Juanete, ese inquilino molesto (y doloroso) del pie
Los traumatólogos del HUSA y del Hospital de Avilés realizan al año un centenar de cirugías por Hallux valgus, deformidad ósea que llena también las consultas de podología

Juanete, ese inquilino molesto (y doloroso) del pie / LNE

Llega la Navidad y, quien más y quien menos, ya tiene pensado el vestuario que lucirá en estas fechas de celebración: el tacón figura las más de las veces entre los complementos. Estas plataformas hacen ganar unos centímetros en altura y estilizan la figura. El "pero": los tacones pueden desencadenar diferentes problemas de salud, sobre todo si su uso es continuado, según los expertos. Una investigación de la Universidad Rey Juan Carlos demostró que los zapatos de tacón alto (más de tres centímetros) provocan una de las deformidades más frecuentes del pie, el "hallux valgus", conocido comúnmente como juanete. Esta deformidad ósea lleva cada día a numerosas personas a podólogos y centros de salud. También al quirófano.
En cifras: solo en el área sanitaria avilesina se realizan alrededor de un centenar de operaciones de juanete al año, un porcentaje importante en la Fundación Hospital de Avilés y el resto en el Hospital Universitario San Agustín. El perfil del paciente: mujer de entre 50 y 70 años, precisan los especialistas. ¿La causa? El tacón, aunque no es la única.
El hallux valgus se forma normalmente por la combinación de varios factores y, a veces, por varias causas simultáneas: "Por un lado, la predisposición genética, alteraciones biomecánicas o nuestra forma del pie, como un pie plano, una pronación excesiva, laxitud ligamentosa o si padecemos alguna enfermedad reumática o neuromuscular", explica la castrillonense Laura Cala, doctora en Podología por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
El desarrollo del juanete es un proceso que inicialmente comienza porque fallan los "estabilizadores" de la articulación del primer dedo (la cápsula articular, los ligamentos…). Es decir, los tejidos blandos que rodean la articulación metatarsofalángica van perdiendo su función, lo que provoca o favorece que la cabeza del primer metatarsiano se desplace hacia el interior o zona medial y rote, y que el dedo se desplace hacia el lateral o hacia los dedos menores. "Los tejidos de la zona lateral de la articulación se contraen, se subluxan los sesamoideos y se forma la prominencia ósea o ‘buzón’, que es el bulto que vemos y conocemos como juanete", detalla.
El resultado: una articulación deformada que no funciona correctamente y que ocasiona que otras zonas del pie trabajen en exceso, sobrecargándose. "Este es el motivo por el que algunos pacientes dicen que el juanete no les duele, pero presentan los dedos en garra o sufren metatarsalgias o hiperqueratosis en la zona central del antepié, o callos entre los dedos. Hay otro juanete menos conocido pero muy habitual, el juanete de sastre, que es la misma patología pero en el quinto dedo, y las causas son las mismas. Son procesos que llevan a otros problemas que van apareciendo en cadena", agrega.
¿Y hasta qué punto afecta el tacón? "El uso prolongado de un zapato inadecuado para nuestro pie –puntera estrecha y tacón– puede favorecer o mantener la progresión del hallux valgus y es uno de los pocos factores que nosotros, en nuestra casa, podemos modificar. El calzado influye en función de lo que se use. Poner un tacón un día en una boda o el día de Nochevieja no va a producir un juanete porque el efecto no es inmediato, aunque posiblemente provocará dolor si ya lo tienes. Pero usar de manera habitual zapatos de horma estrecha, con puntera triangular o con tacón sí ayuda a desencadenar o agravar el problema, ya que mantiene la desviación del primer dedo hacia el lateral, empeorando además otras alteraciones como los dedos en garra o las metatarsalgias", recalca la especialista castrillonense.
Debido a que se trata de una deformidad progresiva, es casi el principal motivo de consulta en adultos entre los 40 y los 70 años, debido a años de sobrecarga mecánica. Su prevalencia llega casi al 90 por ciento en mujeres mayores de 45 años. El consejo, en boca de Laura Cala: "Zapato con puntera redondeada, ancho y de materiales flexibles para que no aprieten en la zona del bunion. Es una suerte que hoy en día se hayan puesto de moda las zapatillas y que cada vez la gente conozca más el calzado de horma respetuosa, que es mucho más anatómico que los zapatos tradicionales". "Con respecto al tacón, en general para el hallux valgus, mejor cuanto menos tacón y, si debe llevarse un poco, que sea lo más bajo, ancho y estable posible", recomienda.
Cuando el juanete está asociado a una alteración mecánica, también se pueden usar plantillas a medida para corregir o minimizar esa postura del pie, incluso después de haberlo operado. "Si no se corrige la causa mecánica que ha provocado el juanete, hay probabilidades de que vuelva a originarse, aunque se haya operado", advierte Cala.
También se pautan ejercicios para fortalecer músculos específicos o estiramientos, por lo que es recomendable visitar también a fisioterapeutas. En estadios iniciales suelen ser eficaces los separadores y las férulas nocturnas. Laura Cala recomienda dejarse asesorar por un profesional para la compra de estos productos.
Por otro lado, existen técnicas algo más invasivas sin llegar a ser cirugía: terapias antiinflamatorias o regenerativas, como infiltraciones cuando existe bursitis o una movilidad muy dolorosa. "Podemos infiltrar corticoide para reducir dolor e inflamación, hialuronato para mejorar la movilidad articular y disminuir fricciones óseas… o aplicar otras terapias regenerativas como el plasma o PRP. En este campo, la medicina y la podología están avanzando para innovar y mejorar los tratamientos", señala.
Todos estos tratamientos conservadores sirven para reducir los síntomas –es decir, el dolor– y mejorar la biomecánica y función del pie, pero no corrigen la deformidad. Se proponen a pacientes en estadios iniciales, o bien a quienes no pueden o no desean operarse. "Pero es cierto que, para corregir la desviación del dedo y la deformidad del hueso, la solución definitiva es la quirúrgica", explican. Y además de los traumatólogos, también hay podólogos expertos en cirugía "que son verdaderos fenómenos operando juanetes tanto por cirugía abierta como por mínima incisión".
Así pues, tacón sí, pero con moderación.
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