El HUCA cumple diez años: la gran factoría sanitaria de Asturias entra en la madurez

El complejo sanitario cumple una década como la mayor empresa de Asturias, dotada de alta cualificación y tecnología

El reto inmediato es resolver los problemas de salud menores con la misma solvencia que los graves

El HUCA cumple diez: la gran factoría sanitaria de Asturias entra en la madurez

El HUCA cumple diez: la gran factoría sanitaria de Asturias entra en la madurez

Pablo Álvarez

Pablo Álvarez

El 14 de junio de 2014 entraba en servicio la nueva sede del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) emplazada en La Cadellada (noreste de Oviedo). En esos mismos terrenos, justo 80 años antes (1934) había empezado a funcionar el Hospital Psiquiátrico, que más que un centro sanitario llegó a ser una hacienda casi autosuficiente.

Concebido inicialmente para unos 300 enfermos, el Psiquiátrico de Oviedo llegó a albergar 1.400. En los años 50 y 60 del siglo pasado, fruto de la inmigración a Asturias, el flujo de ingresos aumentó de manera abrupta. Los últimos usuarios abandonaron el recinto poco antes de la entrada de las excavadoras que habían de preparar la llegada de la gran apuesta sanitaria del Principado para el siglo XXI.

Los hechos avanzaron con una lentitud exasperante. Nada nuevo en Asturias. Si la Variante ferroviaria de Pajares tardó en hacerse realidad 44 años (1979-2023), el nuevo HUCA tuvo una gestación de 28 vueltas completas de la Tierra alrededor del Sol. La idea de un edificio de nueva planta se esbozó primeramente en marzo de 1988, cuando a José Simón, a la sazón director general del Insalud, le presentaron un proyecto de reforma de la Residencia Sanitaria Nuestra Señora de Covadonga –parte integrante del viejo HUCA en el barrio de El Cristo– que costaba 6.217 millones de pesetas (algo más de 37 millones de euros). La Cadellada fue la ubicación planteada por Juan Luis Rodríguez-Vigil, por entonces consejero de Sanidad del Principado y más tarde presidente del Gobierno regional.

La crisis económica de principios de los años 90 arrumbó el ambicioso plan en el baúl de los deseos frustrados. Con la llegada del PP al Gobierno central (1996), Francisco Álvarez-Cascos (vicepresidente del Ejecutivo) instó al Ministerio de Sanidad a efectuar una reforma profunda del viejo HUCA. El Gobierno regional de Sergio Marqués, enfrentado con Cascos, apostó por un hospital nuevo sobre la misma parcela de El Cristo. El PSOE continuó reclamando un recinto de nueva planta en los terrenos de La Cadellada.

Los socialistas retornaron al Gobierno de Asturias en 1999. El 1 de enero de 2002, el Principado asumió las competencias en materia sanitaria. Vicente Álvarez Areces, presidente regional entre 1999 y 2011, situó el nuevo HUCA como prioridad irrenunciable, como uno de los ejes fundamentales de su acción política. Su tenacidad fue determinante.

La demolición del Hospital Psiquiátrico comenzó en abril de 2003 y las obras del nuevo HUCA se iniciaron el 7 de junio de 2005. El plazo otorgado para su construcción, 54 meses, fue rebasado con creces. La consecución de un préstamo del Banco Europeo de Inversiones (BEI) de 165 millones de euros permitió ejecutar las actuaciones sin mayores sobresaltos. El Estado aportó 72 millones debido a que el Instituto Nacional de Silicosis, que formaba parte del proyecto, daba servicio al conjunto de España.

La obra civil se licitó en casi 267 millones de euros, se adjudicó en 205,3 y tuvo un coste final –después de dos modificados– de 295,8 millones de euros. Si se suman el equipamiento, la informatización y la urbanización del entorno, es posible que la factura total ronde los 500 millones, pero esta cifra nunca ha tenido marchamo oficial.

El edificio fue diseñado por los arquitectos Juan Navarro Baldeweg y Ángel Fernández Alba, quienes un tiempo más tarde quedaron desligados de la construcción, que fue llevada por la empresa pública Gispasa –constituida con este fin– con el apoyo de la Consejería de Salud, el Servicio de Salud del Principado (Sespa) y los sucesivos equipos de dirección del HUCA.

