Esteban Gómez Suárez | Presidente del Colegio de Enfermería del Principado de Asturias

“La enfermera debe ser vista como agente de cambio”

“No me gusta que se nos dibuje como ángeles o la cara amable de la salud; es vocación, pero sobre todo profesión, nivel académico, disciplina y estudio”

Esteban Gómez Suárez. | Pablo Solares

Esteban Gómez Suárez. | Pablo Solares / M. S.

M. S.

Esteban Gómez, presidente del Colegio Oficial de Enfermería del Principado de Asturias, es enfermero desde el año 1993 y ha ejercido en programas de cooperación internacional, en la sanidad privada y desde hace más de 20 años en el Sespa, donde es enfermero asistencial en el bloque quirúrgico del Hospital Grande Covián (Arriondas). Compagina labores asistenciales con la coordinación del programa BPSO de centros comprometidos con la excelencia en cuidados en el área VI del Sespa. A Esteban Gómez le apasiona divulgar valores, ideas, experiencias y opiniones a través de www.elpesardeleonardo.org. Es socio fundador de sociedades científicas como PASQAL, AEQPA, en las que ha ejercido diferentes cargos y organizado múltiples eventos y pertenece también a la AEEQ, SECA. Desde 2012 está comprometido con la lucha por la renovación institucional de los colegios de enfermería.

– Dentro de las profesiones sanitarias, en estos años de pandemia se ha visto la importancia vital de la enfermería, ¿qué enseñanzas han sacado de estos tiempos difíciles?

–Quizás lo más importante como sociedad y como sistema sea la lección de humildad recibida. Creíamos tener un sistema sanitario infalible, el mejor del mundo, pero resultó que no estábamos tan bien preparados. Que de esta lección el sistema sea capaz de reaccionar ya no estoy tan seguro. Vamos viendo que los problemas se siguen acumulando y las soluciones siguen siendo las mismas de hace décadas. En ámbitos como el socio-sanitario la situación es dramática y las medidas son escasas y llegan tarde.

–¿Qué cualidades humanas debe tener un enfermero o enfermera?

–Creo que podría decir que las mismas que cualquier otro profesional. En nuestro caso aplicamos conocimiento científico al cuidado de las personas para mejorar su salud y su bienestar. Quizás para conservar su salud un buen nivel de resiliencia.

–¿También capacidad de adaptarse a entornos complejos y cambiantes?

–No me gusta que se dibuje a las enfermeras como ángeles, o como la cara amable de la salud. No niego que para ser enfermera hay un punto de vocación, pero es sobre todo profesión. Aparte de esto es evidente que hay que tener un gran nivel académico y disciplina de estudio, con las actuales notas de corte para ser enfermera hay que ser una gran estudiante.

–¿La nueva enfermería 4.0 es compatible con ese trato humano que ahora se reivindica?

–Sin duda, la humanidad no está peleada con la tecnología o la innovación, más bien con la mala educación, la exaltación de valores ajenos a la persona, o sistemas de trabajo que se alejan del ciudadano o paciente como referencia principal. El modelo biomédico que tenemos es muy tecnológico y menos innovador pero no pone al paciente, la familia y la comunidad en el centro.

–¿En qué consiste el CuidaLab y que ventajas aporta?

–El Cuidalab quiere ser un laboratorio de cuidados. Un entorno en el que las enfermeras trabajen con otros profesionales en otras formas de cuidar, utilizando nuevas tecnologías, nuevos sistemas de trabajo, nuevos paradigmas y formas de pensar. En primer lugar esto debería ayudar a encontrar soluciones nuevas a problemas de siempre. La innovación se tiende a enfocar menos en el cuidado de las personas y nosotros queremos que las enfermeras sean percibidas como verdaderos agentes de cambio, con capacidad de generar y apoyar con conocimientos soluciones de cuidado para las personas

–La tecnología está cada vez más presente en el día a día, ¿cómo se imagina la profesión de aquí a veinte años?

–Las enfermeras están acostumbradas a manejar tecnologías muy avanzadas, aunque no siempre se nos tiene en cuenta para su desarrollo. En esta era de digitalización en la que casi todos llevamos encima sistemas inteligentes de vigilancia de nuestra salud es importante que las enfermeras estén no solo preparadas para el cambio, sino que deben liderar esos cambios. Por eso creamos el Cuidalab. No me imagino cómo será la profesión dentro de 20 años, más aún con las amenazas que se ciernen sobre nosotros.

–¿En cualquier caso, será diferente?

–Si seguimos aquí será porque habremos sido capaces de liderar los cambios que necesitan nuestros sistemas de atención, que impulsemos los cambios y no nos limitemos a reaccionar. Es un reto que debemos asumir y en el que debemos proponer modelos innovadores y sostenibles para el cuidado de personas y comunidades.

–¿Por qué decidió estudiar enfermería?

–En mi casa siempre me orientaron al mundo de la salud y yo siempre tuve tendencia a ayudar a las personas más frágiles y vulnerables. Más adelante estudiando descubrí la profesión como tal, que era una desconocida para mí, y que fue lo que me enganchó.