16 de agosto de 2019
16.08.2019
JESÚS SANTIANES PATIÑO | médico especialista en geriatría y familia, ejerce en el servicio de urgencias del HUCA

"Asturias debe reforzar la atención médica a domicilio para reducir gastos sin mermar la calidad"

16.08.2019 | 02:46
El doctor Santianes Patiño, en Oviedo.

Jesús Santianes Patiño (Noreña, 1981) estudió Medicina en la Universidad de Oviedo (1999-2005) y ha realizado dos especialidades: geriatría y familia. Recientemente ha sido nombrado coordinador nacional del Grupo de Trabajo de Cronicidad y Dependencia de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), entidad que celebra su congreso anual este próximo mes de octubre en Gijón, con unos 5.000 participantes. Ha trabajado como médico de emergencias en el SAMU 112 de Asturias, como médico de urgencias en el Hospital de Arriondas y, desde 2015, ejerce en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

- Asturias envejece a una velocidad notable. ¿Podrá el sistema sanitario soportar esta tendencia o los costes se harán inasumibles?

-El aumento de la esperanza de vida es un éxito de nuestro sistema sanitario. Sin embargo, si no se acompaña de un aumento en los índices de natalidad va a presentarse un fenómeno de envejecimiento poblacional, con un aumento cada vez mayor de la población de más de 65 años en detrimento de un menor número de personas de edad más joven. Una menor proporción de gente joven va a suponer que la tasa de dependencia, que es la relación entre la población dependiente y la activa, se incremente, y esto lleva implícito una mayor carga para la parte económicamente productiva de la población a la hora de mantener a la parte dependiente, niños y ancianos fundamentalmente. Por lo tanto, todo parece indicar que, de mantenerse la tendencia demográfica y la coyuntura económica actuales, los costes, y no sólo los sanitarios, llegarán a ser difícilmente asumibles.

- Se insiste mucho en las enfermedades crónicas como gran desafío del Sistema Nacional de Salud.

-Gracias a los avances sanitarios y a la mejora de las herramientas diagnósticas y de los tratamientos disponibles, se ha conseguido modificar el perfil de multitud de enfermedades. Algunas que hace unos años eran mortales, en el momento actual pueden ser curadas o mantenidas en un estadio crónico durante mucho tiempo. Esto realmente supone un gran desafío para el Sistema Nacional de Salud, tanto en atención primaria como en atención hospitalaria, ya que la mayor parte de nuestro trabajo va a estar en relación con patologías crónicas.

- ¿Qué dimensión puede alcanzar este fenómeno?

-Algunos estudios concluyen que entre el 70 y el 80 por ciento de las consultas en Atención Primaria y hasta el 60 por ciento de los ingresos hospitalarios van a deberse a descompensaciones de patologías crónicas. Y si hablamos de costes económicos, hasta el 75 por ciento del total del gasto sanitario va a estar relacionado con patologías crónicas.

- Y en Asturias la situación es aún más aguda.

-Sí, porque las tasas de natalidad son las más bajas a nivel nacional, con 5'6 nacimientos por cada mil habitantes en 2018. Somos la provincia española con mayor edad media de sus habitantes: 48,33 años. Con un mayor porcentaje de mayores de 65 años: 25,7 por ciento. Y con la tasa más alta de fallecidos por cada nacido: 2,3.

- ¿Ve imprescindible reorganizar la red de atención primaria y el trabajo de los centros de salud?

-Está claro que el panorama de la salud y la enfermedad está cambiando. Si queremos adaptarnos a este cambio es necesario una reorganización de los recursos disponibles. La atención primaria lleva sufriendo desde hace varios años un déficit continuado en cuanto a recursos humanos y materiales, y esto limita a porcentajes mínimos las sustituciones de personal. Como consecuencia, el resto de los facultativos se ven obligados a sobrecargar sus agendas, con pacientes citados cada tres o cinco minutos, que son cifras totalmente alejadas de los estándares de calidad mínimos tolerables. Esta situación también condiciona la pérdida de un punto fuerte de la atención primaria, como es la continuidad asistencial: si un paciente precisa dos, tres o cuatro visitas por un proceso, resulta mucho más eficaz que esas visitas sean con un mismo facultativo y no que cada vez sea visto por uno distinto.

- ¿Hay que dar más competencias a los médicos de los centros de salud?

-Sin duda, se está desaprovechando la excelente formación de nuestros médicos. Por poner un ejemplo concreto, en Asturias existen trabas administrativas, que no se dan en otras comunidades, para la prescripción de determinados fármacos, como los anticoagulantes de acción directa. En Asturias, si un médico de familia diagnostica a un paciente con una fibrilación auricular -uno que cumpla criterios para iniciar terapia con uno de estos fármacos, claro- no tiene permitido prescribirla: debe derivarlo a otro facultativo de otra especialidad para que haga la prescripción, con todo lo que supone: listas de espera, duplicidad de consultas, duplicidad de pruebas complementarias, aumento del gasto?

