, trabajo constante y sacrificio". Por todo ello, ha pasado a engrosar la lista de "grandes mujeres del concejo".

A Castro, valdesana de nacimiento y vecina de Salas desde décadas, se le reconoce el valor de sacar adelante a sus diez hijos en unas condiciones de vida muy duras. Junto a su marido, Africano, logró criar a toda la prole y hoy se muestra "muy orgullosa de verlos a todos vivos y con salud". Ellos consideran "un milagro" poder seguir disfrutando de su madre, que sigue activa y en plena forma.

El alcalde de Salas, Sergio Hidalgo, fue el encargado de abrir el turno de intervenciones en el acto celebrado en la casa de cultura de Salas. Aplaudió la vida de esfuerzo y trabajo de Castro y, también, la sonrisa que regala a todos sus vecinos y conocidos: "La conozco desde que tengo 9 años y nunca la vi enfadada, siempre con esa sonrisa, con ese semblante tan bueno, que lo dice todo. Me alegro muchísimo de que seas nuestra Mujer del Año en Salas", apuntó Hidalgo, acompañado de la edil de Cultura, Infancia, Juventud y Servicios Sociales, Ana Pérez.

La concejala leyó una breve biografía de la homenajeada, que nació en la localidad valdesana de Villagermonde, pero recaló en Salas por amor.  Faedo de Lavio fue la localidad en la que se estableció con su marido y allí tuvieron a sus diez hijos. Sin embargo, pasaron años de penurias en una casa "que no tenía agua potable, ni siquiera cocina" y en la que había un dormitorio y tres camas. El sustento económico "dependía de la leche que vendían de dos vacas heredadas por su marido, el cual también se dedicaba a la madera y a las siegas de los calurosos veranos de Torrestío, en Castilla". Como no era suficiente, los hijos tuvieron que empezar a trabajar pronto para ayudar al sustento familiar.

Con el paso de los años, la familia se mudó a la villa de Salas y allí, confiesa Prieto, "empecé a vivir". En Salas conoció a sus amigas Humildad y Clementina, ambas fallecieron hace un tiempo, pero hubieran disfrutado viendo a Inés recoger un premio a toda una vida de esfuerzo.

Uno de los momentos más emotivos del acto fue cuando Andrea Losada, una de las nietas de Inés y artífice de la candidatura de su abuela al premio Mujer del Año, se levantó para pronunciar unas palabras de agradecimiento: "Quería dar las gracias al Ayuntamiento por hacer este homenaje a mi abuela, por lo trabajadora y luchadora que es y porque fue la que me crio. Es mi ojito derecho y yo soy el suyo. Muchas gracias a todos".

TEMAS

Tracking Pixel Contents