El actor Bruce Willis deja temporalmente la actuación tras ser diagnosticado de afasia, ha informado este miércoles su hija, Rumer Willis, en una publicación en Instagram.

"Bruce ha estado experimentando algunos problemas de salud y recientemente ha sido diagnosticado con afasia, lo que está afectando a sus habilidades cognitivas", reza el comunicado que aparece firmado por el resto de miembros de la familia de Willis.

La afasia es un trastorno que supone la pérdida del lenguaje oral y/o escrito tras sufrir una lesión a nivel cerebral. Va más allá de su propia definición ya que produce un descenso exponencial de la calidad de vida de la persona al verse limitado para desempeñar sus actividades típicas de la vida diaria. De repente, las palabras desaparecen de la cabeza de una persona y, con ellas, la regulación de sus pensamientos y/o emociones.  

 Nos cuesta entender que una persona que se ha recuperado de un ictus y se mueve perfectamente desarrolle tantos problemas para volver a afrontar las exigencias de su vida, pero está pasando. Si tenemos en cuenta que toda nuestra vida está sujeta al lenguaje, no es difícil entender que perder la capacidad para hablar puede resultar un grave problema al que la sociedad no está dando soluciones eficaces en la actualidad.   De acuerdo con la Asociación Nacional de la Afasia (EE UU), actualmente hay alrededor de un millón de personas en los Estados Unidos que tienen afasia y casi 180.000 casos nuevos cada año. En España no existe un mejor panorama. El ictus genera en España de 120.000 a 130.000 nuevos casos al año. Existe una incidencia entre el 21% y el 38% sólo de afasias por ACV (accidente cerebrovascular). 

 Es extraño que una patología tan presente suponga tanto desconocimiento en la sociedad.  

 Para abordar de manera eficaz este trastorno es necesario que la persona que sufre afasia, así como las personas que la rodean, sean correctamente informadas desde el momento inicial de la lesión, así como de un comienzo precoz de su proceso de rehabilitación. Para que esto sea posible, los servicios sanitarios deberían contar con la figura del logopeda, profesional especializado en el abordaje de la afasia, que detecte la problemática, informe y oriente a los familiares sobre la manera más eficaz de afrontar este problema y comience, de la manera más precoz posible, un programa especifico de rehabilitación. El correcto acompañamiento de esta figura sanitaria con la persona que sufre afasia aumenta las posibilidades de recuperación junto con la implementación de programas intensivos de rehabilitación, uso de farmacología específica, utilización de nuevas tecnologías y generación de grupos de apoyo para personas con afasia y sus familiares.