“Arándanos La Peña”, ejemplo de sostenibilidad desde Salas: 25 toneladas ecológicas y un premio nacional
José Antonio García Menéndez, tras arruinarse en la crisis de la construcción, se reinventó en el campo y hoy su finca es referente

José Antonio García Menéndez en su plantación de arándanos. / D. Álvarez
La temporada del arándano llega a su fin y “Arándanos La Peña” ha distribuido unas 25 toneladas, la mitad recogidos en su propia finca, situada en el pueblo salense La Peña que le da nombre y la otra mitad adquiridos a un productor de Grado. José Antonio García Menéndez, fundador de la empresa, asegura que este año “la producción fue normal, media, con precios estables, en la línea del año pasado”. En su caso, cuenta con la ventaja de poder asegurar cada año la producción puesto que ha apostado por proteger las 5.000 plantas que tiene distribuidas en 1,5 hectáreas con una especie de invernadero.
“Es un fruto muy delicado, con una vida útil de unos veinte días si se hace bien, y en Asturias es necesario protegerlo en invernadero para evitar la humedad y el rocío”, asegura este productor, que añade que cada vez más plantaciones en la región se suman a cubrirlas.

José Antonio García Menéndez en su centro de procesado. / D. Álvarez
Topógrafo de profesión, a José Antonio García le tocó reinventarse tras la crisis de la construcción en 2012. Había emprendido creando una empresa de obra civil que la crisis llevó a la quiebra, así que tuvo que cambiar el rumbo de su vida laboral y en ese proceso decidió apostar por la tierra, a pesar de no tener ningún tipo de vinculación y ni siquiera un terreno donde empezar a cultivar.
Recuerda que fue gracias a la ayuda de sus padres - “que me adelantaron la herencia”, confiesa - pudo empezar de nuevo en un sector que nada tenía que ver con su vida profesional anterior, pero en el que con el paso de los años ha logrado convertirse en una referencia de la producción ecológica en Asturias y que cuenta con reconocimientos como el Premio BBVA a los mejores productos sostenibles, que recibió hace unos meses.
Del asfalto al arándano
Los primero que tuvo que hacer fue buscar una finca en la que arrancar el proyecto. Tenía claro lo que quería: buena materia orgánica, un “paraje guapo”, alejado de polígonos y autopistas, pero con buena logística. Todo ello lo logró en el pueblo salense de La Peña, que da nombre a su marca, donde además de la plantación tiene su centro de procesado. “Todos los días pasa el camión del frío al lado. Lo entrego aquí y en 24 horas está en Barcelona o Madrid, en cualquier sitio”, explica.
Se fijó en el arándano a la hora de reinventarse porque en Asturias había en ese momento un boom de este tipo de plantaciones a raíz de que había una multinacional que estaba comprando prácticamente toda la producción. “Nosotros nos subimos a ese boom del arándano, pero lo hicimos de otra manera, apostamos por comercializar nuestra fruta creando la marca y vendiendo directamente a grandes distribuidores”, cuenta. Además, para darle “un plus” se embarcó en la producción de arándano ecológico.

Finca de arándanos La Peña. / D. Álvarez
García Menéndez tiene claro que no quiere aumentar la plantación ni ir a grandes producciones. En cambio, ve necesario invertir en calidad: “Pagamos de nuestro bolsillo un sello que implica prácticas costosas: control de plagas, analíticas, auditorías anuales… pero es la forma de hacer las cosas bien”. Además, cuenta con la certificación del COPAE (Consejo de la Producción Agraria Ecológica del Principado de Asturias).
Con ese afán de mejorar y de pensar en un producto totalmente ecológico, en 2018 comenzó a utilizar envases biodegradables creados con cartón y con polímero de celulosa, para la ventana transparente que tiene la cajita. Convirtiéndose así en la primera empresa del sector en España en usar envases biodegradables.
Premio mejor productor sostenible
Ese compromiso con un modelo de producción ecológica, con la innovación y con el mundo rural le valió recientemente el premio BBVA a los Mejores Productores Sostenibles. Un reconocimiento que, aunque a nivel económico para la empresa no tiene repercusión, sí que ha supuesto un impacto simbólico. “Tenemos toda la producción vendida a cinco clientes, sin intermediarios. Así que no nos supone un incremento de ventas, pero sí que ha llamado la atención de particulares y hemos recibido llamadas, no obstante, no estamos en ese mercado porque es complicado. Damos salida a 200 o 300 kilos diarios y no tenemos logística para poder estar pendientes de pedidos pequeños de dos o tres kilos”.
No obstante, reconoce que lo que dan los premios es “autoestima” porque valoran que “se están haciendo las cosas bien, es un reconocimiento que presta”.
En está línea de apostar por lo ecológico, José Antonio García decidió diversificar y también creó la marca “FrisonaBio” a través de la que comercializa leche ecológica y cien por cien asturiana.
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