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Alicia Francos Pérez, ginecóloga: "La fertilidad se cuida y se reivindica"

"Hay que celebrar la fertilidad actuando, informándonos, cuidándonos y exigiendo que la salud reproductiva ocupe el lugar que le corresponde"

Alicia Francos Pérez, ginecóloga

Alicia Francos Pérez, ginecóloga

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Alicia Francos Pérez

El 4 de junio es el Día Mundial de la Fertilidad y, por asociación, también lo es de su ausencia, la infertilidad.

No es que lo digamos los profesionales que trabajamos en la salud reproductiva, lo dice la OMS, reconociendo la infertilidad como una enfermedad, y que como tal merece prevención, información y acceso a su tratamiento.

Todos los días, acompañando a personas para quienes tener un hijo no es sencillo, nos damos cuenta de que buena parte de lo que daña la fertilidad es evitable: el tabaco y el vapeo, el alcohol, el cannabis, los anabolizantes de gimnasio, ciertos fármacos que se toman sin valorar su efecto sobre los espermatozoides, el exceso de peso.

Hace solo unos meses leíamos publicado un estudio en el que habían seguido durante años a 78.000 varones, comprobando que existía una asociación entre la mejor calidad del semen y la longevidad. No es que tener un buen semen dé esperanza de vida a los varones, sino que la calidad de nuestros gametos refleja nuestra salud: cuidar la fertilidad es, literalmente, cuidarse.

"Hace falta educación en fertilidad en las escuelas y en la sanidad pública, acceso equitativo a los tratamientos y un entorno que no penalice a quien decide ser padre o madre"

Alicia Francos Pérez

— Experta en reproducción asistida

Y luego está la edad, el factor que nadie nos cuenta a tiempo. La fertilidad femenina alcanza su mejor momento en la veintena y declina de forma marcada a partir de los 35; también la masculina se resiente con los años. No se trata de meter prisa a nadie ni de dictar cuándo formar una familia: se trata de que la gente disponga de la información para decidir con libertad, y de que existan opciones reales —como la preservación de óvulos— cuando la vida no encaja con la biología.

Por eso este día debería ser más que una efeméride. Hace falta educación en fertilidad en las escuelas y en la sanidad pública, igual que enseñamos otros aspectos de la salud. Hace falta acceso equitativo a los tratamientos, sin que dependa del código postal o del bolsillo. Y hace falta un entorno —también el laboral— que no penalice a quien decide ser madre o padre.

Celebremos la fertilidad. Pero hagámoslo actuando: informándonos, cuidándonos y exigiendo que la salud reproductiva ocupe el lugar que le corresponde. Que el próximo 4 de junio nos encuentre con menos estigma y más respuestas.

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