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Al Narcea se le acaba el carrete, desánimo entre los pescadores por la falta de salmones en el tramo de Salas: "No hay nada"

Los aficionados proponen medidas ante la caída poblacional del rey del río, desde vedar la pesca a eliminar especies como la planta marroxa y el cormorán, "es lo mas criminal que hay", dice el ribereño Suso Grana

Por la izquierda, Nando Rodríguez, Suso Grana y Gonzalo Rodríguez.

Por la izquierda, Nando Rodríguez, Suso Grana y Gonzalo Rodríguez. / Sara Arias

Láneo (Salas)

Los pescadores ya no pescan en el Narcea. La falta de salmones desanimó a los aficionados en esta segunda jornada de la temporada de pesca tradicional del salmón en aguas continentales del Principado de Asturias. Este domingo, día sin tramos libres y solo para los adscritos a un coto, vació las riberas del caudal a su paso por Salas, con muy poca presencia de pescadores que, cansados de tirar lances sin éxito, optaron por charlar con los compañeros sobre la situación del cauce, que cada año es más crítica.

El tema principal en los corrillos es que no se ven ejemplares del rey del río en el Narcea. "No hay nada, si por lo menos hubiera una picada coges algo de ánimo, pero siendo así ya no vuelves ni por la tarde", comentó Gonzalo Rodríguez en el puente de Láneo, en Salas, donde tenía derecho a coto.

Este domingo se vieron muy pocos pescadores en el Narcea por ser jornada de coto, pero incluso el famoso pozo Carbajal estaba vacío. Una imagen sorprendente pues es una de las áreas más favorables para la pesca de un salmón. El descenso poblacional de la especie es ya una realidad evidente y los aficionados comienzan a plantear medidas como la veda del río.

El pozo Carbajal, en Salas, vacío sin pescadores.

El pozo Carbajal, en Salas, vacío sin pescadores. / Sara Arias

"Pero lo primero es empezar por los cormoranes y a partir de ahí podemos hablar de lo que sea", apuntó Rodríguez, para quien esta ave es el mayor enemigo para la recuperación de la población salmonera. A su lado estaba el ribereño y vecino de Láneo, Suso Grana, quién recuerda que la presencia de esta ave marítima se notó por primera vez en la zona hace exactamente 31 años. "No es un ave de río, entró porque era fácil y había comida pero es lo más criminal que hay, acaban con todo porque se comen las crías", señaló.

Junto al también pescador ribereño Nando Rodríguez comentan cómo este animal "entra en el agua y como bucea lleva todo lo que encuentra porque a diferencia de la garza comen por gula y cuando se acaba se van", dice. "Cualquier ribereño lo sabe", apostilló. Este aficionado señala que otro de los problemas del río es la presencia de la planta conocida como marroxa.

Pablo Arias y Adrián Pendás, en uno de los puentes colgantes sobre el Narcea, en Salas.

Pablo Arias y Adrián Pendás, en uno de los puentes colgantes sobre el Narcea, en Salas. / Sara Arias

"Con el calor está cambiando un poco el tiempo y favorece el crecimiento de la marroxa que, en zonas con poco calado, se tamiza y los peces no pasan", advirtió. Rodríguez abogó por realizar una limpieza en el Narcea "como la que se hizo en los años noventa, hay árboles que no deberían estar". "Es que el río necesita más luz porque donde no hay luz, no hay vida", remató Gonzalo Rodríguez.

Vedar el río

Río abajo, en unos de los puentes colgantes sobre el Narcea, estaban Adrián Pendás y Pablo Arias, sin derecho a coto pero observando el río bastante apenados por la situación que presenta: "Lo que se debería hacer es vedar el río, que se dejen unos días para pescar el campanu y luego cerrar y dejarlo vedado o sin muerte porque cada año hay menos", señaló Pendás.

Ambos jóvenes reconocieron que están dispuestos a no pescar durante unos años o bien hacerlo con sin muerte, es decir, devolviendo la captura al agua. "Yo no tendría problema en no pescar o devolverlos, pero hace falta un cambio de mentalidad", indicó Arias.

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