Dormir no siempre es una tarea sencilla. A pesar de que es una respuesta necesaria para cualquier ser vivo, muchas veces nuestros problemas, o incluso, la edad, no nos permiten descansar del tirón todas las horas que necesitamos para que nuestro sistema funcione correctamente. A quién no le ha pasado estar durmiendo cómodamente y de repente, por cualquier estímulo, despertarse a mitad de la madrugada y no volver a pegar ojo. Esta es una reacción normal de nuestro cuerpo, ya que el ciclo del sueño no es siempre igual. Nuestro cuerpo pasa por varias etapas en las que el propio sueño es más profundo que en otras.

Durante el primer ciclo, despertarse es mucho más complejo debido a que nuestro cerebro está muy cansado y será bastante complicado que se active por sí mismo. Sin embargo, pasadas unas tres horas, el desvele se hace mucho más frecuente. Las situaciones de estrés además, facilitan estos sobresaltos, dificultando volver a dormirse.

Si quieres evitar que esto suceda, estos pasos tal vez te puedan ayudar a volver a conciliar la vigilia:

  • No mires el móvil: Las pantallas con luz nos despejan y nos va a complicar que podamos volver a dormir con inmediatez.
  • Relaja tu mente y tu cuerpo: Practica respiraciones diafragmáticas e intenta dejar tu mente en blanco. Es el truco más útil a la hora de volver a coger el sueño.
  • Procura no mirar la hora: Es vital que no te fijes en el horario ya que tu cabeza empezará a pensar más de la cuenta.
  • No te levantes de la cama: Si te pones de pie, estás perdido. Tu cuerpo ya interpreta que es hora de levantarse y te costará mucho volverte a dormir.

Qué beneficios tiene caminar 6.000 pasos al día

Los expertos en salud de Sanitas han elaborado un listado con los principales beneficios que para la salud tiene dar 6.000 pasos al día: 

• Ayuda a controlar la aparición de enfermedades como la hipertensión o la diabetes y evita complicaciones a largo plazo si la persona ya padece la enfermedad.

• Reduce el colesterol malo (LDL) y los triglicéridos. Y, además, contribuye a aumentar el colesterol HDL (conocido como colesterol “bueno”).

• Reduce la presión arterial porque al caminar se facilita la dilatación de los vasos sanguíneos y el transporte de oxígeno.

• Aumenta la capacidad física aeróbica, ya que se ejercitan los músculos, lo que otorga una sensación de resistencia y bienestar.

• Caminar asiduamente favorece el aumento de la densidad ósea.

• Ayuda a mantener un peso saludable. Eso sí, siempre que se combine con una alimentación equilibrada.

• Mejora la vascularización del corazón previniendo la aparición de cardiopatías y fomentando la longevidad.

• Favorece la movilidad intestinal evitando el estreñimiento y las hemorroides.

• El ejercicio cardiovascular reduce el estrés, la ansiedad y mejora nuestro ánimo.