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¡No me fumes! Esta información que afecta a tus pulmones (y tu bolsillo) te ayudará a dejarlo...

Una persona iniciada a los 18 años y que consuma un paquete al día, al cumplir 58 años habrá fumado alrededor de 300.000 cigarrillos y gastado unos 80.000 euros

¡No me fumes!

¡No me fumes!

Pere Casan Clarà

Pere Casan Clarà

Pere Casan Clarà es catedrático de Medicina jubilado

Reconozco de entrada que el título no es original. Con las mismas palabras, pero con diferente intención, fue utilizado por Marcelino M. González en un artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el 4 de marzo de 2010, para resaltar el conflicto previsible entre fumadores y no fumadores, a partir de la entrada en vigor de la Ley 42/2010 de 30 de diciembre, por la que se modificaba la Ley 28/2005 de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco.

Quince años más tarde, podemos afirmar que esta regulación ha sido perfectamente aceptada por la población y que, a fecha de hoy, consideraríamos un disparate que alguien fumara en el interior de un hospital, la mesa de un restaurante o en la barra de un bar. Algo parecido ocurrió con la ley de 1992, que obligaba al uso de casco a todos los motoristas, tanto en ciudad como en carretera. Debemos recordar que, con la aplicación estricta de esta ley, se redujo notablemente el número de donantes de órganos por accidentes de tráfico. Se trata, pues, de entender que, para que algo sea aceptado, muchas veces es necesario que la información se transmita a la generación siguiente (educación, tradición y memoria colectiva) y que ésta lo encuentre como algo absolutamente normal.

Con este mismo espíritu, esperamos con gran interés la publicación de la nueva ley antitabaco (actualmente estancada entre el Consejo de Ministros y el Parlamento). Esta ley ampliará la anterior y regulará los espacios libres de humo (terrazas, vehículos, zonas deportivas y educativas), equiparará los cigarrillos electrónicos y el tabaco tradicional, prestará especial atención a los menores de edad y esperemos que al denominado "empaquetado neutro", limitará los puntos de venta y aumentará los impuestos derivados. El objetivo es que el "no me fumes" esté presente en la mayoría de cosas diarias de la vida y podamos asistir a una próxima generación completamente libre de las consecuencias del tabaco.

Únicamente para mencionarlas, las principales repercusiones del tabaquismo son las diversas enfermedades relacionadas con el hábito, especialmente las del ámbito respiratorio y cardiocirculatorio. En Asturias se diagnostican diariamente dos casos nuevos de cáncer de pulmón y la prevalencia de la denominada enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es de las más altas de España (17 por ciento). El tabaco se relaciona, además, con otros diferentes tipos de cáncer (laringe, vejiga, boca, faringe, esófago, estómago, riñón, hígado, páncreas, colon, útero, mama...) y, como decía, es una de las causas del infarto de miocardio y de los problemas circulatorios arteriales. Si repartimos los 5,6 trillones de cigarrillos/año que se fuman en el mundo, por los aproximadamente 8.200 millones de personas de la población mundial (sin límites de edad), nos corresponde el promedio de un paquete por cada persona y semana. No es desdeñable el coste económico que representa ser fumador. De esta forma, una persona que haya iniciado el hábito a los 18 años y consuma un paquete de tabaco al día, al cumplir los 58 años habrá fumado alrededor de 300.000 cigarrillos y gastado unos 80.000 euros. Todo ello, sin computar el gasto en cuidados de salud que habrá añadido a este despilfarro.

En un artículo reciente, publicado en la prestigiosa revista médica "British Medical Journal" (Ebikeme Ch. BMJ 2025 ; 391 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.r1939), se llama la atención sobre la intensa entrada en el mercado británico de los cigarrillos electrónicos y diferentes tipos de vapeo. Bajo el paraguas de ser utilizados como terapia para la deshabituación tabáquica, permitían iniciar a los adolescentes en el uso de los cigarrillos convencionales. El autor hace una revisión histórica de las diferentes leyes que se han promulgado en Reino Unido para reducir el consumo de tabaco. Desde un libro editado por el Colegio de Médicos de Londres en el año 1962 y que se titulaba "Smoking and health", hasta la tercera versión, propiciada por el mismo Colegio en 1983 y que denominaron "Health or smoking", pasaron 21 años. Los suficientes para cambiar el orden de las palabras y para sustituir la conjunción "y" por la "o". El mensaje es evidente: ustedes pueden elegir, y si quieren mantener la salud deben forzosamente abstenerse de fumar. Y fumar activamente es muy dañino, como también lo es para los denominados fumadores pasivos, o para el tabaco de tercera mano. Hagamos nuestro el eslogan mundial que pide disfrutar de una próxima generación sin humo, y digamos alto y fuerte: "Por favor, ¡no me fumes!".

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