"Sin las enfermeras se para el mundo"

Las supervisoras del HUCA reivindican el papel de la categoría: "Son muy necesarios equipos multidisciplinares con la enfermera trabajando en sinergia con los médicos"

Supervisores de enfermería del HUCA. De izquierda a derecha, Antonio Martínez, Isabel Santín, Yolanda Díaz Alonso, Fermina Menéndez, Ana Isabel López Arango, María José Tuero, Carmen Mosquera González, Noelia García Argüelles e Inma Fernández.

Supervisores de enfermería del HUCA. De izquierda a derecha, Antonio Martínez, Isabel Santín, Yolanda Díaz Alonso, Fermina Menéndez, Ana Isabel López Arango, María José Tuero, Carmen Mosquera González, Noelia García Argüelles e Inma Fernández. / Fernando Rodríguez

El trabajo de las enfermeras y enfermeros es un eje esencial de la sanidad, aquello que vertebra un servicio básico y muy necesario: la salud pública. Como el cemento que une los ladrillos del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), bien conocido por los asturianos, el desempeño de las tareas de enfermería es el pegamento fundamental y multidisciplinar sin el que la sanidad se quedaría coja. Quizá sea la flexibilidad, esa capacidad inherente a la profesión, lo que al mismo tiempo le confiere la robustez y resistencia con que hacen frente al paso del tiempo, incorporando nuevas tecnologías y adaptándose ante situaciones límite como las que se vivieron durante la pandemia de coronavirus.

"Si las enfermeras nos plantamos se para el mundo", indica Carmen Mosquera, supervisora de enfermería del área quirúrgica. "Sin las enfermeras no se podría mantener la calidad de los cuidados", reafirma Inma Fernández, coordinadora de enfermería del área de salud mental del HUCA. Una idea que comparte su compañera Noelia García, responsable del área de imagen: "La enfermería hace una labor muy importante; es la continuadora de los cuidados y, junto con el personal técnico, un pilar básico; sin ella, no habría sanidad". Es por ello que la colaboración entre los distintos equipos profesionales hace que los engranajes encajen y funcionen con la perfección de un reloj suizo.

"Trabajamos con aparataje, y no es sólo poner en marcha la maquinaria, sino hacer los controles, los calibrajes... Para ello, el personal técnico es imprescindible. A día de hoy, es muy necesario poner en valor equipos multidisciplinares donde la enfermera es parte fundamental trabajando en sinergia con los médicos, de la especialidad que sean, y con el resto del personal: técnico, de apoyo, administrativo...", cuenta García.

Desde el trabajo de los celadores hasta el del cirujano más experimentado, todos forman parte de este enorme tablero de ajedrez, y no se puede desdeñar ninguna pieza. Lo sabe bien María José Tuero, responsable del área de coordinación de celadores: "Sin ser personal sanitario, somos necesarios en todo el funcionamiento del hospital. A la hora de la atención del paciente, ya sea abordar cualquier función o tarea, el primer eslabón necesario es siempre el celador". Y es que sus funciones varían según el área de actuación. "En hospitalización, el trabajo es de apoyo, de colaboración a la hora del aseo, de la movilización de los pacientes o para trasladarlos hasta las distintas pruebas o consultas. El área quirúrgica es muy especial, porque el celador debe tener un conocimiento de todos los aparatos y debe saber cómo colocar al paciente, con las distintas posiciones quirúrgicas que hay, que son muchas porque hay muchas especialidades. En el área de urgencias las funciones son totalmente distintas, porque tienen un primer contacto con un paciente que aún no está valorado, con lo cual se enfrentan a muchas situaciones difíciles. Tenemos que ser transversales", explica Tuero.

Si no hubiese enfermeras no se podría mantener la calidad de los cuidados sanitarios

La enfermería es, sin duda, una profesión para la que son indispensables empatía y templanza. "Para nosotras, el reto más importante en los inicios de esta etapa en el nuevo HUCA fueron las visitas de los padres", señala Yolanda Díaz, responsable de enfermería en la UCI pediátrica. Y es que "en el viejo HUCA las visitas estaban restringidas a unas horas, pero ahora están abiertas las 24 horas, lo que es muy positivo pero, como es lógico, los padres muchas veces están preocupados y esa también es nuestra labor, ser su paño de lágrimas, contestar a todas las preguntas que surjan y, si no, es posible trasladarlas para que llegue la respuesta", agrega Yolanda Díaz.

Adaptarse a un nuevo modelo de trabajo, en un entorno también novedoso y tras un traslado exprés, fueron tres retos que superaron con nota. Y después llegó el covid. "Siempre recordaré el momento en que empezamos a ocupar las camas de la UCI Pediátrica con adultos. Una vez me llamó un señor y me dijo: ‘Esta noche oí llorar niños, debo de estar volviéndome loco’. Yo le expliqué la situación y, con un nudo en la garganta, me preguntó si aquí sabríamos tratarle bien. Le cuidamos perfectamente, pero para ello tuvimos que formarnos y actuar", rememora Díaz.

El HUCA es un hospital muy vivo, durante el covid montamos una UCI en el gimnasio

El covid transformó el hospital, que también emplazó una UCI improvisada en el gimnasio de rehabilitación fisioterapéutica. "El HUCA es un hospital muy vivo, la tecnología avanza a pasos agigantados y en eso somos punteros. En el momento de la pandemia no era necesario tener un espacio tan grande para fisioterapia, pero sí las camas de ingreso hospitalario. Así que nos pusimos manos a la obra y en cuestión de días estaba todo montado", cuenta Antonio Martínez, responsable de recuperación funcional del área sanitaria IV.

La construcción de un edificio tan grande, pero interconectado, ha propiciado un sentimiento de pertenencia que en las instalaciones anteriores no estaba tan presente. "La idea de comunidad que tenemos es más fuerte ahora, una sensación que se empezó a construir con la situación y estructura de este hospital nuevo, que es mucho más dinámico y ágil y permite la colaboración entre equipos. Es lo que hace falta: avanzar hacia un trabajo interdisciplinar y polifacético", sostiene Isabel Santín, supervisora de enfermería de la UCI de pacientes cardiológicos.

Tan importante como la adaptación de los espacios es el de los distintos campos sanitarios. Y el de urgencias tampoco se puede quedar atrás. "Tener material puntero es clave para atender a los pacientes, especialmente en situaciones de riesgo", enfatiza Fermina Menéndez, una de las supervisoras del servicio de urgencias de adultos.

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