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Santiago Fernández, científico: "La tinta de los tatuajes afecta al sistema inmune durante años, pudiendo desencadenar cáncer"

El gallego, que lidera el grupo de Infecciones e Inmunidad del Instituto de Investigación Biomédica, ha publicado un estudio pionero sobre el riesgo de los tatuajes

¿Qué riesgos para la salud tienen los tatuajes?

¿Qué riesgos para la salud tienen los tatuajes? / EFE/ Rodrigo García

Santiago Fernández González es gallego, de Vilanova de Arousa, y lidera el grupo de Infecciones e Inmunidad del Instituto de Investigación Biomédica, vinculado a la Universidad de Suiza (USI). Por primera vez este equipo científico ha demostrado, tras años de estudio, que la tinta de los tatuajes no queda solo en la piel, sino que llega hasta el sistema inmune, pudiendo desencadenar enfermadades tan graves como el cáncer.

La razón está en que la tinta llega hasta los ganglios linfáticos, acumulándose ahí. Y en esos ganglios es donde precisamente está presente el sistema inmune, que trata de eliminar la tinta, pero no puede. Ello provoca una reacción: inflamación. El problema es que esta inflamación se acaba volviendo crónica, un proceso asociado con patologías como el cáncer. 

Tatuajes solidarios en Gijón para colaborar con los animales (en imágenes)

Tatuajes solidarios en Gijón para colaborar con los animales (en imágenes) / Ángel González

El estudio, al detalle

La investigación, pionera en el mundo, fue publicada hace unas semanas en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciencies". El estudio abre la puerta a nuevas investigaciones enfocadas en la posible relación entre los tatuajes y otros problemas de salud como el cáncer o las enfermedades autoinmunes. El grupo analizó cómo se transporta la tinta por el cuerpo utilizando modelos de ratones y personas tatuadas durante siete años, contando con colaboración internacional de otros 12 entidades y financiada por organizaciones del país helvético.

Así viaja la tinta de los tatuajes

La investigación ha descubierto que, una vez realizado el tatuaje, la tinta viaja rápidamente a través de la linfa y, en cuestión de horas, se acumula en grandes cantidades en los ganglios linfáticos, unos órganos fundamentales del sistema de defensa del cuerpo. En estos órganos, unas células inmunitarias llamadas macrófagos se encargan de la captura activa de todos los tipos de tinta testados en el estudio.

Respuesta inflamatoria

La captura de la tinta por estas células desencadena una respuesta inflamatoria que presenta un componente doble: por un lado, tras la llegada de la tinta al nódulo comienza una fase aguda que persiste aproximadamente durante los dos días posteriores a la realización del tatuaje, seguida de una fase crónica que puede llegar a durar incluso años después de la realización del mismo. Esta fase es la realmente preocupante ya que produce el agotamiento del sistema inmune, lo que supone una mayor susceptibilidad a enfermedades infecciosas o al cáncer.

El estudio también halló que los macrófagos no pueden digerir la tinta capturada como sí ocurre en el caso de otros patógenos, por lo que estas células entran en una fase de muerte celular que es más pronunciada en los tatuajes realizados con tinta roja, y negra sugiriendo una mayor toxicidad de estos colores. La tinta queda por tanto atrapada en los ganglios en un ciclo de captura y muerte celular que merma las capacidades defensivas del sistema inmune de una forma continuada.

Efectos en la vacunación

El estudio ha observado que la vacunación de ratones tatuados generaba un nivel de anticuerpos mucho menor a los esperados. Este efecto esta probablemente asociado con la función deficiente de las células del sistema inmune que permanecen asociadas a la tinta durante largos períodos de tiempo.

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