20 de julio de 2018
20.07.2018
EUGENIA CUTILLAS MARCO | Presidenta de la sección de Murcia de la Academia Española de Dermatología

"El bronceado es un mecanismo de defensa; no debemos buscar estar morenos"

"Es necesario echarse protector solar de manera generosa y repetir la protección cada dos horas"

20.07.2018 | 08:24
Eugenia Cutillas Marco.

El exceso de sol pasa factura. La gente no está suficientemente informada acerca del cáncer cutáneo, y sólo a partir de determinada edad hay una concienciación y un cuidado real de la piel. Mientras tanto, los jóvenes, que se encuentran en una edad de mayor vulnerabilidad, no son conscientes del peligro que corren cuando no protegen su piel de una forma adecuada, sostiene la dermatóloga Eugenia Cutillas Marco, presidenta de la sección murciana de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Exponerse al sol desde muy joven ''aumenta la predisposición del melanoma, el cáncer cutáneo que más vidas se lleva a lo largo del año'', subraya la especialista.

¿Cuál es la diferencia entre el cáncer cutáneo melanoma y el no melanoma?

El melanoma es el cáncer más agresivo que tenemos en dermatología. Algunos tienen mayor mortalidad, pero el melanoma, por su frecuencia, es el que más mortalidad produce a lo largo del año. El cáncer cutáneo no melanoma es mucho menos letal. Se dan muchos más casos, pero es raro que metastatice. En cambio, el cáncer melanoma tiene mucho más riesgo de hacer metástasis.

¿Ambos tienen el mismo origen?

Ambos tienen su origen en la radiación ultravioleta. El melanoma se relaciona con las radiaciones agudas e intermitentes, lo típico es la persona que se va el domingo a la playa y se pone roja. Mientras que el cáncer cutáneo no melanoma se relaciona con la exposición más crónica, es decir, aquella persona que recibe el sol con menos intensidad pero a lo largo de muchos años de su vida.

¿Qué tipo de cáncer cutáneo es más común?

A nivel nacional, el cáncer cutáneo no melanoma afecta aproximadamente a 74.000 personas al año. En concreto, el carcinoma basocelular es con diferencia el tumor más frecuente.

¿Cuáles son los primeros síntomas?

Suele aparecer una lesión en una zona de la piel que está muy expuesta al sol, y en lugar de quedarse estable sigue creciendo. En el caso del carcinoma basocelular, lo habitual es que se cure con cirugía sin requerir tratamientos posteriores.

¿En estos últimos años han aumentado los casos de cáncer no melanoma?

Sí, por varios motivos, entre ellos que está muy ligado al aumento de la esperanza de vida. Es un tumor que aparece habitualmente en edades avanzadas, y conforme aumenta la esperanza de vida vemos mayor incidencia.

¿Quiénes son los más vulnerables?

Las personas mayores que se han expuesto de manera crónica a lo largo de su vida al sol. Por ejemplo, las que han trabajado en el campo o suelen trabajar sin protección.

¿Suele ser común en niños?

No, en niños no. Es cierto que, en ocasiones, se ve en personas a partir de los 20 años, pero suelen ser casos excepcionales, y muchas veces son pacientes que tienen una predisposición genética a desarrollar este tipo de tumores.

¿Cuáles son las zonas del cuerpo que más se deben proteger?

Las que están expuestas: la cara, el dorso de las manos y, cuando llevas manga corta, los antebrazos, las piernas y aquellas zonas en las que nos da el sol de forma habitual. Por ejemplo, el cuello o el escote.

¿Qué se puede hacer para prevenir este tipo de cáncer?

Utilizar protección solar a diario, en el día a día, en invierno y también en verano, no sólo cuando vayamos a la calle. En vez de utilizar protección solar en crema, como se hace habitualmente, no hay que olvidar otras medidas físicas como el uso de gorras, gafas de sol y ropa.

¿Considera que hay suficiente información sobre este tema?

Yo creo que no. Por ejemplo, la gente suele pensar que el bronceado es saludable o que al menos cierto grado de bronceado puede ser saludable. No es consciente de que el bronceado es un mecanismo de defensa de nuestra piel ante la agresión de los rayos ultravioleta, por lo cual, no debemos buscar estar bronceados.

Entonces, ¿las cabinas de bronceado son perjudiciales?

Sí, esto se ha estudiado y se ha demostrado que la exposición a las cabinas de bronceado multiplica por veinte las posibilidades de desarrollar un melanoma.

¿Y no habría forma de broncearse y estar protegido?

No, directamente debería dejarse de utilizar este tipo de cabinas. Si nos protegemos para ir a las cabinas de bronceado, esas cabinas no van a hacer su función. No tiene sentido que vayamos con protección solar para este tipo de cabinas; si hacen efecto es porque no nos hemos protegido bien.

¿De qué manera la Academia Española de Dermatología y Venereología ayuda a concienciar sobre estas cuestiones?

Participa todos los años en una campaña que se organiza a nivel europeo llamada Euromelanoma. En ella, los dermatólogos habilitamos consulta para que las personas puedan solicitar valoraciones de sus lunares, de manera que se hace un cribaje para la detección temprana del melanoma. En esas campañas damos conferencias, charlas a nivel escolar y en otros medios para difundir la importancia de la protección solar adecuada, especialmente en verano.

¿Algún consejo para cuidar la piel este verano?

Insistir mucho para que se protejan del sol, mediante ropa o gorras, que beban mucha agua y se protejan la vista con gafas de sol. También, que se echen protector solar de manera generosa, habitualmente nos ponemos menos de lo que necesitamos, y repetir la protección cada dos horas. Hay que recordar la importancia de aplicarse crema solar al menos veinte minutos antes de la exposición al sol. Y, sobre todo, evitar todo lo posible la exposición al sol en las horas punta.

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