Finalmente, el recinto de La Cadellada entró en servicio el 14 de junio de 2014, hoy hace diez años. El barrio ovetense de El Cristo aún no se ha recuperado del cierre del viejo recinto hospitalario que albergó entre 1961 y 2014.

Con cerca de 1.000 camas disponibles, el HUCA es una infraestructura cuyos consumos de agua, electricidad o gas equivalen a los de una ciudad de unos 15.000 habitantes. Se trata del mayor centro de trabajo de la región: a día de hoy roza los 7.000 efectivos (500 más que hace un lustro), buena parte de ellos altamente cualificados. Su presupuesto anual ronda los 700 millones de euros. Su entorno natural es la envidia de tantos centros sanitarios que están incrustados en el casco urbano.

No obstante, no todo lo que se refiere al nuevo HUCA es vino y rosas. Al igual que el resto de la red sanitaria pública, la situación de las listas de espera en el complejo hospitalario ovetense es manifiestamente mejorable. El hospital suele ser muy eficaz en la resolución de problemas de salud graves y acuciantes (tumores, trasplantes, cirugías muy complejas, tratamientos de vanguardia muy caros...), pero a menudo lo es mucho menos ante situaciones más banales cuya prevalencia aumenta de manera incesante en una población envejecida. Ahí están las prolongadas demoras en áreas como traumatología, oftalmología, dermatología o cirugía general.

El HUCA tiene desde siempre un doble cometido que cumplir: el de gran hospital para procesos terapéuticos de enorme calado; y el de hospital comarcal para un área sanitaria, la IV, que comprende Oviedo y otros 22 concejos, de unos 326.000 habitantes. Esta doble identidad es fuente de contrapuntos de difícil resolución.

En el último ranking nacional de hospitales publicado, el HUCA figura en el puesto 16º, tras una mejora paulatina. No es que ese estudio deba ser considerado un dogma, pero es tomado como referencia orientativa. Y lo que dice es que ocho servicios del HUCA se sitúan en la élite sanitaria española. Se trata de cirugía plástica (octavo puesto), cirugía maxilofacial (décimo); otorrino (undécimo); pediatría y neumología (duodécimos de sus respectivos ámbitos); psiquiatría y medicina interna (ambos en el decimotercer puesto nacional); y reumatología (decimoquinto).

En el haber del HUCA figura, sin duda, la mejora continuada de su dotación tecnológica. En los últimos tiempos ha incorporado la cirugía robótica y las revolucionarias terapias CAR T para algunos tipos de cáncer. Muchos de sus profesionales están situados en la vanguardia de sus respectivas disciplinas y aportan innovaciones relevantes. La actividad de donación y trasplante de órganos está a la cabeza del país. La actividad investigadora se consolida en colaboración con la Fundación para la Investigación y la Innovación Biosanitaria (FINBA) y el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA), ubicados en el mismo recinto de La Cadellada.

Un espaldarazo de gran envergadura para el HUCA ha sido su papel en la pandemia del covid-19. Sus instalaciones oxigenadas, amplias y versátiles permitieron dar, de marzo de 2020 en adelante, una respuesta al coronavirus mucho más efectiva de la que hubiera sido posible en el antiguo recinto. Baste señalar que el gimnasio de rehabilitación y una zona de vestuarios pudieron ser transformados en unidades de cuidados intensivos en un plazo muy breve.

El HUCA en cifras

El Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) es el mayor centro de trabajo de toda la región. En el momento actual da empleo directo a cerca de 7.000 trabajadores de 52 categorías (y dentro de los médicos existen un total de 49 especialidades, casi todas las que están regladas a nivel nacional). Hace cinco años, la plantilla era menor en unos 500 trabajadores. Tiene 994 camas y 28 quirófanos funcionantes. Registra un promedio diario de 105 ingresos, 75 intervenciones quirúrgicas, 4,8 partos, 264 tratamientos en hospital de día oncológico, 2.100 consultas, 477 urgencias, 238 TC (escáneres), 88 resonancias, 210 ecografías, 85 mamografías, 38 colonoscopias y 32 gastroscopias. El año pasado, en el HUCA se practicaron 122 trasplantes de órganos: 79 de riñón, 29 de hígado y 14 de corazón. El edificio tiene una superficie total de casi 200.000 metros cuadrados y dispone de 68 ascensores.

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