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El viaje de Lucía y Daniel, de Mallorca a Salas: "El Norte lo tiene todo y la villa salense es muy bonita"

Se recorrieron diferentes puntos de la región buscando un pueblo con servicios y bien comunicado con el centro y en la "Puerta del Occidente" lo encontraron todo

Lucía Rufafa y Daniel Amoros en Salas.

Lucía Rufafa y Daniel Amoros en Salas. / R. T. C.

Salas

Lucía Rufafa y Daniel Amoros viven en Mallorca, pero este año se lanzaron a la aventura de comprar una vivienda en Asturias. Se recorrieron diferentes puntos de la región, de Mieres a Grado y, al final, descubrieron Salas y fue amor a primera vista. "Buscábamos un pueblo pequeño con todos los servicios y bien comunicado y llegamos a Salas y vimos que era ideal", relata Rufafa.

Su historia ilustra la de los muchos ciudadanos de las Islas Baleares que llegan a Asturias huyendo de la masificación turística, el desorbitado precio de la vivienda y el cambio climático, entre otros motivos. Según los últimos datos, un cuarto de las viviendas en el Principado son adquiridas por no residentes en la región. Los principales compradores son de Madrid, pero les siguen los del archipiélago mediterráneo, con un notable aumento desde hace años, alcanzando las 315 viviendas compradas en 2024.

La pareja en la cascada del Nonaya.

La pareja en la cascada del Nonaya. / R. T. C.

En este caso está esta pareja de mallorquines que no dudan al defender las bondades del Principado: "El norte lo tiene todo, pero lo que nos empujó a comprar fue la masificación que hay en una isla tan pequeña". En su caso, la casa salense será de momento una segunda vivienda por motivos laborales, pero su objetivo es acabar por mudarse al Principado de forma definitiva.

"En Baleares estás muy condicionado para moverte, dependes de un avión o de un barco", indica Rufafa, que destaca el hecho de que Salas está muy bien comunicada con la capital del Principado y que está rodeada de naturaleza, de la que ambos son adeptos. "Salas tiene una ubicación perfecta", añade.

El éxodo de las islas Baleares hacia otras regiones responde a una combinación de factores que afecta tanto a jóvenes como a jubilados. Entre ellos, destacan el alto coste de lo básico para vivir, el notable aumento de las temperaturas durante los meses de verano y, sobre todo, la búsqueda de lugares que permitan reconectar con lo esencial: tranquilidad, naturaleza y un entorno que facilite una vida menos tensionada.

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