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Los pescadores asturianos se plantan ante la veda del salmón que estudia el Ministerio: "Es lo peor que puede pasar al río"

Los aficionados piden analizar más motivos de por qué hay cada vez menos ejemplares y rechazan asumir toda la responsabilidad

Un pescador en el Narcea, el día de la apertura de la campaña de este año.

Un pescador en el Narcea, el día de la apertura de la campaña de este año. / Paco Paredes

MARIA TERENTE NICIEZA

Poco éxito ha tenido entre los pescadores la intención de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, en manos del socialista asturiano Hugo Morán, de tramitar la posible protecció del salmón, lo que impediría su pesca en Asturias, tal y como ha publicado LA NUEVA ESPAÑA. Las dos principales asociaciones en la región, «Las Mestas del Narcea», asociada al Narcea-Nalón, y «El Esmerillón», del Sella y el Cares, rechazan de plano una veda que, sostienen, no serviría para arreglar el problema de la reducción de ejemplares en los ríos.

«La veda es lo peor que le puede pasar al río porque realmente la única estadística que existe es la de los peces que se capturan y, a partir de ahí, no se sabría nada más de lo que le pasa al río en años», avisa Enrique Berrocal, presidente de «Las Mestas». «Serviría para que la gente quede descansada, pero el salmón va a seguir desapareciendo sin que nadie haga nada y hay muchas posibilidades y medidas que se pueden tomar para que haya más salmones en el río», afirma.

Según su visión, el principal problema que afecta a la bajada de población salmonera es el cambio climático: «Es lo que está haciendo al salmón desaparecer, por eso no veo sentido a vedar sin que se hagan otras actuaciones. La pesca puede ser la puntilla pero, insisto, hay que trabajar para hacer que haya más salmones».

En la misma línea se pronuncia Antón Caldevilla, totalmente contrario a la veda. «Los pescadores somos los primeros interesados en que haya salmones, porque nos gusta pescar», dice el presidente de «El Esmerillón». En su opinión, el debate está mal enfocado, porque la clave no está en prohibir la actividad en el río, sino en investigar por qué los alevines que salen hacia el mar no regresan después. «Deberían preocuparse por gastarse el dinero en identificar la raíz del problema, que a mi modo de ver está principalmente en el mar». Además, argumenta que la prohibición no ha demostrado por sí sola resolver el problema y pone como ejemplo el Bidasoa, con tramos vedados.

Motivos

Caldevilla reivindica el papel conservacionista del colectivo: «Ecologistas somos también los pescadores». E identifica varios motivos para la disminución del salmón: la presión de depredadores y especies invasoras, la superpoblación de nutrias, la entrada de lubinas río arriba alimentándose de esguines y también el efecto de las redes en las desembocaduras. «El problema es que los alevines que salen del río no vuelven. Eso es lo que tienen que estudiar», resume.

En esa línea, advierte de que «los alevines tienen que atravesar primero el filtro de especies invasoras para llegar al mar, como cormoranes y la superpoblación de otras especies autóctonas como la nutria, que están descontroladas». Y añade que «las lubinas se están metiendo 18 kilómetros río arriba, cuando nunca se habían visto en agua dulce y comen alevines de salmón».

Después, prosigue, esos ejemplares «tienen que superar las redes de los grandes barcos de pesca en las desembocaduras de los ríos. Ahí es donde tienen que mirar». Por eso defiende que, mientras no se actúe sobre esas causas de fondo, vedar la pesca no hará que haya más salmones: «Si no solucionan la raíz del problema, no van a conseguir que haya más salmones». A esa crítica suma otra sobre la gestión del río, al considerar contradictorio que se plantee prohibir la pesca mientras se mantiene una intensa actividad turística en el Sella: «Van a prohibirnos pescar, pero van a dejar 4.000 canoas bajando el río. Son un desastre».

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