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Entrevista | Emy Barraca Escritora y doctora en psiquiatría

Emilia García Castro, doctora en psiquiatría y escritora: "Un caso real te inspira o te motiva para una trama; la inspiración puede venir de muchas partes"

"Tuve formación en psicoanálisis y eso me lleva a tratar de comprender a las personas desde distintos puntos de vista", señala Emy Barraca, que explica que "el trato que doy a mis personajes está influido por mi bagaje profesional, lo que me lleva a darle vueltas a su comportamiento"

Emy Barraca, con un diploma de un concurso.

Emy Barraca, con un diploma de un concurso. / E. B.

Salas

Emy Barraca es el seudónimo de Emilia García Castro, doctora en psiquiatría jubilada hace apenas tres meses y que este jueves presenta, en la Casa de la Cultura de Salas, su segunda novela titulada “Un océano de ida y vuelta”, con el que ya ha resultado finalista en el 4.º Certamen Internacional de Novela “Ciudad Ibera de Tugia”, reconocimiento que se suma al Premio Sanditon que obtuvo por su primera obra, “Cultivar dos jardines”. Antes de participar en la presentación, Barraca repasa su trayectoria, sus inicios en la literatura y los nexos que halló con la psiquiatría.

-Esta es ya su segunda obra. ¿Cómo fue el proceso para adentrarse en la literatura tras décadas como psiquiatra?

-Fue una transición muy natural. Suelo comentar que, cuando eres psiquiatra a lo largo de cuarenta años, tienes ya mucho bagaje de conocimiento, de historias personales que, si bien son variadas, todas cuentan con un factor humano muy marcado y, en cierto modo, se repiten los patrones de las historias y de los conflictos que sufrimos todos. Eso va quedando dentro de ti y se suma a que el psiquiatra, de alguna forma, también lo tiene que formalizar, por ejemplo, cuando hace informes. En mi caso, además, se sumó que estuve un tiempo en la redacción de una revista de psiquiatría. Con el tiempo me di cuenta de que fue un factor que me pudo haber influido, como pudo ser ayudar a mis hijos a sus tareas escolares.

-¿En qué sentido?

-También fue un nuevo reto, aunque ahí principalmente lo que aprendí fue más bien a incorporarme a la tecnología, a conocer lo digital, internet, etc. Fue una parte muy importante porque al final, si no tienes cómo organizar tus materiales y guardarlos, la labor se hace imposible. Con ello descubrí ese mundo y fue a partir de ahí que empecé a escribir relatos y cartas literarias y a presentarlas a concursos.

-¿Cómo recuerda esa época?

-Pues fue a partir de 2016. Gané uno de los primeros concursos a los que me presenté y fue una gran motivación que me llevó a continuar por el camino del relato.

-¿Cuándo se dio el salto a la novela?

-Fue a partir del 2023. El terreno del relato lo tenía ya bastante conocido y en la novela encontré una manera de plantearme un nuevo reto. Coincidió con el primer concurso de la editorial Rubeo y decidí presentar “Cultivar dos jardines”, un relato ampliado para la categoría de novela corta.

-Y le dieron el premio.

-Me lo dieron, sí.

-Y ahora, finalista.

-Sí, pero esta vez ya con una novela de 50.000 palabras, una obra que ya está en el umbral de considerarse novela.

-¿Qué sabor de boca le dejaron estos dos reconocimientos?

-Excelente. Había cumplido muchas ilusiones de escribir y de ser reconocida en el campo del relato, pero no en la novela. Estas cosas te motivan a continuar y a ir un poco más allá y desafiarse a uno mismo.

-¿Qué hay de Emilia, la doctora en psiquiatría, en la obra de Emy?

-La carta literaria “Boda al amor de una cuadra” es la única donde me inspiré prácticamente en su totalidad en la historia de un paciente, que ya falleció. Me contó, a modo de anécdota, que en plena postguerra se tuvo que casar en una cuadra. Me impresionó mucho. Esa obra se basó en su historia. Sin embargo, en otras ocasiones el caso real te inspira o te motiva a una trama. No solo los casos de la psiquiatría, sino los de la vida, porque la inspiración puede venir de muchas partes. Por otro lado, yo tuve formación en psicoanálisis y me lleva a tratar de comprender a las personas desde distintos puntos de vista, de modo que el trato que doy a los personajes está muy influido por mi bagaje. No puedo renunciar a él, lo que me lleva a darle vueltas a su comportamiento.

-Aunque está en pleno proceso de promoción de “Un océano de ida y vuelta”, ¿tiene pensado ya algo para una tercera novela?

-Tengo dos novelas, una con una mirada asturiana que trata sobre el mundo de la ganadería, muy importante para nuestra región y, por otro lado, un tema bastante diferente como son las memorias de un médico cercano a mí. Son libros que ya están ahí, en búsqueda de editorial, una fase tan seria como el propio proceso de escribir.

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