- ¿Hay que pensar en aumentar la atención a domicilio?

-En una población tan envejecida como la asturiana, el refuerzo de la atención a domicilio podría ser muy buena estrategia para disminuir gastos sin mermar la calidad asistencial. En aquellos servicios de salud que disponen de unidades de hospitalización a domicilio, con pacientes seleccionados, en patologías concretas y que dispongan de un adecuado soporte social, la hospitalización a domicilio consigue los mismos resultados de salud que la hospitalización tradicional.

- ¿Con qué resultados comparativos?

-Menor coste, menor tasa de complicaciones y mayor satisfacción por parte del paciente y de su familia.

- ¿Hay ejemplos conocidos?

-Sí, los buenos resultados de la unidad de hospitalización a domicilio del Hospital de Cabueñes, de Gijón, que lleva varios años en funcionamiento, o de los conseguidos por una unidad muy similar del Hospital de San Agustín, de Avilés, de más reciente creación. Viendo esto, es muy probable que la creación de una unidad de hospitalización a domicilio adscrita a cada una de las áreas sanitarias fuera una medida con gran impacto.

- Usted trabaja en el área de Urgencias del HUCA. ¿Por qué aumenta sin cesar el volumen de pacientes atendidos?

-Esta pregunta tiene más de una respuesta. Por un lado, tenemos una población envejecida, con una alta prevalencia de enfermedades crónicas y susceptible de presentar descompensaciones. Por otro lado, tenemos una atención primaria sobrecargada que puede no ser capaz de dar respuesta a los requerimientos de inmediatez en la asistencia por parte de la población. Y los servicios de urgencias hospitalarios sí dan respuesta a estas necesidades. En el caso del HUCA, además de actuar como hospital de cabecera para el área sanitaria IV, también se reciben pacientes de otras áreas cuyas patologías van a precisar de tratamientos o valoración por determinadas especialidades que sólo tiene el HUCA.

- ¿Influyen las largas listas de espera?

-Es posible. No dejan de ser pacientes crónicos que pueden tener una descompensación aguda que les lleve a acudir a Urgencias.

- Los centros sociosanitarios siguen siendo una asignatura pendiente en Asturias. ¿Cómo deben diseñarse?

-Existen varias definiciones de lo que es un centro sociosanitario. Una de las más interesantes es un recurso que combina la asistencia sanitaria de baja complejidad y la atención psicosocial a colectivos en situación de dependencia, garantizando su asistencia desde un enfoque biopsicosocial.

- ¿Qué requisitos deben cumplir los centros sociosanitarios?

-En primer lugar, asistencia sanitaria. Que permitan realizar actos sanitarios sin necesidad de trasladar al paciente al hospital. Por otra parte, situación de dependencia: enmarca el tipo de paciente que más se va a beneficiar de este recurso, que es el enfermo con cierto grado de dependencia que va a necesitar ayuda para actividades de la vida diaria. Y, por último, el enfoque biopsicosocial, o lo que los geriatras definimos como valoración geriátrica integral: el abordaje de la persona de una manera global. Estamos hablando de estudiar la esfera funcional: capacidades y habilidades físicas; la esfera mental, tanto el aspecto cognitivo como el afectivo y el conductual; la esfera social; y la esfera clínica. Este abordaje integral permite identificar las necesidades del paciente y elaborar un plan de actuación global y personalizado.

- ¿Hay muchas personas mayores que estén hospitalizadas de forma indebida y que requerirían otros recursos?

-Rotundamente sí. Y el mayor problema es la aparición de complicaciones asociadas al ingreso hospitalario, que van a ser más frecuentes y graves cuanto más anciano, más pluripatológico y más dependiente sea el paciente. Sin embargo, las escasas alternativas a la hospitalización convencional de las que disponemos no permiten adecuar las necesidades del paciente al nivel asistencial más adecuado para él. Por eso una mayor inversión en unidades de corta estancia y de hospitalización a domicilio, o una red de centros sociosanitarios, podría ser una medida rentable, como se ha demostrado en otros lugares donde se han puesto en marcha.

- El Gobierno de Asturias ha anunciado una reforma en profundidad del Hospital Monte Naranco, cuya principal actividad es la atención geriátrica. Usted se formó en ese hospital.

-Desde luego, toda inversión en sanidad es muy bienvenida. Habrá que esperar a conocer los planes concretos. Puede ser una reforma sobre el hospital propiamente dicho, que permita la inclusión de nuevos servicios en el mismo, como parece indicar la frase del presidente Adrián Barbón, ya sea en áreas de consulta, hospitalización u oferta quirúrgica. O puede ser una inversión que repercuta sobre la unidad de gestión clínica de geriatría.

- ¿Cómo recomendaría enfocar esta reforma?

-Quizá la primera medida que yo podría plantearme sería la inversión en alternativas a la hospitalización tradicional, creando una unidad de hospitalización a domicilio geriátrica, y fomentando la coordinación de ésta con las residencias geriátricas del área sanitaria y la potenciación del hospital de día geriátrico.

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