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"Patricio", el caballo de 1.000 kilos que acudió a la bendición de San Antón en Salas por deseo de la hija de sus propietarios: "Nos dijo que quería enseñarlo a sus compañeros de clase"

“Patricio”, el semental de la ganadería Díaz y Alba de La Peña, acudió a la celebración por la iniciativa de la pequeña María Díaz que tenía la ilusión de mostrarlo a sus amigos del colegio y catecismo

Por la izquierda, Alejandro Sanzo, María y Carla Díaz, Andrea Méndez y Fernández Díaz, con "Patricio" detrás.

Por la izquierda, Alejandro Sanzo, María y Carla Díaz, Andrea Méndez y Fernández Díaz, con "Patricio" detrás. / T. Cascudo

Salas

El caballo “Patricio” se convirtió en el auténtico protagonista en la bendición de San Antón celebrada en la colegiata de Salas. Entre mucha expectación y sin bajarse del remolque que lo llevó al centro de Salas, el animal de unos 1.000 kilos recibió el agua bendita sobre su lomo lanzada desde la puerta por el párroco Alejandro Sanzo, que reconocía que era la primera vez que acudía a la bendición un caballo.

La idea de llevarlo a esta celebración del patrón de los animales domésticos y de granja fue de la joven María Díaz Méndez, hija de los ganaderos Fernando Díaz y Andrea Méndez. Les dijo a sus padres que su mayor deseo sería poder llevar al caballo a la bendición y que pudieran verlo sus compañeros de clase y de catecismo y sus padres le cumplieron el sueño. “Nos dijo que le prestaría tanto llevar al semental más grande que tenemos en la ganadería a San Antón porque cambiaría un poco nuestra rutina y porque lo que podría expresar sobre él sin verlo sus compañeros no es tanto como si lo ven”, cuanta su padre, que sin dudarlo hizo que el deseo de su hija se hiciera realidad y toda la familia acudió a Salas para vivir el momento.

Un momento de la bendición a "Patricio".

Un momento de la bendición a "Patricio". / T. Cascudo

Dentro de la iglesia recibieron la bendición el resto de mascotas que se unieron a la celebración, todas de menor tamaño. Unas tortugas, un hámster y la perrita del propio sacerdote “Dora”.

“Este año hubo menos afluencia”, reconoce el cura, que fue el impulsor de esta tradición hace cuatro años y espera seguir manteniéndola y que vaya creciendo. “Es una manera de dar un aliciente e impulso a la parroquia, que la gente vea que se pueden hacer cosas distintas”, señala Alejandro Sanzo. Además, le gusta poder dar un espacio en la iglesia a las mascotas, ya que para él la suya significa mucho. “A las mascotas se les tiene mucho cariño y aprecio y me gusta la idea de que tengan un día en la iglesia”, reconoce.

La bendición se produjo después de la misa del domingo.

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