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Salas despidió recientemente al maestro José Efesino Álvarez: "Supo conjugar honestidad, compañerismo, disponibilidad y cumplimiento de sus responsabilidades"

Nacido en Sama de Grado, residió la mayor parte de su vida en el concejo salense, donde ejerció durante años como director del colegio Chamberí

Foto de archivo de José Efesino Álvarez.

Foto de archivo de José Efesino Álvarez. / Cedida a LNE

José García

José García

Salas

Para un servidor, y probablemente para la mayoría de los lectores del presente artículo, por no decir todos, hay dos pilares fundamentales en los servicios a la sociedad, por parte de los poderes públicos: la educación y la sanidad (el orden de factores no altera el producto).

En ambos casos, todo cuanto se pueda hacer para su potenciación y mejora, será siempre positivo y bienvenido.

Esa potenciación parte, como decíamos, de las administraciones públicas y los gobiernos, pero tienen también un importantísimo papel los funcionarios que atienden ambos gremios, que han de reunir formación, vocación y compromiso, al igual que en todos los oficios, pero quizá en estos casos de una manera especial.

Y es en el gremio educativo, concretamente en la docencia, donde tuve oportunidad de conocer y tratar, hace varias décadas, a Don Efesino, quien, tras un proceso de complicaciones en su salud, nos dejó el pasado día 5 de marzo de 2026, atendido siempre de forma ejemplar por su esposa e hija.

Nacido en Sama de Grado, pasó no obstante la mayor parte de su vida en el concejo de Salas, viviendo con su familia en Ardesaldo, pueblo natal de Milagros, su esposa, y posteriormente en la villa de Salas.

Fue durante muchos años director del colegio público Chamberí, en la capital del concejo, tras haber estado destinado anteriormente en Tineo y otras plazas, y en toda su amplia etapa laboral supo conjugar honestidad, compañerismo, disponibilidad y cumplimiento de sus responsabilidades.

Tras su jubilación, siguió fiel a sus partidas de cartas con sus amigos, y manteniendo ruta social por la localidad con su pandilla salense (Segundo, Toni el de Don Sancho, Servando el de Godán, y Juan Alfredo - Buile, a quienes muchos martes se les unía José Manuel el de Carlés, además de algún que otro visitante).

Entre su grupo se referían a él, y muy acertadamente, como "El Maestro", pues Efesino fue para todos “maestro en bonhomía”, como lo prueban los muchos comentarios de compañeros/as de profesión que tuvo, alumnos, padres y vecinos.

Su recuerdo permanecerá entre todos los que tuvimos la suerte de apreciarlo, y su esposa e hija, admirables como personas e igualmente muy queridas, saben que cuentan con el apoyo de los muchos que nos consideramos sus amigos.

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