Tomar aceite de pescado y dormir más de seis horas: las claves de un estudio que revela cómo combatir el estrés
Los hábitos saludables, desde la alimentación al deporte diario, ayudan a fomentar la "flexibilidad psicológica" y adaptar las emociones a las situaciones cambiantes del día a día de forma equilibrada

Candela Rodríguez
Una nueva investigación de la Universidad de Binghamton (Estados Unidos) ha demostrado que los hábitos saludables fomentan la "flexibilidad psicológica" que permite controlar el estrés, según publican en el 'Journal of American College Health'.
La flexibilidad psicológica es la capacidad de adaptar los pensamientos, las emociones y las conductas a las situaciones cambiantes de forma equilibrada y constructiva. En lugar de quedarse mentalmente bloqueados ante el estrés, las personas con flexibilidad psicológica pueden tomar distancia, procesar sus emociones y responder de forma constructiva.
"Quizás conozcas a alguien que mantiene la calma bajo presión. Es esa persona que pierde un vuelo y, en lugar de entrar en pánico, se adapta con serenidad a la situación. Puede que siga sintiéndose estresada, pero es capaz de manejarlo mejor gracias a su flexibilidad psicológica", explica Lina Begdache, profesora asociada de estudios de salud y bienestar y autora principal del estudio.
"Se podría decir que son personas resilientes, pero también poseen lo que se denomina flexibilidad psicológica --puntualiza--. Son capaces de cambiar su forma de pensar sobre la situación y utilizar sus recursos cerebrales para afrontar el estrés".
Begdache y sus colegas -Jason Cherry, exprofesor adjunto de fisioterapia en Binghamton, y Alexander J. Talkachov, exalumno- realizaron una encuesta anónima a aproximadamente 400 estudiantes universitarios sobre dieta, hábitos de sueño, frecuencia de ejercicio y otros temas. Descubrieron que los hábitos saludables constantes, como el ejercicio regular y el desayuno, mejoran la flexibilidad psicológica, lo que a su vez fortalece la resiliencia mental y ayuda a las personas a afrontar el estrés.
Entre los principales hallazgos del estudio se incluyen las siguientes conclusiones:
- Desayunar cinco o más veces por semana se asocia con una mayor resiliencia a través de procesos de flexibilidad psicológica
- Las personas que duermen menos de seis horas tienden a tener menos resiliencia y menos flexibilidad psicológica
- El ejercicio, incluso de 20 minutos o más, se asocia con la flexibilidad psicológica y la resiliencia
- Tomar aceite de pescado varias veces por semana puede ayudar con la flexibilidad psicológica.
- Por el contrario, la baja flexibilidad psicológica, o rigidez en el pensamiento y el comportamiento, se asocia con malos hábitos como el consumo de comida rápida y la falta de sueño.
Begdache afirma que la flexibilidad psicológica permite a la persona "distanciarse" y utilizar los recursos de su cerebro para comprender y procesar mejor sus emociones. Además, se puede lograr mayor flexibilidad si se realizan ciertas mejoras en la dieta y el estilo de vida.
"Cuando estamos bajo estrés, sentimos que nos fusionamos con él. Vivimos el estrés. Pero la flexibilidad psicológica es como dar un paso atrás y pensar: 'Siento esto por aquello. ¿Qué puedo hacer?'. Identificar tus emociones a veces te ayuda a encontrar la solución para esas emociones", explica.
Las investigaciones previas de Begdache revelaron que las dietas de alta calidad aumentan la resiliencia, mientras que las dietas deficientes la reducen. Este estudio aporta un dato crucial: la flexibilidad psicológica es el mecanismo a través del cual la dieta y el estilo de vida influyen en la resiliencia.
"El nuevo hallazgo es que la dieta y el estilo de vida no solo te hacen resiliente por sí solos. Te ayudan a desarrollar la flexibilidad psicológica, lo que, a su vez, te convierte en una persona resiliente", concluye.
¿Qué es el aceite de pescado?
El aceite de pescado es un suplemento o alimento rico en ácidos grasos omega-3, principalmente EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico), obtenido de los tejidos de pescados grasos como el salmón, atún, sardinas y caballa. Es fundamental para la salud cardiovascular, cerebral, ocular y la reducción de la inflamación.
Se obtiene mediante el prensado de pescados azules (salmón, sardina, atún, caballa). También se puede consumir a través de complementos alimenticios.
Es importante consultar a un médico antes de tomarlo, ya que altas dosis pueden tener efectos secundarios como hemorragias.
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