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Pues si hace calor

Independientemente de los comentarios sobre la vida política y económica del país, el tema de conversación últimamente es “el calor”.

Si algo sabemos del ser humado es su falta de memoria meteorológica, la frase “nunca hizo tanto calor o nunca hizo tanto frio o nunca llovió tanto” son habituales en nuestras conversaciones.

Pero lo que está claro, pese a la negación de algunos es que nuestro clima está cambiando. Yo tengo aguacateros y kiwis en el jardín mis abuelos tenían manzanos y perales. Lo que vendría a ser adaptación al medio. Pero tanto el calor o el frio se soluciona uno con ventilador y el otro con una buena manta, lo que si nos tiene que preocupar a muy corto plaza es la escases de agua potable.

El consumo medio de agua en los hogares españoles es de 128 litros por habitante y día. El 73% de este gasto se concentra en el baño (ducha, inodoro y lavabo) Una vaca bebe en promedio entre 50 y 120 litros al día. Algunos dirán si en los pueblos ya no hay vacas, grave error en la mayoría nunca hubo tantas. Lo que sucede es que antes están en varias casas y ahora están concentradas en una macro ganadería.

Hablare de lo que conozco la traída de agua potable de la villa de Salas, por suerte hemos tenido alcalde previsores en estos temas de máxima importancia. En su origen la villa recibía su agua de un manantial de debajo del LLanon, cuya fuente fue destruida por la mina de caolín en los años 60 del siglo pasado. Se intentó captar agua del Nonaya , llegando a construir un edificio para su decantación, entre la mina y la cascada. No dando el resultado deseado, y sobre todo pensando en el futuro desarrollo urbanístico, siendo José Luis Menéndez alcalde “dedocratico” hacia 1972, se decidió, muy inteligentemente captar el manantial de Llavandeira en Villamar de arriba, donde se usaba para un molino de cereales. Se construyó el depósito cerca de la Casa Nueva, el antiguo depósito estaba en el barrio de Doña Lir, en cuyo solar se construyeron las viviendas para jóvenes a principio de este siglo y se actualizo la traída en la villa. La segunda gran obra fue durante el mandato de Jose Manuel Menéndez , donde se incorporó el manantial de la antigua mina de caolín, sobre todo ante la importante necesidad de agua de la factoría Danone.

Contada bastante resumida la historia de la traída publica de abastecimiento de agua potable de la villa, ahora nos tenemos que preocupar del caudal. Hace años que no nieva de verdad, casi ya no llueve de verdad, el rio Nonaya baja desde hace años bajo mínimos. Los asturianos no tenemos el gen de la sequía, siempre hemos tenido agua en el grifo, salvo averías y temas puntuales.

Cuento alguna vez la anécdota ocurrida en Malleza en 1993, una familia natural de Almería alquiló una casa para el verano para toda la familia, una tarde en la terraza del bar estando un importante grupo de vecinos y los turistas, una parroquiana les pregunta que eran las cosas que más les había gustado o sorprendido del pueblo. La respuesta del patriarca Almeriense nos dejó muy sorprendido y algo más que “tocados”. Lo que más nos sorprendió y todavía no los lo creemos es poder lavar el coche con la manguera abierta, solo lo había visto en las películas norteamericanas……

Pues todo indica que eso se va acabando, tenemos que aprender a cuidar nuestro “oro blanco”. A corto plazo adiós a las piscinas privadas, las públicas son estupendas, nada de mangueras para regar, viva la regadera, controlar las pequeñas fugas en las cañerías así como en las cisternas.

Nos esperan años de sequía, todavía estamos a tiempo de controlar el terrible problema. Es una labor de todos, nuestro futuro peligra.

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