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El delantero del Cornellana, Ángel Colao, cuelga las botas a los 41 años: "Lo que me llevo son las amistades y el compañerismo"

El jugador candamín y vecino de Grado ha pasado las tres últimas temporadas en el equipo de Salas: "lo que se consiguió montar es algo que no pasa habitualmente"

Ángel Colao con la equipación del Cornellana, en Grado.

Ángel Colao con la equipación del Cornellana, en Grado. / Sara Arias

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Cornellana (Salas)/Grado

El delantero del Club Deportivo Cornellana de Salas, Ángel Colao, cuelga las botas tras el ascenso a segunda Asturfutbol. Deja el deporte que ama a sus 41 años para dedicarse a la familia, a sus tres hijos pequeños, que van creciendo y de los que no se quiere perder nada. Llegó en 2023 para una temporada y han pasado ya tres en las que ha cargado la bolsa de grandes recuerdos y amistades para toda la vida. Colao deja el vestuario pero seguirá detrás de los blanquiazules como aficionado para marcar otra temporada histórica para los locales.

"El grupo humano del equipo, el entorno de la directiva y la afición es algo único en el fútbol asturiano, no hubo un partido en el que no hubiera más de 200 personas, con un ambiente en el pueblo impresionante; ha sido precioso", afirma Colao, quien natural de Candamo y vive en Grado, donde tiene implantada la empresa internacional Aritium Technologies.

Colao comenzó a dar patadas al balón en casa y en el colegio y fue a los 12 años cuando empezó a entrenar en el Club Deportivo Mosconia, "cuando era en La Cardosa, fue justo el año que empezaron a tener categorías inferiores", recuerda. Tras un paso de tres años por el combinado de Muros de Nalón, regresó al equipo de Grado para jugar en división regional.

Por aquel entonces, terminó los estudios y se fue a trabajar a Madrid, donde jugó en liga preferente con el Calasanz. Tanto le gusta el deporte rey que buscó donde seguir en la capital del reino. Pero se hizo complicado porque muchos fines de semana venía a Asturias y terminó dejándolo, aunque continuó en equipos de Fútbol 7, Fútbol Sala y otras ligas privadas. "Fue una herramienta de socialización, es gente con la que mantengo relación y son de jugar", dice.

De vuelta en Asturias, se integró en las filas del BO2 de modalidad sala. "Pero a mí me llama el fútbol y fue cuando hace tres años, tomando unas cervezas con Lolo, me dice que van a hacer un equipo en Cornellana y que si vamos. Iba para un año y me quedé tres, pero es que lo que se consiguió montar es algo que no pasa habitualmente", celebra.

Un ascenso "perfecto"

Colao tiene grabado en la mente un partido en casa contra el Trevías, con más de mil personas en el campo: "Fui como capitán y recuerdo el momento de la foto con el árbitro, se veía una cola desde el monasterio increíble, tuvimos un recibimiento con bengalas que fue de flipar". Otro día clave fue el reciente ascenso a principios de mayo. "Fue perfecto que se ganara en el último momento, con esos minutos de espera fue muy guapo", comenta.

También lo ha sido compartir esta etapa con sus hijos pequeños, sobre todo con el mayor, Leo, pues los otros dos, Sara e Iván, son aún muy pequeños. "Es del Cornellana más que de ningún otro equipo, el día del ascenso lo metí en el vestuario después del partido y fue una pasada". Ahora, es Leo quien empieza a dar sus primeros pasos en el fútbol y es uno de los motivos que llevó a Colao a tomar la decisión de retirarse.

"Leo empieza a jugar, voy a tener los findes más ocupados y quiero pasar más tiempo con ellos. Además, ya tengo 41 años y hay que dejarlo en algún momento", indica entre risas. A partir de ahora y como ha hecho siempre, aplicará los valores y aprendizajes que le ha dado el fútbol como el esfuerzo, los resultados a largo plazo, la unión de un equipo o a asumir las derrotas: "Lo que más me llevo del fútbol son las amistades y el compañerismo, son las cosas más guapas", concluye el delantero.

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