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El SOS de los endocrinos: Asturias está ganando kilos

El equipo de Endocrinología del Hospital de Cabueñes avisa: igual que el covid se complicó en pacientes obesos, “en los próximos años afrontaremos grandes problemas de salud por el sobrepeso”

En la imagen, de abajo arriba, apoyadas en la escalera: Nuria Valdés, Paloma Menéndez, Nuria Antuña, María Jesús García, Carmen Gándara, María Ablanedo, María Riestra, Lucía Díaz Naya, Lucía Rivera, María Teresa Rodríguez, María Jesús Román y Patricia de la Torre. En segunda fila, María Jesús Díaz, Marta González, Marta Diéguez, Gala Gutiérrez, Covadonga Coalla, Brenda Veiguela, Guillén Puente y Pilar Monge. | | ÁNGEL GONZÁLEZ

España y, más aún, Asturias se está cargando de kilos. El último estudio de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) acaba de avisar de la “alarmante tendencia” que se detecta en un país donde el sobrepeso y la obesidad ya llegan al 53 por ciento de la población. Dicen los expertos que urge un plan estratégico, por los muchos riesgos asociados que conllevan el sobrepeso y la obesidad, y eso incluye la consideración de enfermedad crónica. Sobre lo que está pasando da respuesta, a continuación y de forma mancomunada, todo el equipo de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Cabueñes (Gijón), al frente del cual está la doctora Nuria Valdés.

–En la calle parece evidente, ¿pero en las consultas se constata cómo la obesidad va ganando el partido a los asturianos?

–Dra. Gala Gutiérrez: Es preocupante como Asturias, junto con Castilla-La Mancha y Andalucía, se sitúa con un porcentaje de obesidad del 18 por ciento, a la cabeza nacional que tiene una media de 17,4 por ciento según las últimas estadísticas del 2017. Una encuesta de Salud en Asturias de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) informa de que un 54 por ciento de la población asturiana presenta sobrecarga ponderal (obesidad, 18 por ciento, más sobrepeso, 36 por ciento). Un 43 por ciento tiene peso normal y un 1,2 por ciento estaría con un peso insuficiente. El incremento del peso está considerado, junto con la ausencia de actividad física, como uno de los principales factores de riesgo para un amplio número de enfermedades, incluyendo diabetes mellitus tipo 2, hipercolesterolemia, hipertensión arterial, ciertos tipos de cáncer y otras enfermedades crónicas. 

–El confinamiento ha pasado factura, según dicen los estudios.

–Dra. Lucía Díaz: En un estudio realizado en nuestro país se observó que un 44% de los españoles aumentó de peso durante el confinamiento. En este estudio se reveló que durante este periodo se produjo un incremento en el consumo de bebidas alcohólicas y productos de bollería, además de una disminución de la actividad física. Y esto no solo se observa en adultos. En un estudio que se llevó a cabo en población infantil asturiana, se observó que tres de cada cuatro menores aumentó su índice de masa corporal, y que el porcentaje de ellos con exceso de peso pasó de un 22% antes del confinamiento a un 33% después. Es de especial importancia prevenir esta situación, dado que diversos estudios apuntan a que los niños con exceso de peso tienen mayor probabilidad de presentar obesidad en la edad adulta, y con ello un mayor riesgo de las enfermedades que se asocian con el incremento de peso. 

–Cuesta quitarse los kilos ganados en pandemia.

–Dra. María Riestra: Por desgracia, es muy fácil ganar peso y muy difícil perderlo. Además, la pandemia nos ha descubierto a todos la falta de salud metabólica en la población y las complicaciones por Covid-19 que tenían los pacientes con sobrepeso, hígado graso o diabetes. Vamos a enfrentarnos en los próximos tiempos a grandes problemas de salud por ese sobrepeso/obesidad. Hemos fallado en transmitir la importancia de la vida saludable, y nos falta tiempo y herramientas en la consulta para hacerle frente, como dietistas o acceso financiado a fármacos contra la obesidad.

Equipo de endocrinología del Hospital de Cabueñes. ANGEL GONZALEZ

–¿Qué problemas de salud se ven aflorar?

