Esto no ha hecho más que empezar. Más de 30 provincias están hoy en aviso amarillo o alerta naranja por la ola de calor.

Un episodio de calor extremo con temperaturas de más de 40 grados, según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Podría tratarse de un "episodio largo", ya que es probable que se alargue hasta "finales de esta semana o comienzos de la próxima", ha explicado Rubén Del Campo, portavoz de la AEMET.

En algunos puntos de la geografía española, como Badajoz o Córdoba, podrían incluso superarse los 44 grados.

Para sobrellevar estas temperaturas, además de evitar salir en las horas centrales del día (12-16 horas), hacer ejercicio físico en el exterior, llevar ropa suelta y ligera, la comida es fundamental. Elegir los alimentos adecuados no solo nos puede ayudar a mantener una correcta hidratación, sino que conseguiremos regular nuestra temperatura corporal.

Y no hay que tomarse estos episodios de calor extremo a la ligera. 

Según los investigadores Julio Díaz y Cristina Linares, del Departamento de Epidemiología y Bioestadística del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), cada año se producen en nuestro país 1.300 defunciones por las altas temperaturas.

Durante el verano del año 2020, “uno de los tres más cálidos”, según la AEMET, se produjeron 1.875 muertes, tal y como se desprende del Informe MOMOCalor de las ‘Estimaciones de la mortalidad atribuible a excesos de temperatura en España’.

  • “Un 26% del total de excesos de mortalidad”.

¿Qué comer durante una ola de calor?

Los golpes de calor ocurren cuando la temperatura del cuerpo supera los 40º C. y requieren de asistencia médica urgente. Si no se reacciona con celeridad puede dañar, muy rápidamente, órganos vitales como el cerebro, el corazón y los riñones. 

Se recomienda no consumir alcohol durante la ola de calor para evitar la deshidratación Freepik

Puede ocurrir por diferentes motivos: usar demasiada ropa, exponerse directamente al sol durante las horas de más calor, beber alcohol o deshidratarse.

Por eso es esencial prestar (más si cabe) atención a lo que comemos y a lo que debemos dejar para otras épocas del año.

Comida picante: ¿sí o no?

La comida picante es tradicional en determinadas zonas, como México, donde probablemente encontremos en su cocina los platos más picantes de la gastronomía. 

Y aunque todos podríamos creer que los alimentos picantes son un gran enemigo de las olas de calor, no es del todo cierto. 

Un estudio publicado en Scientific American explica que sí es cierto que al ingerir comida picante aumenta la temperatura del cuerpo y sudamos más, pero que realmente eso ayuda (aunque parezca mentira) a regular la temperatura corporal, al estimular los termosensores de la boca.

Té e infusiones

La hidratación es un factor clave para sobrevivir, en su sentido más estricto, al calor.

Y como ocurre con el picante, aunque las bebidas frías son más apetecibles cuando el mercurio marca más de 30 grados (y puedan parecer más refrescantes) no es así.

Al ingerir bebidas calientes, se estimula la sudoración y, por tanto, que el cuerpo se enfríe. Así lo han demostrado numerosos estudios.

De ahí la importancia, en invierno, de abrigarse bien después de hacer deporte y sudar, porque la sudoración provoca directamente una disminución de la temperatura de nuestro cuerpo. Así, durante estos días, podemos beber té verde, de Rooibos, o de jengibre. También infusiones frías.

La alerta por alto riesgo de calor se mantendrá hasta el jueves en Madrid Sergio Pérez

Frutas y verduras

Son un clásico. Son los alimentos que mejor ‘entran’ en verano y los que más beneficios tienen. Además, frutas como la sandía o la fresa tienen hasta un 95% de agua, por lo que incorporarlas a nuestra dieta nos aportan un extra de hidratación. Y el melón, dependiendo de su variedad, puede tener hasta un 90% de su contenido de agua.

Lo mismo ocurre con las verduras. Con más del 95% de agua destacan la lechuga, el apio y el pepino. Muy cerca, el tomate, con un 94%. Y no solo podemos comerlos en ensalada, también en formato gazpacho o salmorejo, lo que nos va a producir, además, una mayor saciedad. 

El alcohol, prohibidísimo

Una caña bien fresquita, un tinto de verano o un cóctel. Son bebidas muy típicas de esta época del año, pero que pueden tener consecuencias muy negativas para la salud si estamos en plena ola de calor. El alcohol  es muy diurético, lo que produce una mayor deshidratación.

Calor más alcohol se convierte en una peligrosa combinación, ya que al aumentar las temperaturas, tenemos a beber mucho más, por lo que se convierte en un círculo vicioso. Conclusión: estaremos más deshidratados.

Carne roja, mejor no

Destaca por su alto contenido en proteínas. Esto implica que nuestro organismo tenga que ‘trabajar’ más para digerir y, como consecuencia, provocará un aumento de la temperatura corporal durante la digestión.  Lo mejor, elegir otros tipos de carne como pollo o pavo.