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Liberar alevines con saco vitelino: la estrategia de "Las mestas de Narcea" para aumentar la población de truchas en Salas

La asociación de pescadores liberó cerca de 35.000 peces en el río Nonaya para evaluar su adaptación al medio natural y, en un futuro, realizar controles poblacionales

Un instante de la suelta de los alevines de trucha en el río Nonaya, en Salas.

Un instante de la suelta de los alevines de trucha en el río Nonaya, en Salas. / Las Mestas del Narcea

Salas

La asociación de pescadores "Las mestas de Narcea" llevó a cabo recientemente una suelta de más de 35.000 alevines de truchas en diferentes puntos del cauce del río Nonaya. El objetivo, tal y como señaló Kike Berrocal, presidente de la entidad, es comprobar su adaptación al medio desde la etapa más temprana de los peces y, con el paso del tiempo, llevar a cabo controles poblacionales.

Según detalló Berrocal, los alevines fueron liberados con el saco vitelino, una "bolsa" de alimento que sirve al pez hasta que puede alimentarse por sí mismo, de modo que puedan habituarse a obtener su propio alimento en la vida salvaje. "Aunque son nacidos en el universo artificial, con esto conseguimos que su adaptación al medio sea lo más natural posible", concretó Berrocal.

Esta medida, además, tiene un objetivo de abaratamiento de costes, puesto que una vez liberados en esta fase, el gasto se reduce a cero. "El trabajo con estos peces, una vez liberados, ya no existe", señaló Berrocal, que explicó que, si permaneciesen en piscifactoría, serían necesarias "unas instalaciones brutales con un consumo de agua muy grande". Además, el número de peces en piscina sería mucho menor.

"En definitiva, lo que queremos saber es si su adaptación es mejor en este punto para soltar más en el futuro. De esa manera, podría aumentar la población tanto de trucha como de salmones en los próximos años", añadió Berrocal.

Hasta el momento, en el Principado se llevaban a cabo otras iniciativas similares pero en etapa más temprana, concretamente de forma previa a que los peces salgan de los huevos. "No somos partidarios porque se debe hacer en una fase final. Las huevas se mueren y, al pudrirse, afectan a las que están alrededor. Una hueva muerta puede matar a cinco y estas cinco a otras cinco cada una. Soltarlos una vez desovados evita que se perjudiquen unos a otros", detalló Berrocal.

Así, con estas pruebas, las poblaciones de estos peces podrían ir aumentando con el paso del tiempo, facilitando su pesca. De hecho, en los próximos meses, dentro de siete u ocho aproximadamente, Berrocal señaló que se podrían llevar a cabo pescas eléctricas en el río Nonaya y en otros en los que se han soltado los alevines para realizar un control poblacional.

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