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Fernando Marrón, demandante del cártel de la leche entre 2000 y 2013 en Asturias: "Hubo más pactos de precios después, pero no se pudieron demostrar, no fue tan descarado como antes"

«Es de justicia cobrar esa indemnización después de casi 30 años, es un dinero que nos robaron en el pasado», reseña el salense y exdirigente sindical

Fernando Marrón, dando de mamar a una vaca, en Poles.

Fernando Marrón, dando de mamar a una vaca, en Poles. / Tania Cascudo

Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

Uno que se ha empeñado en Asturias en que se haga justicia para los ganaderos en el cártel de la leche es Fernando Marrón, ganadero de Poles (Salas) y durante años líder de Usaga en la región, cargo que ha dejado hace unos meses para dedicarse a su explotación. Él mismo tiene puesta una demanda: «Del año 2000 a finales de diciembre de 2013 demandé yo y los últimos días de diciembre 2013 con el nombre de la sociedad civil que constituí con mi hijo». Marrón entregaba entonces en torno a 1.000 litros diarios.

El cartel de la leche ha llevado a unos 1.500 ganaderos asturianos a reclamar indemnizaciones por el pacto ilegal de precios que hizo la industria entre los años 2000 y 2013, tal y como han determinado los tribunales, que están cifrando ya en un 10 por ciento de la facturación el perjuicio. Hay más ganaderos dispuestos a demandar, posiblemente tantos como los que han reclamado ya. Marrón no solo pone el ojo en el dinero que les "robaron", sino también en que el cártel se llevó a muchos ganaderos por delante.

Años difíciles

Tiene un mal recuerdo: «Fueron años difíciles. En 2001 yo hice una fuerte inversión en unas instalaciones nuevas, un plan de mejora. Firmas en el banco y justo llegaron las rebajas de precios. Hasta 2013 nadie pagaba la leche más y te costaba alcanzar para pagar al banco y vivir».

Marrón sostiene que incluso después de 2013, fecha en la que la justicia fija el fin de los precios pactados por la industria, la situación siguió: «Pero no se pudo demostrar que seguía habiendo un cártel de la leche porque no lo hacían tan descarado como antes en reuniones en los bares, correos electrónicos, llamadas de teléfono... Se había repartido descaradamente los clientes, pero si tú querías cambiar de industria no podías porque había ese pacto tácito entre ellas de no agresión. Si te ibas, te cogía alguien que te iba a pagar menos todavía. Todo esto fue más descarado entre 2000 y 2013. Luego ya menos».

El salense confía que en los próximos tres o cuatro años lleguen los reembolsos: «Es de justicia cobrar esa indemnización después de casi 30 años, es un dinero que nos robaron en el pasado».

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