–Dra. Brenda Veiguela: La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial, caracterizada por un exceso de tejido adiposo (graso). Tiene repercusiones negativas en casi cualquier órgano o sistema de nuestro cuerpo y se asocia al desarrollo y exacerbación de muchas enfermedades, entre otras enfermedades metabólicas, como la HTA, la hiperuricemia, las dislipemias... Y, por supuesto, es el factor que más contribuye al desarrollo de la diabetes mellitus tipo 2. Pero hay más: enfermedades cardiovasculares, como el infarto o el ictus; respiratorias, como el síndrome de apnea del sueño; algunos tipos de cáncer, como el colorrectal, mama o endometrio. Incide en patología digestiva, como el hígado graso, la colelitiasis y la hernia de hiato; en enfermedades óseas como la artrosis y lesiones articulares; en vasculares, como la insuficiencia venosa y la enfermedad tromboembólica; en neurológicas, como el deterioro cognitivo y la pérdida de memoria. En la mujer con obesidad son muy frecuentes la irregularidad menstrual, el síndrome de ovario poliquístico y la infertilidad. Y, no menos importante, en una gran parte de personas con obesidad subyacen alteraciones psicológicas y/o trastornos del comportamiento alimentario, ya sean causa o consecuencia de la misma. Y es un factor de mal pronóstico en muchas enfermedades, entre otras el covid. En cuanto al sobrepeso, antesala de la obesidad, se asocia ya a un riesgo aumentado de desarrollar todas las enfermedades citadas. En resumen, quien padece esta enfermedad tiene menor expectativa de vida y mucha comorbilidad asociada que empeora notablemente su calidad de vida.

–¿Diría que los asturianos llevamos peor el ejercicio físico o la comida equilibrada?

–Dra. Marta Diéguez: Pues parece que nos cuesta más seguir una dieta saludable. Contamos con una excelente gastronomía caracterizada por una gran variedad de alimentos y platos. Distintos estudios indican que Asturias es una de las comunidades autónomas con mayor consumo y gasto per cápita en alimentación, a pesar de lo cual está entre las de menor consumo de verduras, hortalizas y cereales integrales. La ingesta energética está también entre las más altas. El elevado consumo de alimentos y calorías unidos al envejecimiento poblacional, podrían explicar la alta prevalencia de obesidad en la población adulta de Asturias con una creciente incidencia de diabetes. 

A nivel deportivo somos una región muy activa que cuenta con unos recursos naturales privilegiados. Según datos de la encuesta europea de salud de 2020, Asturias se sitúa entre las comunidades autónomas con un porcentaje más alto de población que practica deporte de forma habitual. Este porcentaje se distribuye de forma irregular siendo más bajo en mujeres, personas de edad más avanzada y menor nivel de estudios. Sin embargo, estamos aún muy lejos de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, siendo el sedentarismo uno de los grandes problemas de nuestra sociedad. Estudios epidemiológicos han señalado que la actividad física produce una reducción en la tasa de mortalidad por todas las causas. Es por tanto fundamental incorporar la incorporar la prescripción de ejercicio en nuestro sistema de salud, para lo que se requiere sensibilización, formación y medios.

–¿Una sanidad pública sobrecargada tiene tiempo para hacer caso al sobrepeso de un paciente y evitar que llegue a la obesidad?

–Dra. Pilar Monge: Lo que más atendemos es la obesidad manifiesta y las complicaciones derivadas de la obesidad. Por un lado, creo que a nivel general no hay una percepción clara de que el exceso de peso sea realmente un problema de salud. Y por otro lado, la intervención para prevenir y tratar la obesidad no consiste en poner una dieta: hay que cambiar los hábitos, el estilo de vida. Hay que informar de lo que son los alimentos, lo que nos aportan y cuáles son nuestras necesidades, pero también hay que abordar el significado de la comida a nivel psicológico y social. Y no solo la alimentación, sino trabajar el binomio comida-actividad física. Y para poder llevarlo a cabo, es necesario disponer de tiempo.

En cualquier caso, no solo es labor de los agentes de salud. Es necesaria la educación de los niños desde los colegios, y políticas dirigidas a implementar estrategias que trabajen en esa dirección.

–Dicen las sociedades científicas que hay que financiar los tratamientos efectivos que ya existen para frenar el sobrepeso y la obesidad, porque tiene costes importantes. ¿Lo comparten?

–Dra. M.ª Jesús Díaz: La obesidad es una enfermedad crónica y por ello debe considerarse el uso de fármacos cuando esté indicado, asociados a buenos hábitos de ingesta y actividad fisica. Actualmente no están financiados los ya existentes pero sí se financian los tratamientos de todas las complicaciones asociadas a la obesidad (diabetes mellitus, hipertensión arterial, problemas vasculares o traumatológicos…), que podían evitarse con la disminución del peso corporal. Por tanto, para el control de la obesidad, evitar la aparición de enfermedades asociadas y los gastos que conllevan, deben ser asequibles los fármacos actuales mediante financiación pública, según criterios claros de indicación, como cualquier otro tratamiento farmacológico.

–¿Qué tratamientos son?

–Dra. M.ª Jesús Díaz: Actualmente existen tres tipos de fármacos:

*Orlistat, que disminuye la absorción intestinal de parte de las grasas que están en la composición de los alimentos.

