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El salense Manuel López Espiña tiene listo el trofeo (con madera de castaño) que se llevará el pescador del campanu: "Es una talla única y original"

Con madera salense y muchas horas de trabajo, la pieza aguarda al pescador que eche a tierra el primer salmón de la temporada y elija Cornellana para su subasta

A la izquierda Manuel López con su creación y, a la derecha, tras entregarla a alcalde de Salas, Sergio Hidalgo.

A la izquierda Manuel López con su creación y, a la derecha, tras entregarla a alcalde de Salas, Sergio Hidalgo. / R. T. C.

Salas

Manuel López Espiña, natural de San Martín de Luiña (Cudillero) y vecino del pueblo salense de Reconco de Arriba, es el autor del trofeo en forma de salmón que Salas entrega al pescador del campanu de Asturias durante la tradicional subasta de Cornellana.

Se trata de una talla "única y original" que este vecino de Salas de 72 años realiza con esmero a base de madera de castaño. "Me hace ilusión que la persona que ha hecho un trabajo tan increíble como pescar el campanu se lleve un trofeo que es único e irrepetible", cuenta López Espiña.

Cuatro años

Este vecino, durante años jefe de cocina del restaurante Castillo de Valdés-Salas, se ocupa desde hace cuatro años de elaborar este trofeo por encargo del Ayuntamiento de Salas. De hecho, este miércoles entregó la pieza al alcalde de Salas, Sergio Hidalgo, para que la custodie hasta el gran día.

Cuenta Manu Espiña, como le conocen los vecinos, que lo suyo con la madera es pura afición: "Estoy jubilado y la talla me ocupa muchas horas al día, hago de todo. Ahora estoy haciendo los letreros para el pueblo".

La talla del salmón de este año comenzó con la tala de un castaño en un paraje de Salas conocido como Regueiro Molín. "Lo corté en el menguante de enero de 2024, pues para que a la madera no le entre la enfermedad hay que cortarlo en menguante", relata. Después, la madera entró en un proceso natural de secado. Apunta además que tiene predilección por el castaño por ser "una madera autóctona, dura, pero también muy noble".

Desde enero

Una vez seca, la cortó en dos tablones, que unió con cola y ahí empezó a dar forma al trofeo usando un tipo de gubia de tres cerezas. "Lo empecé en enero y no sé decir las horas que me llevó. En una obra de este tipo, tallas cuando sientes la necesidad de hacerlo. No todos los momentos son ideales", señala.

En función de la madera elegida sale una talla diferente, por eso, López Espiña señala que no hay dos trofeos iguales. Ni por la forma de la madera, ni por la postura del salmón. Además, cuenta que siempre entrega la talla con una certificación de autenticidad y el compromiso de restaurar la pieza si hay algún problema. "De momento, no he tenido ningún problema", bromea este hombre, también aficionado a la pesca. No obstante, lo suyo es la trucha a mosca.

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