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Caminar en grupo, la terapia que rejuvenece en Avilés a base de paseos, charlas y estiramientos

Decenas de personas participan en un plan guiado que evita la soledad de los mayores desde que se puso en marcha en 2008

Así funciona "Por tu salud camina", el programa que ofrece paseos con monitores cualificados

Así funciona "Por tu salud camina", el programa que ofrece paseos con monitores cualificados M. Mancisidor/ A. Domínguez

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Así funciona "Por tu salud camina", el programa que ofrece paseos con monitores cualificados Myriam Mancisidor

El frío hiela, pero eso a María del Carmen Lobato Berciano le da igual. Desde hace ocho años participa en el programa “Por tu salud, camina” y a sus 72 años es una andariega sobresaliente que ha encontrado en la actividad un buen número de amigos con los que charlar, tomar un cafetín o reírse. Su caso no es el único sino todo lo contrario: si algo caracteriza a los usuarios de este plan ya veterano del Ayuntamiento de Avilés –se implantó en la primavera de 2008– es que pronto hacen piña. Y eso, confiesan, les rejuvenece al tiempo que bajan los peores números de la diabetes o la tensión. “En mi caso vengo por salud, por obligarme a caminar y por socializar”, confiesa Lobato. A su lado, Ana Panizo Carreño, de 68 años, recalca: “El ambiente es maravilloso”.

El grupo de caminantes, antes de ponerse en marcha. Luisma Murias

Los grupos se reúnen tres días a la semana, lunes, miércoles y viernes. Caminan entre sesenta y noventa minutos. Unos van a paso muy ligero; otros, a la cola del pelotón. Pero nadie compite. Con los aproximadamente sesenta usuarios que parten del complejo deportivo Avilés van tres monitores –Conchi González Martín, Raquel Fuster Bravo y Víctor Lavilla– que hacen los paseos más saludables. Otros grupos tienen como punto de salida el polideportivo de Los Canapés, el Foco de Villalegre y, desde hace solo unos días, Valliniello, con trece caminantes. Los paseos están dirigidos siempre a mayores de 60 años “a los que se les haya recomendado la práctica de ejercicio físico o simplemente quieran mejorar su salud a la vez que conocen a otras personas”.

Con frío, nieve o lo que se tercie, los de Avilés cumplen con el programa de ejercicio. María Amor Granda, de 74 años, lleva diez años gastando zapatilla. “Empecé porque tenía el colesterol alto y el médico me recomendó caminar. Así que aquí estoy desde entonces”, explica. A Begoña Rodríguez González, de 73 años, fue su vecina quien le convenció para participar en el programa saludable: “Estoy encantada, es una forma estupenda de salir de casa y conocer a gente”, precisa.

Un momento de la caminata.

José Manuel Rodríguez Fuentes, de 66, es otro de los que marca paso. “Me gusta caminar, soy peregrino, tengo dos ‘Compostelas’. Aquí, paseando por Avilés, me lo paso bien a la vez que descubro rincones nuevos que a veces me sorprenden”, dice. Jorge Agüero Juan, de 70 años, reconoce que a él le llevó la enfermedad. Pero la ilusión de sentirse activo puede con todo: “Es lo que me mantiene bien”.

Cada paseo incluye ejercicios suaves que pretenden facilitar la realización de la caminata de forma cómoda y segura. Entre los beneficios se encuentran: mejorar la circulación, aumentar la flexibilidad, fortalecer los huesos, tonificar los músculos, controlar el peso, reducir el estrés y la ansiedad, favorecer las relaciones sociales y conocer mejor Avilés.

Las personas interesadas en inscribirse en este programa gratuito pueden hacerlo a través de los monitores en los propios puntos de salida de cada grupo.

Participantes en la caminata. Luisma Murias

José César González García es uno de los andarines más longevos con ochenta años. “Me inscribí en la actividad cuando me jubilé, que coincidió con el comienzo de este programa, con el que hacemos amistades y nos obligamos a salir de casa aunque llueva o haga frío”, dice. María Isabel Martínez, de 61 años, confirma sus palabras. Aunque lleva apenas unas semanas en el programa. “Me acabo de jubilar y me apunté a caminar por tener una actividad”, recalca. Conchi Delgado, de 70 años, va más allá, y con buen humor manifiesta: “¡El tiempo que estamos aquí dejamos de limpiar cristales!”. Delgado dice que caminar le hace sentirse mejor físicamente.

Lo mismo opinan Isidro Rubio Francia y Margarita Fernández, de 78 y 73 años, matrimonio. “Venimos para estar en forma y quitar el frío”, confirman. Al nutrido grupo se sumó hace pocos días Ofelia Fernández: “Quedé viuda, antes salía con mi marido y ahora vengo aquí para no estar en casa todo el día dándole vueltas a lo mismo”, señala. Camay Fernández, Pilar Fernández Santos, Carmen Gómez Miranda, Constantino Álvarez... La lista de usuarios es larga y, por número, ganan las mujeres.

Con el equipo de caminantes en marcha, los monitores confiesan: “Hacemos estiramientos, caminata… pero lo más importante es lograr que el grupo interactúe, que nadie se sienta solo o se quede atrás”. Tal vez esa es la clave del éxito. Caminar para hacer amigos, o hacer amigos al caminar. También es un momento exquisito para reflexionar en aquello que escribía el autor de Campos de Castilla, Antonio Machado y que versionó Serrat: “Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar”.

Un poderoso fármaco

Por José A. Flórez Lozano, catedrático de Universidad

La American Academy of Antiaging (2021) impulsa una medicina “antiedad” que persigue sentirse bien física, psíquica y sexualmente. El objetivo es mejorar la función del sistema inmunitario y reducir la susceptibilidad a infecciones, cambiar la masa del cuerpo con un aumento muscular y una reducción de la grasa corporal, mejorar la sexualidad, ampliar la memoria y capacidad mental y prevenir enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer. 

El ejercicio físico en las personas mayores es un poderoso fármaco. Se producen muchas más endorfinas cuando se está en contacto con la naturaleza y esos ambientes senderistas. Se potencia la autoestima. El ejercicio físico protege contra la ansiedad y mantiene activa la corteza órbito frontal. Precisamente, esta área cortical facilita la motivación, la resolución de problemas y el establecimiento de metas. Asimismo, aumenta el optimismo y contribuye enormemente a detener y mitigar los estados depresivos.  

Esta percepción de “sentirse más joven” está relacionada con una mejor salud y una mayor longevidad. Hay que mantenerse físicamente activo, caminar en vez de coger el coche, subir las escaleras... Se puede retrasar hasta diez años el envejecimiento patológico; dormir ocho horas, liberarse del estrés...

No solo disfrutan más de la vida, sino que además tienen un 35 por ciento menos de posibilidades de morir en los próximos cinco años si su estado anímico es positivo. 

La clave del ejercicio físico es sentirse a gusto con uno mismo, lo que nos facilita sentirnos bien con los demás y tener una paz interior hilvanada en un fuero interno de coherencia y de pensamiento positivo.

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