*Combinación de Naltrexona y bupropion, que actuán sobre neurotransmisores cerebrales, relacionados con el apetito y la saciedad, modificando la ingesta.

*Liraglutide, semejante a una proteína segregada por nuestro aparato digestivo (análogo del GLP- ), con múltiples acciones, como control de la compulsión hacia los alimentos y aumento de la saciedad, y con efectos muy beneficiosos sobre el metabolismo de los azúcares (se inició en el tratamiento de la diabetes mellitus), de los lípidos y la tensión arterial.

Cada tipo de fármaco tiene su indicación, en relación con las características del paciente, como todos los tratamientos farmacológicos, pero, claramente, deberían entrar dentro de las opciones financiadas por el Sistema Público de Salud.

–Paciente de 40-50 años, sano, con sobrepeso y poca actividad física. Póngalo a dieta.

–Dra. M.ª Jesús Díaz: Lo recomendable sería que modificara hábitos. Un control de la ingesta, suprimiendo o disminuyendo alimentos con mucho aporte calórico como dulces, precocinados, embutidos muy grasos, alcohol, refrescos comerciales… y la modificación de la forma de cocinar a métodos más ligeros como horno, plancha… evitando fritos, rebozados, salsas… con llevaría una alimentación más sana y saludable, un menor aporte calórico y con ello la pérdida de peso. Por supuesto se le recomendaría que aumentara la actividad física, adecuada a sus posibilidades. El ejercicio es parte fundamental de los correctos hábitos. No solo porque ayuda a perder peso, que lo hace, sino porque preserva la masa muscular y ósea, ayudando a que la pérdida de peso sea del componente graso corporal.

–Piden desde la Sociedad Española de la Obesidad (SEEDO) que se considere enfermedad crónica. ¿Con qué objetivo?

–Dra. Nuria Valdés: La Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) y la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO, por sus siglas en inglés) consideran que la obesidad es una enfermedad crónica recidivante. Ambas sociedades mantuvieron una reunión con El Grupo de Interés del Parlamento Europeo sobre Obesidad y Resiliencia de los Sistemas de Salud en la que trataron sobre el reconocimiento de la obesidad como enfermedad en el marco de la Unión Europea. Actualmente sólo los Países Bajos y Portugal reconocen la obesidad como enfermedad crónica.

Se intenta cambiar la percepción de la obesidad cómo sólo un exceso de kilogramos a considerarla una enfermedad del tejido adiposo, es decir, existe un exceso de tejido adiposo que no sólo dará lugar a un aumento de peso corporal sino que puede tener un impacto en la salud relacionado con la cantidad, distribución y / o función de este tejido adiposo originando enfermedades crónicas que disminuirán la calidad y la cantidad de vida del paciente con obesidad. Esto implica una estrategia de abordaje más centrada en las complicaciones médicas de la obesidad, lo que supone el abordaje desde la sanidad pública y la financiación de los fármacos para su tratamiento. La SEEDO considera que el reconocimiento de la obesidad como enfermedad por el Parlamento Europeo y los representantes políticos de nuestro país facilitará la creación de un Plan Estratégico Nacional frente a la Obesidad para desarrollar nuevos modelos de prevención, diagnóstico y tratamiento de la obesidad, formar mejor a los profesionales de la salud, así como apoyar la investigación en esta enfermedad

–Una pregunta muy básica, para despejar dudas de la población. ¿No siempre hay una enfermedad endocrina detrás de un problema de obesidad, o sí? Y si es así, ¿por qué los endocrinos tienen tanto peso en el control de la obesidad?

–Dra. Valdés: Efectivamente, solo en el 2-3 por ciento de los pacientes con obesidad hay una enfermedad endocrinológica como causa, por ejemplo, el síndrome de Cushing. El endocrinólogo durante su especialización realiza una formación en obesidad muy completa tanto desde el punto de vista clínico como fisiopatológico.  Pero dada la elevada prevalencia de la obesidad en nuestro medio y que se trata de una enfermedad crónica con un abordaje complejo y que asocia numerosas comorbilidades (diabetesmellitus tipo 2, hipertensión arterial, dislipemia, enfermedad cardiovascular, etc) la atención al paciente con obesidad debe ser una atención coordinada entre Atención Primaria y los Servicios de Endocrinología y Nutrición. El médico de Atención Primaria constituye el eje conductor de todo el abordaje terapéutico relacionado con la obesidad y los casos más complejos son derivados a Endocrinología, ya que tenemos mayor formación específica para su tratamiento, para lo cual trabajamos en colaboración con otros profesionales sanitarios como enfermería, psicólogos y cirujanos. En este equipo multidisciplinar y también en Atención Primaria sería muy importante incorporar a nutricionistas/dietistas que la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición está intentando que se incorporen en el Servicio Nacional de Salud.

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