Si se quiere perder grasa y adelgazar, ¿hace falta morirse de hambre? ¿hay que sufrir la gota gorda? ¿me van a estar sonando las tripas sin parar? Nada de eso es necesario. Es más, sería contraproducente: una dieta equilibrada, mesurada y completa es la clave para perder peso.

Los expertos en nutrición y ejercicio siempre resaltan la enorme importancia de la alimentación. Quizás haya que eliminar del todo o casi por completo algunos productos de nuestros hábitos alimenticios, pero hay muchas cosas que pueden entrar en la dieta. Muchas más de las que se puede imaginar alguien antes de comenzar el reto de quitarse esos kilos de más.

Las dietas radicales no funcionan y las dietas milagro no son un milagro. Simplemente hay dos conceptos: constancia y disciplina. Y una máxima: no morir en el intento. Pasar hambre es contraproducente, tanto como atiborrarse de comida hasta no poder más. Por eso, muchos nutricionistas marcan en su plan cinco comidas saludables al día, incluyen un tentempié a media mañana y una merienda por la tarde, con protagonismo de la fruta.

Igualmente, la verdura siempre tendrá una importancia capital en la dieta. Pero no hay que olvidarse jamás de la proteína y de los hidratos de carbono. Estos dos últimos serán unos aliados muy importantes a tener en cuenta, sobre todo si la dieta viene acompañada de rutinas de ejercicio.

Y aquí llega otro punto clave: la dieta sola no es suficiente al igual que el ejercicio solo tampoco lo es. Alimentación y tener actividad deben ir de la mano para conseguir el déficit calórico que le dirá a nuestro cuerpo que queme grasa. Eso sí, un déficit mesurado y ligero, sin barbaridades.

¿Qué plato es el modélico para incluir en mi dieta? ¿Qué productos debo comprar en el supermercado para mi dieta?

Hay un diagrama, con forma de plato, que explica de forma muy gráfica lo que sería el menú perfecto para una comida de una dieta saludable. "Plato inteligente", es la denominación que hace la cuenta "recetas sanas y ricas" de Instagram.

En el mismo se aprecia que la mitad del plato la ocuparían los vegetales o ensalada. La otra mitad se dividiría entre proteína y carbohidratos. Habría que elegir una proteína o un carbohidrato para el plato.

Ente las proteínas, pescado, pollo, carne, atún, clara de huevo... Y entre los carbohidratos, arroz, frijoles, patata, pasta...

Con este sencillo diagrama en forma de plato uno puede diseñar el menú perfecto para cumplir con la dieta.