Hay alternativas para no tener una epidemia química bajo el fregadero: cómo limpiar "como hacían las abuelas"

El responsable de "Hogar sin tóxicos" recomienda limpiar "como hacían las abuelas": limón, vinagre y bicarbonato

Una epidemia química debajo del "bañal"

Una epidemia química debajo del "bañal"

Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Un complejo cóctel de sustancias tóxicas disfruta de un espacio privilegiado en la inmensa mayoría de nuestras casas: productos de limpieza, ambientadores, desengrasantes, quitamanchas... Se habla ya de epidemia química. Pero, ¿cómo nos afecta a la salud? Responde a LA NUEVA ESPAÑA Carlos de Prada, responsable de la iniciativa "Hogar sin tóxicos", Premio Global 500 de la ONU y Premio Nacional de Medio Ambiente.

"Aunque con frecuencia hay personas que piensan que el riesgo principal de los productos de limpieza son cosas como las intoxicaciones agudas por ingerirlos, o por una sobreexposición muy intensa a una serie de emanaciones, lo cierto es que también deben preocupar los efectos, con frecuencia menos evidentes pero no menos importantes, que pueden derivarse en algún caso de la exposición a concentraciones más bajas, pero a largo plazo, a una serie de contaminantes químicos", manifiesta.

Agrega al respecto: "La ciencia ha asociado la exposición a numerosas sustancias, algunas de las cuales pueden estar presentes en diversos productos de limpieza, con incrementos de riesgo de padecer algunos problemas de salud. Se han realizado algunas investigaciones interesantes, por ejemplo, aquellas que han mostrado excesos de riesgo de padecer problemas respiratorios como el asma en trabajadores del sector de la limpieza".

De Prada ofrece algunos consejos para evitar los tóxicos en el hogar.

Ambientadores: "Si hay un olor que desagrada, siempre es mejor buscar la fuente de ese olor y eliminarla antes que tratar de camuflarla con un olor sintético. Cosas como ubicar bandejas con bicarbonato pueden absorber olores; y situar recipientes con plantas aromáticas o hervir agua con canela u otras especias puede difundir olores más gratos. Una buena ventilación puede ayudar también", apunta.

Limpieza: Hoy en día, en una casa se pueden emplear una larga lista de productos diferentes, desde multiusos a limpiasuelos, limpiacristales, quitamanchas... Con ello, sentencia De Prada, podemos estar introduciendo en el hogar centenares de sustancias químicas diferentes que no sabemos cuáles son, ya que las etiquetas apenas informan de la composición. "Hay riesgos muy evidentes, como, por ejemplo, los de dejar los productos al alcance de los niños y que estos puedan ingerirlos, o los de mezclar algunos de estos productos, como sucede con la lejía y el amoniaco, lo cual puede generar gases tóxicos de cloraminas. Pero hay riesgos más sutiles. Un caso es el revelado por estudios de la Agencia de Protección Ambiental de California que mostraban que el uso de ciertos productos de limpieza convencionales en espacios cerrados puede elevar las concentraciones de formaldehído, una sustancia perjudicial. Pero son muchas más las sustancias preocupantes que podemos estar liberando en el ambiente interior de forma innecesaria", advierte.

"Olor a limpio": "Hay quien confunde el ‘olor a limpio’ con el olor a química sintética, cuando realmente lo limpio no tiene por qué tener tal olor. También parece que tuviera que limpiarse el suelo de algunas casas como si fuese un quirófano, como si se fuera a comer sobre el mismo suelo, por ejemplo. De hecho, hay alergólogos que han llegado a exponer la llamada ‘teoría de la higiene’, la creación de espacios ultraasépticos que pueden haber influido negativamente en el desarrollo del sistema inmunológico", recalca el experto.

Alternativas. A juicio de Carlos de Prada son tres, basadas todas ellas en "el uso de la facultad racional". "La primera y más moderada es la de si se siguen usando productos convencionales, plantearse si es realmente necesario usar tantos productos diferentes y en ciertas cantidades, o si es mejor reducir tanto el número de ellos como la cantidad que se aplica. Usar solo lo que se vea como realmente esencial. Además de tomar precauciones como, por ejemplo, ventilar correctamente cuando se empleen y, por qué no, en algún caso, protegerse con guantes y mascarilla si ello es indicado. También evitar aspirar aerosoles", manifiesta. La segunda, recomienda Carlos de Prada, es optar por algunos productos de limpieza de venta en eco-tiendas que prescinden del uso de algunas sustancias dañinas. "Finalmente, es probable que para muchas cosas de la casa realmente bastase recurrir a lo que hacían nuestras abuelas, que muchas veces limpiaban con cosas como el vinagre, el bicarbonato o el limón. O con jabones más naturales", concluye el experto a nivel mundial en temas medioambientales, que desde la iniciativa "Hogar sin tóxicos" tiene como reto denunciar situaciones de riesgo provocadas por las sustancias tóxicas presentes en los más diversos productos de uso cotidiano y proponer alternativas.

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