El calor tiene múltiples efectos en nosotros. Sudamos, necesitamos hidratarnos continuamente, nos sentimos más cansados, dormimos peor... Además, las altas temperaturas tienen otra molesta consecuencia en nuestro organismo, la retención de líquidos, algo muy incómodo para quien sufre esta hinchazón habitual sobre todo en las piernas y los pies, provocando un cansancio y una molestia que en ocasiones puede amargarnos las vacaciones.

Tal y como señala TK Home Solutions, el calor excesivo influye en estos problemas circulatorios, pero conviene saber que el sedentarismo - estar mucho tiempo en la misma postura sin moverse -, los cambios hormonales - como el embarazo, la menstruación o la menopausia - la dieta que seguimos y ciertas enfermedades - diabetes, problemas renales o cardíacos - también pueden agravar o provocar una retención de líquidos.

Para evitarlo y disfrutar a tope de las vacaciones, toma nota de unos sencillos consejos que te ayudarán a deshinchar tus piernas, pies y tobillos y sentirte ligero como hacía tiempo que no te sentías:

  1. Mantén una buena hidratación. Es importante beber agua sin esperar a tener sed. Si el cuerpo no tiene suficientes líquidos, se produce una caída de la presión sanguínea, lo que al mismo tiempo se traduce en una peor circulación.
  2. Evitar las horas de mayor calor. Aproximadamente entre las 13:00 y las 17:00 horas es el periodo más caluroso en España. Puesto que las altas temperaturas son un factor de riesgo, hay que evitar estar al aire libre durante esas horas.
  3. Dieta equilibrada. El exceso de sal y otros alimentos que contribuyan a la retención de líquidos, como las bebidas alcohólicas o el café, deben quedar fuera de nuestra dieta. (Esta es la fruta perfecta para hidratarse este verano y perder grasa)
  4. Medias de compresión. Hay ciertas prendas que ayudan a mejorar la circulación de las piernas, como las medias de compresión. Aprietan suavemente para forzar que la sangre vuelva hacia el corazón.
  5. Mantenerse activo. La Organización Mundial de la Salud recomienda hacer entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada o vigorosa a la semana, incluso para aquellas personas con alguna discapacidad o enfermedad crónica. El sedentarismo favorece la acumulación de líquidos en las extremidades inferiores, al tiempo que fomenta la obesidad. Quienes permanezcan mucho tiempo en la misma posición (por ejemplo, trabajando de pie) deben mover las articulaciones y los músculos de las piernas regularmente. Puede ser suficiente con caminar un poco cada treinta minutos o una hora, a fin de que la circulación vuelva a funcionar correctamente.
  6. Reposar con las piernas en alto. Es útil descansarlas y mantenerlas ligeramente elevadas durante unos 15 o 20 minutos, para así favorecer el retorno de la sangre hacia el corazón. Las personas que trabajen sentadas pueden beneficiarse de usar un reposapiés que permita tenerlas un poco en alto.
  7. Masajes. Además de ser muy agradables, ayudarán a deshinchar la zona y a impulsar la circulación. Son especialmente útiles con cremas u otros productos hidratantes que aporten frescor. Este consejo es especialmente importante en el caso de las personas con problemas de movilidad.